Los otros dos sospechosos aún estarían en la Argentina

Se fugaron en septiembre último del Departamento de Policía.
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25 de octubre de 2000  

Luis Alberto Rojas y Fidencio Vega Barrios, dos de los acusados de asesinar al vicepresidente paraguayo Luis María Argaña, que el 17 de septiembre último se escaparon de la alcaidía del Departamento Central de Policía, en la ciudad de Buenos Aires, no habrían abandonado la Argentina.

Según aseguraron a La Nación fuentes calificadas de la Policía Federal, ambos delincuentes se separaron del asaltante de bancos argentino Daniel "Tractorcito" Cabrera, el tercer evadido y señalado como el supuesto organizador de la fuga.

El último sábado, el juez federal Gabriel Cavallo procesó a efectivos de la Policía Federal por haber facilitado la evasión.

Cabrera, conocido como un experto en fugas, había pasado 700 días en la clandestinidad. El 26 de junio de 1998 se escapó del penal de Villa Devoto por la puerta principal, junto con otros tres cómplices, entre los que figuraban varios integrantes de la banda de Luis "El Gordo" Valor.

Fuga comprada

"No tenemos dudas de que Cabrera pagó para que le facilitaran la evasión. Creemos que no hubo más de 40.000 pesos y que el dinero se entregó a policías de bajo rango. Vega Barrios y Rojas aprovecharon el plan de Cabrera y se subieron al colectivo de la fuga. Una vez que estuvieron a salvo se separaron. Cabrera no estaba dispuesto a cargar con semejante contrapeso. Bastantes problemas tenía con buscar un lugar seguro para él", explicó una calificada fuente policial.

Hace dos meses y medio, Cabrera había comenzado a pergeñar su plan para escaparse. Para tal fin decidió que era el momento de declarar ante la justicia porteña que investiga irregularidades en el Servicio Penitenciario Federal (SPF) que había pagado a guardiacárceles para que facilitaran su fuga del penal de Villa Devoto.

Como preso protegido, Cabrera llegó a la alcaidía del Departamento Central de Policía, y allí conoció a Rojas y a Vega Barrios. En el ambiente tumbero (como se denomina a las cárceles en la jerga delictiva) el plan urdido para la evasión era bien conocido, pero no fue detectado por Inteligencia del SPF.

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