Los franceses se movilizan en rechazo a la ola de antisemitismo

Miles de personas se manifestaron en la Plaza de la República, en París
Miles de personas se manifestaron en la Plaza de la República, en París Fuente: Reuters
Luisa Corradini
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19 de febrero de 2019  • 15:55

PARÍS.– Conmocionada por la ola de antisemitismo, la sociedad francesa, la clase política y el gobierno se movilizaron hoy en multitudinarias manifestaciones en París , así como en las grandes ciudades del país, para denunciar el vertiginoso aumento de actos antisemitas y solidarizarse con las víctimas de la actual ola de agresiones contra personalidades, negocios y emblemas de la comunidad judía.

La principal demostración, en la emblemática Plaza de la República de la capital francesa, congregó al primer ministro Edouard Philippe, unos 20 miembros del gobierno, los expresidentes François Hollande y Nicolas Sarkozy, y los líderes de los principales partidos políticos, con excepción del Reagrupamiento Nacional (RN) de extrema derecha de Marine Le Pen, que no fue invitado a participar. Ese partido decidió organizar un acto por separado.

El presidente Emmanuel Macron anunció desde el domingo pasado que no acudiría a la movilización. Pero ayer, a la misma hora de la manifestación, realizó una visita al Memorial del Holocausto , donde pronunció una severa condena contra la última serie de actos antisemitas y, en particular, la profanación de 96 tumbas en el cementerio judío de Quatzenheim, cerca de Estrasburgo.

Tumbas profanadas con esvásticas, en un cementerio cerca de Estrasburgo
Tumbas profanadas con esvásticas, en un cementerio cerca de Estrasburgo Fuente: Reuters

El guardián de esa necrópolis descubrió el martes por la mañana varias cruces gamadas -tradicional símbolo nazi-, pintadas en la puerta, en un muro adyacente y en numerosas tumbas. En una de las sepulturas presentaba la inscripción Elsassisches Schwarzen Wolfe (Los lobos negros de Alsacia), nombre que identifica a un grupo violento de esa región que desarrolló una intensa actividad antisemita a fines de los años 1970.

Inmediatamente después de conocer la noticia de la profanación, Macron visitó Quatzenheim en compañía del gran rabino de Francia , Haim Korsia. "Cada vez que un francés, por ser judío, es insultado o amenazado, o incluso peor, es herido o asesinado, lo es toda la República", había proclamado poco antes, al recibir a la presidenta de Georgia, Salomé Zurabichvili.

Macron también asistirá hoy a la tradicional cena del CRIF (Consejo Representativo de Instituciones Israelitas de Francia), donde pronunciará un discurso en el que anunciará una serie de medidas para luchar contra el antisemitismo y el racismo. Sin embargo, el presidente al parecer no está de acuerdo con la propuesta de algunos parlamentarios de penalizar los insultos anti-sionistas como agresiones antisemitas.

La indignación que conmueve al país por la ola de actos antisemitas se cristalizó después de la agresión verbal que sufrió el sábado pasado el filósofo Alain Finkielkraut, insultado y tratado "sionista mierda" durante la última marcha de "chalecos amarillos" en París. Ese episodio ocurrió en momentos en que una parte importante de la sociedad francesa advierte con estupor el giro racista y antisemita que han tomado algunos sectores de ese movimiento de protesta social.

Esa agresión fue la culminación de una semana que se caracterizó por las cruces esvásticas pintadas sobre el retrato de la ex ministra Simone Veil, sobreviviente de los campos de exterminio, al igual que los insultos inscritos en las vitrinas de numerosos comercios judíos y la destrucción de un árbol plantado en memoria del joven Ilan Halimi, secuestrado, torturado y asesinado en 2006 porque era judío.

No se trata de hechos aislados, pues los ataques antisemitas en Francia aumentaron 74% en 2018, según un reciente informe de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (UE).

Con 541 atentados durante el año pasado, cifra que significa un fuerte aumento de 74% con respecto a las 311 agresiones de 217, Francia es el país europeo más afectado por esa nueva ola de "peste parda" (por el color de las camisas que usaban las fuerzas de choque SS durante el régimen nazi).

Ese fenómeno presenta ribetes doblemente inquietantes porque, además de traduce el surgimiento de una causa que diezmó a Europa y provocó millones de muertos hace tres cuartos de siglo, también refleja el desconcierto que vive la sociedad como resultado de la crisis y el fuerte agravamiento de las desigualdades socio-económicas: "El antisemitismo es revelador de un estado social desestabilizado", estima el investigador social francés Alain Chouraqui. El gran riesgo de ese fenómeno es que la "democracia puede morir por la irrupción de una violencia, cualquiera sea su origen, que se desarrolla en una atmósfera de miedos y de odios".

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