Los "infieles" en tierras sagradas

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26 de mayo de 2003  

Naturalmente que una organización tan sofisticada como Al-Qaeda en la preparación de atentados terroristas no los va a cometer en el área de Washington después de que el gobierno norteamericano anunció espectacularmente que será defendida con misiles antiaéreos. Si Al-Qaeda lanza un ataque en Estados Unidos será -es de lógica elemental- no por medio de aviones y, más probablemente, en otro lugar, y usando la rebuscada metodología de sus atentados más resonantes.

Este fue un punto que George W. Bush no tomó en cuenta con el ataque y conquista de Irak. Es verdad que, para los sunnitas, Ali y su familia no son objeto de la veneración que les rinden los chiitas. Pero también lo es que nadie le niega su calidad de primer musulmán, de yerno de Mahoma y de califa de excepcional devoción y virtud. Sus hijos son, también, los únicos nietos de Mahoma. Najaf y Kerbala, ciudades sagradas para los chiitas pero respetables para todo musulmán, se encuentran ahora ocupadas por tropas infieles.

Hay que recordar que hace poco más de diez años Osama ben Laden se puso, con sus seguidores, al servicio de la monarquía saudita y que sólo cambió de actitud cuando el rey Fahd pidió ayuda a Estados Unidos. No fue un capricho. Había una lógica. Mahoma dijo en sus últimos días: "Expulsad a los politeístas de la península arábiga", según cita el muy autorizado Bukhari, muy cercano a él en el tiempo.

Luego surgió una versión arreglada, digamos "fundamentalista": "Si sobrevivo y así lo quiere Dios, expulsaré a los judíos y a los cristianos de la península arábiga". A esta versión extremista y muy poco fiable históricamente se ha acogido la prédica de Al-Qaeda.

Por cierto que aun en su atrasado país (o en otro por el estilo) Ben Laden no dejó de ser un hombre del siglo XX (occidental) aunque sea también del siglo XV musulmán (estamos en 1424 de la Hégira). Al-Qaeda significa "la base" (de datos) ya que está informatizada.

Dado que la amenaza lanzada la semana pasada por su segundo, Ayman Al Zawahiri, tiene un contenido incendiario, recordemos: en 1998 firmó junto con Osama el texto fundacional del Frente Islámico Fundamental contra los Judíos y los Cruzados con que, retorciendo fuera de contexto las palabras de Corán , usando los hadith más tendenciosos y la postura muy extrema de Ibn Taymiyya, se lanzó al ataque. Ibn Taymiyya sostuvo en 1328: "La primera obligación después de la fe es rechazar al enemigo que asedia a la religión y al mundo". Ibn Taymiyya fue muy extenso en su posición pero no herético. Al-Qaeda, en cambio, al retorcer y sacar de contextolas enseñanzas doctrinarias de Mahoma fue, a la vez, extremista y herético, islámicamente hablando.

Las Cruzadas

Pero volvamos a las Cruzadas. Para musulmanes y judíos evocan horrores muy superiores a cualquier atentado moderno. Cuenta en su Crónica Guillermo, obispo de Tiro (1175-1183), que durante la conquista de Jerusalén, en 1099, "era imposible no horrorizarse al contemplar la multitud de cadáveres, por doquier yacían restos humanos... Aún más pavoroso era observar a los mismos vencedores que chorreaban sangre... Se cuenta que sólo en el interior del templo perecieron diez mil infieles, además de aquellos que yacían por todas las calles y plazas y que no debían ser menos". Los cristianos habían salido, en general, antes; aquéllos eran musulmanes.

Para los judíos, ajenos a esta contienda, fue peor. En el viaje de los Cruzados en 1096 jalonaron sus pasos horribles matanzas y "todavía ahora los judíos ortodoxos se abstienen de casarse o de cortarse el pelo en estos días contribuyendo así... a perpetuar la memoria del gran martirio del año 1096".

¡Y Bush usó, entre todas las palabras posibles del idioma, "cruzadas"! Luego no la repitió pero el efecto quedó. Sumemos dos más dos. Esperemos. (Con aprensión, mejor.)

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