Los palestinos, entre los mitos y "los nuevos habitantes"

Por Narciso Binayán Carmona
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31 de diciembre de 2001  

Algo que ni el mundo judío -Israel incluido- ni el mundo cristiano han tomado o toman en cuenta con la importancia debida es que, para el islam, Palestina es también Tierra Santa. Fue en su "viaje nocturno" desde La Meca hasta Jerusalén y desde allí hasta el Cielo que Mahoma recibió la orden de orar cinco veces por día y hacia la Ciudad Santa que se dirigieron en sus comienzos los fieles musulmanes. Y en cuanto a Jesús, el islam le dedica un lugar de privilegio excepcional: él presidirá el Juicio Final. Además, Mahoma afirmó: "Todos los hombres pecan desde el nacimiento hasta su muerte salvo María y su Hijo".

Resultó, por lo tanto, natural que un musulmán devoto como Yasser Arafat fuera a Belén para la Navidad occidental (25 de diciembre). La prohibición de Ariel Sharon rompió una venerable tradición y obligó a la parte israelí a "sorprendentes excusas, algunas de las cuales rayaban en lo grotesco, al recordar que Arafat es de religión musulmana y no cristiana" (Ferran Sales en El País de Madrid del lunes pasado).

Por lo demás, quedan aún dos celebraciones de Navidad pendientes: la ortodoxa, el 6 de enero (25 de diciembre calendario juliano) y la armenia, el 6 de enero, calendario juliano (19 de enero, calendario gregoriano). Aún hay tiempo, por tanto, para rectificar esa extraña prohibición.

En lo que hace al planteo israelí palestino el ex canciller Shlomo Ben Ami, que manejó en gran parte las negociaciones de Camp David, comentó en Haaretz el 14 de septiembre que estaba claro que Arafat "no buscaba soluciones prácticas sino que estaba centrado en temas míticos: el derecho al retorno, Jerusalén, el Monte del Templo... Flotaba en las alturas de los mitos islámicos, los mitos palestinos y los mitos sobre los refugiados".

Hace juego ello con lo que el marroquí Abdallah Laroui publicó en Foreign Affairs de noviembre-diciembre. En el pensamiento árabe: "Un día todo será borrado e instantáneamente reconstruido y los nuevos habitantes se irán como por arte de magia de la tierra que robaron". Los "nuevos habitantes" son, en este contexto, los israelíes.

En un problema religioso muy grave, conectado con el planteo de Sharon, esto es, si los autores de atentados kamikaze contra Israel y los israelíes son mártires ( shuhada ). Ello ha sido muy debatido, y por dar un ejemplo, en 1994 el sheikh Gad al-Haqq, desde la universidad Al Azhar, de El Cairo, dictaminó que efectivamente lo eran. Ello fue rebatido por muftí Mohammed Sayyid Tantawi.

Cuando Palestina era aún una tierra casi totalmente árabe con una reducidísima cantidad de judíos, los campesinos vieron el peligro que representaban las colonias para su futuro. Ya antes de fundado el movimiento sionista hubo ataques contra Petah Tikva con un colono muerto y varios heridos (1886); Gedera, apenas fundada (1884); Rehovot (1892). Y luego contra Al Shajara (1901-1902 con una sangrienta secuela en 1909) y Afula (1910-1911). La tierra era fundamental para sus entonces ocupantes árabes y, naturalmente, para los futuros colonos. "Es el elemento más necesario para establecer nuestras raíces en Palestina", señaló Arthur Ruppin (1876-1943). Eso hacía inconciliables las dos posiciones.

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