Los paraísos bancarios, en la mira

Andrés Oppenheimer
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28 de marzo de 2000  

MIAMI.- Pocos saben de esto todavía y seguramente se va a armar un buen lío cuando el proyecto se cristalice en los próximos meses: Estados Unidos planea hacer una evaluación anual de los paraísos bancarios del Caribe y otras partes del mundo, y castigar a aquellos que acepten fortunas de dinero malhabido.

Varios proyectos en el Congreso, incluido uno propuesto por el gobierno del presidente, Bill Clinton, proponen un sistema parecido a la "certificación" antidrogas, en el que la Casa Blanca evaluaría anualmente los paraísos bancarios según su cooperación en la lucha contra el lavado de dinero y la corrupción, y establecería sanciones contra los que no coloquen restricciones a los depósitos cuyo origen no sea fácilmente explicable.

Será una batalla fascinante. Aunque los países latinoamericanos rechazan la certificación antidrogas como un ejercicio abusivo por parte del consumidor de drogas más grande del mundo, algunos países sacudidos por la corrupción y la fuga de divisas quizá no protesten tan fuertemente. En privado, muchos verían con buenos ojos que Estados Unidos les torciera el brazo no sólo a sus propios bancos, sino también a los paraísos bancarios del Caribe y el Pacífico.

La propuesta de Clinton está incluida en el documento "Estrategia nacional contra el lavado de dinero del 2000", dado a conocer el 8 de marzo. Entre otras cosas propone: "Identificar jurisdicciones que presenten una amenaza de lavado de dinero a Estados Unidos."

"Desarrollar iniciativas para atacar el problema de funcionarios de gobiernos extranjeros que sistemáticamente desvíen fondos públicos para su uso personal."

Según funcionarios de Estados Unidos, el proyecto de ley de Clinton no funcionaría como la "certificación" antidrogas, porque permitiría medidas "discrecionales y graduales" contra los bancos de paraísos financieros.

Sin embargo, hay media docena de otros proyectos de ley que buscan la descalificación de países que sirvan de paraísos bancarios. Según dicen los entendidos, es muy probable que el Congreso apruebe alguno de estos proyectos.

Existe una enorme presión para tomar medidas contra el dinero "sucio", tras los escándalos de los 7000 millones de Rusia que pasaron por paraísos bancarios antes de terminar en el Bank of New York, y los más de 100 millones de Raúl Salinas de Gortari, el hermano del ex presidente mexicano, que también fueron canalizados a cuentas del Citibank tras pasar, en muchos casos, por cuentas anónimas en paraísos financieros.

"Seguramente veremos algún tipo de certificación", señala Charles Intriago, director de la publicación Money Laundering Alert, con base en Miami.

Existe un consenso cada vez mayor en Washington de que los paraísos bancarios en el Caribe, como la isla de Anguilla, están ayudando a drenar las economías de los países más grandes de América latina, y socavando los esfuerzos de Estados Unidos y de las instituciones financieras internacionales por construir democracias estables en la región.

La ayuda cibernética

Internet está haciendo aún más fácil que políticos corruptos escondan sus dineros en el exterior. Si usted escribe la palabra offshore -como se conoce la banca de ultramar- en el sistema de búsqueda de Yahoo, se encontrará con 30.074 sitios de Internet dedicados a atraer depósitos de fuentes inexplicables, que muchas veces son de origen criminal.

Otro de los proyectos de ley, presentado por los senadores Charles Schumer (demócrata por Nueva York) y Paul Coverdale (republicano por Georgia), va mucho más allá del de Clinton y propone que los paraísos bancarios que sean calificados de "amenazas" de lavado de dinero sean cortados automáticamente del sistema bancario norteamericano.

¿Cómo reaccionará América latina? Los paraísos bancarios del Caribe pondrán el grito en el cielo, señalando que sería una verdadera hipocresía que el país donde probablemente se laven más dólares en todo el mundo se dedique a certificar o descertificar.

En una reciente audiencia del Congreso, el ex legislador Robert E. Bauman, que ahora representa a organizaciones bancarias del Caribe, dijo que las nuevas propuestas "literalmente destruirían algunas de estas economías".

Pero no se sorprendan si otros países, como México, la Argentina, Colombia y Venezuela, cuyas arcas fueron saqueadas por políticos corruptos y sus familiares en los últimos años, no ponen demasiadas energías en oponerse al proyecto.

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