Los políticos cada vez muestran más su intimidad en redes, pero a veces se exceden

Captura de pantalla de una historia de Instagram de Alexandria Ocasio-Cortez, la mujer congresista más joven de los Estados Unidos
Captura de pantalla de una historia de Instagram de Alexandria Ocasio-Cortez, la mujer congresista más joven de los Estados Unidos Crédito: Instagram
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17 de enero de 2019  • 10:24

Por Instagram ahora sabemos que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau , se disfrazó de Sherlock Holmes para Halloween, que el plato preferido de Alexandria Ocasio-Cortez, la mujer congresista más joven de los Estados Unidos, es la sopa de frijoles negros, y que Lee Hsien Loong, el primer ministro de Singapur, con sus 65 años, es un maestro de las selfies.

Los políticos, incluidos los jefes de Estado y gobierno, son conscientes del poder de Instagram y la mayoría tienen en cuenta ya a esta red social en su estrategia de comunicación. Según un reciente informe de la consultora Burson-Marsteller, el líder mundial con más seguidores en la plataforma es el primer ministro indio, Narendra Modi, con 16,4 millones de seguidores. Detrás está el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump –con 11,5 millones–, aunque ninguno alcanza aún a Barack Obama , que fue el primero en abrirse una cuenta en 2012 y tiene más de 20 millones de seguidores.

El primer ministro canadiense es una estrella de las redes sociales y sus posteos en Instagram, que van desde momentos institucionales a fotos con su familia y otros momentos divertidos, tienen un promedio de 21.000 interacciones. Trudeau Comparte todos sus posteos en inglés y francés, incluidos los vídeos. Su boomerang con los medallistas olímpicos canadienses tiene más de 320.000 visualizaciones.

Pero las cuentas con más seguidores no son necesariamente las mejores. En realidad, son pocos los que gestionan personalmente sus cuentas, normalmente recurren a sus fotógrafos oficiales y equipos de redes sociales, y la mayoría se limitan a reunir fotos de sus actos públicos, reuniones de gobierno y conferencias. Sin embargo, un grupo cada vez mayor, se anima a postear imágenes diferentes y más personales.

El fenómeno y la gran esperanza demócrata de los Estados Unidos, Alexandria Ocasio-Cortez, tiene 29 años y cocina para miles de seguidores desde Instagram. Lo hace en directo desde su piso del Bronx, donde responde a dudas de sus seguidores sobre el Green Deal por el que peleará en la cámara de representantes mientras corta cebollas. La estrategia de marketing político desde el Instagram de la congresista ha sido tan alabada y radiografiada por los medios que se convirtió en un modelo para algunos aspirantes presidenciales de 2020 en Estados Unidos.

"La calidad del vídeo no es buena, el audio se pierde y la luz parece sobre expuesta. Pero eso es parte del plan. Al utilizar su móvil con la cámara frontal, Ocasio-Cortez ofrece lecciones cívicas y discute sus puntos a favor y en contra. Son vídeos destinados para que sean accesibles para todo el mundo", indicó el periódico The New York Times en un artículo.

Ocasio-Cortez no es la única que utiliza su cocina como escenario para atraer a los votantes. La senadora Kamala Harris, el representante demócrata por el estado de Texas, Beto O’Rourke, y en España, Manuela Carmena, la alcaldesa de Madrid, ya lo hacen de forma habitual.

"Si no estás haciendo una apuesta seria en línea, probablemente no tenés ninguna oportunidad en las primarias demócratas", dijo Adam Parkhomenko, un consultor que trabajó con la candidata presidencial Hillary Clinton en 2016.

"Es probablemente lo más importante que una campaña puede hacer", aseguró.

Marca personal

La promoción de una marca personal en línea está siendo adoptada por muchos políticos, especialmente por quienes alcanzaron la mayoría de edad en el siglo XXI y reconocen su importancia.

"La están usando para divulgar su mensaje, y funciona", dijo Parkhomenko.

La idea de que la publicación de contenido no presidencialista es tabú para los candidatos a la Casa Blanca es casi trivial hoy en día. Trump mismo es famoso por llevar hasta el límite de lo políticamente incorrecto lo que comparte en su plataforma favorita, Twitter.

"Las cosas han cambiado mucho en los últimos dos o tres años", dijo Parkhomenko. "Querés apoyar a alguien con quien te puedas identificar", aunque eso signifique verlos comprar, trotar, manejar por su distrito o visitar al médico.

¿Cuánto es demasiado?

La última en sumarse a esta fiebre culinaria fue la senadora por el Partido Demócrata, Elizabeth Warren, que fue duramente criticada por el ala mediática más conservadora por revelar qué marca de cerveza bebe a sus seguidores en una conexión en directo de Instagram.

Elizabeth Warren, senadora de los Estados Unidos, en un video que subió a su cuenta de Instagram desde su cocina
Elizabeth Warren, senadora de los Estados Unidos, en un video que subió a su cuenta de Instagram desde su cocina Crédito: Instagram

La visita de O’Rourke a una dentista en su ciudad de El Paso, Texas, cerca de la frontera entre México y los Estados Unidos, generó una avalancha de reacciones en la red. "Aquí estoy con Diana, mi dentista", dice el político para introducir el video en Instagram, donde tiene 767.000 seguidores.

El video muestra a O’Rourke, de 46 años, con un babero protector de color verde mientra la dentista saca de su boca el instrumento que acaba de usar para limpiar sus dientes.

"Incluso para mi, esto es demasiado Instagram", se quejó un usuario.

O’Rourke seguramente lo hizo para fortalecer su imagen, pero la visita también hizo surgir el asunto de la cobertura odontológica en el país. "Más vale que Beto tenga una respuesta ahora sobre el tema de la cobertura dental", dijo el profesor de comunicaciones de la American University Scott Talan.

Agencias AP y AFP

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