Los jóvenes "indignados" se movilizan en España

Quieren un cambio de fondo; ayer tomaron la Puerta del Sol
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18 de mayo de 2011  

MADRID.- Algunos los llaman los "indignados" y otros los "15-M", aunque todos saben lo que quiere esta enorme multitud sin nombre definido que ayer desbordó la histórica plaza de Puerta del Sol: provocar un cambio radical en el escenario político y empresarial en España, que hoy tiene casi 5 millones de desocupados.

Anoche, cerca de 20.000 integrantes de este movimiento, formado mayoritariamente por jóvenes sin empleo -o con miedo a perderlo- marcharon ruidosamente en protesta contra el desalojo de poco más de 200 de sus miembros que el día anterior habían intentado emplazar una carpa en ese lugar emblemático y turístico de la capital española.

Aquel grupo reducido de manifestantes, que anteanoche no logró su cometido gracias a la rápida intervención policial, convocó así al día siguiente a una protesta masiva en la misma plaza a través de redes sociales como Twitter, Tuenti y Facebook. Y la verdadera marea humana que desató el último llamado logró ahogar, esta vez, cualquier intento de las fuerzas de seguridad de impedir que se manifestaran sin permiso alguno, y que, incluso, insistieran en su propósito de acampar en ese lugar.

"No tenemos casa, nos quedamos en la plaza. Somos demasiados, pero no sobra ninguno", coreó ayer la multitud, luego de que un miembro del principal grupo organizador, el movimiento civil Democracia Real Ya, leyera un manifiesto a través del que buscaron deslindarse de toda bandería política. "Representamos a desocupados, mileuristas, amas de casa, inmigrantes y ciudadanos en general, y creemos que la clase política vive lejos de la ciudadanía. Por eso tenemos derecho a indignarnos", dijo, luego, uno de los oradores de esta nueva y heterogénea agrupación que no tiene líderes identificados y que procura autodefinirse en cada marcha en sus discursos.

No obstante, el acto de rebeldía masiva de ayer fue considerado por algunos de sus participantes un "mojón" en la corta historia de los "indignados". Luego de hacerse eco de la consigna "La revolución empieza hoy", una de las más escuchadas entre los manifestantes, algunos medios especulaban ya con llamar al grupo "17-M", en referencia a la fecha en que lograron llamar la atención de las fuerzas políticas, que se encuentran en plena campaña para las elecciones autonómicas y municipales, que se celebrarán el domingo.

Detenciones

Sin embargo, la primera gran marcha impulsada por Democracia Real Ya, que ya había logrado convocar modestas reuniones de protesta contra el desempleo y el sistema bancario en los últimos meses, tuvo lugar el domingo en el centro de Madrid, y, como la de ayer, fue acompañada por otras en Barcelona, Valencia y demás ciudades españolas. En ese debut masivo ante los medios de comunicación, varios de los "indignados" fueron detenidos al final de la versión madrileña de la marcha tras herir en enfrentamientos a seis policías, producir destrozos y dejar pintadas en diversos locales comerciales de la céntrica calle Gran Vía.

Pero ayer los organizadores les pidieron a los seguidores del movimiento que depusieran toda actitud hostil y que "se quedaran en sus casas" si pensaban acudir a Puerta del Sol para provocar disturbios. "Al movimiento ciudadano no hay quien lo pare, pero debemos expresarnos con respeto. Estamos en contra de la violencia, porque la verdadera violencia es cobrar 600 euros mientras los dueños de los bancos se ríen a nuestras espaldas con sueldos millonarios", exhortaba ayer uno de los tantos veinteañeros que en el acto hicieron cola para expresarse con un megáfono.

Más allá de los llamados a la acción pacífica, la manifestación de ayer se diferenció de la del domingo por la muy escasa presencia de banderas y pancartas, y por una mayor heterogeneidad en la composición del público. Mientras que en la primera marcha sobresalieron los cánticos de grupos minoritarios de ultraizquierda, asociaciones de ateos militantes y las enseñas de la Segunda República Española e, incluso, de la desaparecida Unión Soviética, ayer también abundaron los rostros de mediana edad y los trajes de oficina, aunque todas la consignas siguieron centradas en las protestas contra la desocupación juvenil (que en España alcanza el 43%) y la precarización de las condiciones laborales de quienes tienen hasta 30 años.

La irrupción de los "indignados" provocó, también, un intenso debate en las fuerzas políticas, en especial del opositor Partido Popular (PP), que de acuerdo con los principales sondeos se encamina a una contundente victoria en las elecciones del domingo.

A pesar de que algunos dirigentes de esa fuerza lo ven como una simple "escisión" dentro de una izquierda disconforme con el oficialismo, para su líder, Mariano Rajoy, se trata de una injusta descalificación hacia la clase política a la que pertenece. "En 30 años de carrera he conocido a una gran cantidad de gente con mucho compromiso, esfuerzo y trabajo. Por eso no estoy de acuerdo con descalificar a los políticos en general, porque eso es lo fácil", dijo.

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