Los gobiernos de las dos Coreas se reunieron para bajar la tensión en la frontera

Funcionarios de Corea del Norte y Corea del Sur mantuvieron una charla en la zona desmilitarizada de Panmunjom; tanto EE.UU. como China siguen de cerca las negociaciones
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22 de agosto de 2015  • 09:42

SEÚL.- Los principales colaboradores de los líderes de Corea del Norte y del Sur se reunieron hoy en la aldea de Panmunjom en la frontera entre ambos países, generando esperanzas de que termine un enfrentamiento que puso a las dos naciones al borde de un conflicto armado.

La reunión en la Zona Desmilitarizada (DMZ por su sigla en inglés), se estableció una hora y media después de que Corea del Norte diese un ultimátum que pedía a Seúl detener su propaganda en altavoces a lo largo de la frontera o enfrentarse a una acción militar.

El plazo, que vencía a las 8.30 GMT, pasó sin ningún incidente conocido. La tensión en la península de Corea ha aumentado después de un intercambio de disparos de artillería el jueves, lo que motivó pedidos de calma de Naciones Unidas, Estados Unidos y China, el mayor aliado de Pyongyang. Los militares surcoreanos seguían en alerta máxima pese a la reunión, dijo un responsable del ministerio de Defensa.

El asesor de seguridad nacional de la presidenta surcoreana Park Geun-hye y su ministro de Unificación se reunieron con Hwang Pyong So, el máximo colaborador militar del líder norcoreano Kim Jong Un, y con un funcionario de alto rango que maneja los asuntos entre ambas Coreas a las 18:00 hora local (0900 GMT).

"El Sur y el Norte acordaron mantener contacto por la situación actual en las relaciones Sur-Norte", dijo Kim Kyou-hyun, asesor en seguridad nacional de Seúl. Pyongyang hizo una propuesta inicial de encuentro ayer, y Seúl respondió hoy con un pedido de asistencia de Hwang, manifestó Kim.

Raro reconocimiento

La agencia KCNA de Corea del Norte también anunció la reunión, refiriéndose al Sur como la República de Corea, un raro reconocimiento formal de su estado rival que contrasta fuertemente con la retórica beligerante de los últimos días.

Previo al encuentro y luego del ultimátum de Pyongyang, Corea del Sur había dicho que estaba lista para responder a nuevas provocaciones del Norte.

Corea del Norte, que técnicamente aún está en guerra con el Sur después de que su conflicto entre 1950 y 1953 terminó con una tregua, no un tratado, había declarado un "cuasi estado de guerra" en las zonas del frente y había fijado el plazo límite para que Seúl detenga sus transmisiones a través de parlantes a lo largo de la frontera.

Corea del Sur dice que continuará las transmisiones a menos que el Norte acepte su responsabilidad por las explosiones de minas terrestres este mes en la Zona Desmilitarizada, que hirieron a dos soldados surcoreanos. Pyongyang niega que haya puesto las minas.

El viceministro de Defensa surcoreano, Baek Seung-joo, dijo el viernes que su Gobierno esperaba que Corea del Norte dispare contra alguno de los 11 sitios en los que Seúl ha puesto los parlantes.

Una fuente militar dijo el sábado a la agencia de noticias Yonhap de Corea del Sur que había señales de que el Ejército norcoreano se estaba preparando para atacar los parlantes, llevando artillería cerca de la frontera. El Ministerio de Defensa dijo que estaba revisando el reporte.

"La Casa Azul está observando con tranquilidad la situación y está lista para responder con fuerza contra cualquier provocación adicional", dijo una portavoz.

Corea del Norte y Corea del Sur suelen intercambiar amenazas y decenas de soldados han muerto en enfrentamientos, sin embargo, ambas partes siempre se han detenido antes de una guerra abierta. Analistas esperan que esta crisis eventualmente se resuelva.

Agencias Reuters y AP

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