Los republicanos ya temen el costo político del caso WorldCom

Los demócratas lo usarían en campaña
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29 de junio de 2002  

WASHINGTON.- La debacle financiera del gigante de las telecomunicaciones WorldCom ya hace que el presidente George W. Bush y los republicanos se empeñen actualmente en limitar el riesgo político de lo que podría ser un cambio radical en la manera en que los votantes perciben las finanzas y la economía.

En una señal elocuente de que se sienten vulnerables frente al vehemente afán del Partido Demócrata de sacar ventajas políticas a partir de los sucesivos escándalos financieros que han sacudido a Estados Unidos tras la quiebra de Enron, los funcionarios del gobierno indicaron que Bush tiene previsto pronunciar el mes próximo un importante discurso sobre la responsabilidad de las grandes empresas.

En la cumbre del G-8 realizada esta semana en Canadá, Bush debió ponerse a la defensiva por el anuncio de WorldCom de que no había registrado debidamente gastos por 3800 millones de dólares. Consultado por un periodista, Bush relativizó una insinuación de que había cierto riesgo político para él y trató de desviar la atención hacia los empresarios ejecutivos implicados afirmando que sí "le preocupaba el impacto económico del hecho de que existen líderes empresarios que no han estado a la altura de su responsabilidad".

"Lo que preocupa a los funcionarios del gobierno es que la gente pierda la confianza en sus instituciones", advirtió un planificador político republicano, y añadió que los escándalos financieros podrían herir susceptibilidades en la opinión pública, como ocurrió con los recientes conflictos en organismos como el FBI y la CIA.

Tanto funcionarios de la Casa Blanca como asesores republicanos expresaron que Bush podría afrontar verdaderos problemas, particularmente si la Bolsa sigue en baja o si el gobierno da la impresión de estar ajeno al descontento popular respecto de los fraudes y malos manejos empresarios con la consecuente pérdida de puestos de trabajo. Pocos gobiernos norteamericanos han estado, como el actual, tan relacionados con las grandes empresas.

"Hay que tener cuidado de que los fraudes empresarios como los de Enron y de WorldCom no tengan un efecto dominó", indicó Kenneth M. Duberstein, ex jefe de gabinete durante la gestión del presidente Reagan.

Una gran oportunidad

Los demócratas, que perciben una nueva oportunidad política con vistas a las elecciones legislativas de noviembre próximo, reactivaron su empeño en sacar a relucir asuntos relacionados con indebidas formas de proceder por parte de grandes empresas. A pocas horas de conocido el escándalo financiero de WorldCom, los demócratas denunciaban que el mal proceder de las grandes empresas podría estar vinculado directamente con los republicanos.

Estos contragolpearon inmediatamente. El representante Thomas M. Davis, de Virginia, repuso: "Es este gobierno el que está enjuiciando a Enron y enjuició exitosamente a Arthur Andersen. El demócrata es el partido que defendió a Bill Clinton y perdonó a Marc Rich, el financista prófugo".

Respecto del manejo de la economía, las cifras de Bush en las encuestas disminuyeron en las últimas semanas, en parte debido a que la fuerza de la recuperación tras la recesión del año pasado ha sido cuestionada.

Los planificadores políticos republicanos indicaron que la Casa Blanca está advirtiendo señales de que los fraudes podrían ser un factor para que los votantes se lleven la impresión de que el país va por mal camino. Tanto Bush como los funcionarios de la Casa Blanca tienen presente el año 1992, cuando el padre del actual presidente fue etiquetado por los demócratas como un candidato ajeno a las preocupaciones económicas de los votantes.

Por eso, Mark McKinnon, principal consultor mediático de Bush durante la campaña electoral de 2000, salió a decir que la Casa Blanca está "sumamente concentrada" en los escándalos y la marcha de la economía. "Este presidente -comentó- tiene una profunda sensibilidad no sólo de la economía sino también de la gravitación que ésta ejerce sobre la gente. Y tiene conciencia de esa gravitación sobre la propia presidencia."

Traducción: Luis Hugo Pressenda

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