Los compromisos de Bush con la región

Andrés Oppenheimer
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28 de agosto de 2001  

MIAMI.- El más alto funcionario del Departamento de Estado a cargo de asuntos latinoamericanos no está entre quienes aplaudieron con entusiasmo mis recientes columnas en las que puse en duda el grado de compromiso del gobierno del presidente Bush con América latina.

Lino Gutiérrez, el secretario adjunto encargado de asuntos hemisféricos, me señaló que -contrariamente a mis temores- el gobierno de Bush probará ser el más comprometido con la región de la historia reciente de Estados Unidos. Ya verás, agregó.

En dos columnas recientes dije que el interés de Bush por la región no es compartido por los miembros de su gabinete encargados de política exterior, que son expertos en Rusia, China y Medio Oriente. Y también dije que hay una creciente ansiedad en varios países latinoamericanos sobre si Bush logrará hacer valer su promesa de presentar al Congreso este año un proyecto de ley para iniciar negociaciones de libre comercio con América latina por la "vía rápida".

Gutiérrez, un ex embajador norteamericano en Nicaragua nacido en Cuba, me aseguró que en sus 25 años de carrera nunca había visto un presidente más comprometido con la región. Bush recibió a 11 presidentes latinoamericanos en sus primeros 100 días de gobierno, rompió con la tradición al hacer su primer viaje al extranjero a México y "habla más español" todos los días, señaló.

Preguntado sobre el plan del Area de Libre Comercio para las Américas, Gutiérrez dijo que "el presidente continúa comprometido con conseguir la autorización del Congreso este año. Cuando ambas Cámaras del Congreso regresen del receso veraniego el 3 de septiembre, veremos un creciente nivel de actividad (...) Hay buenos indicios de que podremos lograr un voto este año y de que ese voto al final del día será exitoso".

Del pesimismo al optimismo

¿Cuáles son esos indicios?, le pregunté. "Fijate en las declaraciones del presidente del Comité de Finanzas del Senado, Max Baucus, y otros, que inicialmente eran pesimistas sobre la posibilidad de llevar el tema a votación este año y ahora son más proclives a una votación antes de fin de año", dijo.

Gutiérrez rechazó que la resistencia de Bush a conceder nuevos paquetes de rescate económico a países deudores haya castigado innecesariamente a la Argentina, al retacear durante dos semanas su apoyo al préstamo internacional.

"Creo que ésa es una caracterización injusta", respondió Gutiérrez. "Está bastante claro que Estados Unidos quiere ayudar a la Argentina a lograr un crecimiento sostenible. La palabra clave es "sostenible". Dar simplemente préstamos adicionales sin las reformas necesarias no sería una solución."

Gutiérrez citó las negociaciones migratorias entre Estados Unidos y México como otra señal de avance, aunque alertó que no se deben crear demasiadas expectativas.

Acto seguido, le pregunté a Gutiérrez cuál es la posición de Estados Unidos sobre las elecciones de noviembre en Nicaragua, donde el ex presidente sandinista Daniel Ortega lidera algunas encuestas.

Nicaragua

"Cuando llegué a Nicaragua en 1996 mi esperanza era que los sandinistas se convirtieran en un moderno partido socialdemócrata, como muchos ex partidos comunistas de Europa Oriental. Pero me quedé muy desilusionado", dijo. "Muchos moderados se fueron del partido, y la gente que se quedó alrededor de Daniel (Ortega) son conocidos violadores de los derechos humanos."

"Luego, Ortega se fue a Libia a pedir dinero de Khaddafy, y recientemente agradeció a Fidel Castro por su lucha contra el imperialismo norteamericano. (...) No veo un liderazgo que esté comprometido con la democracia. No han renunciado a la violencia como una vía para llegar al poder."

¿Está bien que Estados Unidos trate de influir en las elecciones nicaragüenses?, pregunté. "El mensaje nuestro es que Estados Unidos respetará el voto, quienquiera sea elegido", respondió.

¿Colocaría al candidato izquierdista brasileño Luiz Inacio "Lula´´ da Silva en la misma categoría que el nicaragüense Ortega?, pregunté.

"No", se apresuró a contestar. "Brasil ha mostrado una tremenda madurez, y adhiere a la democracia en todos los niveles (....) (Lula) no me pone nervioso."

Pocas horas después de esta entrevista, el gobierno de Bush anunció su apoyo al paquete de rescate a la Argentina. Sin embargo, la prueba clave para Bush será si logra ganar la batalla legislativa por el libre comercio. Eso es lo que la mayoría de los países latinoamericanos está esperando, y será la vara con que juzgarán a su gobierno.

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