Los smartphones, tan indispensables como el agua para los sin papeles

Los teléfonos los ayudan a compartir experiencias y elegir las mejores rutas
Los teléfonos los ayudan a compartir experiencias y elegir las mejores rutas
Mathew Brunwasser
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27 de agosto de 2015  

BELGRADO.- Las decenas de miles de migrantes que inundan los Balcanes desde hace unas semanas necesitan alimentos, agua y refugio, al igual que los millones de expatriados por la guerra en el mundo entero. Pero también juran que hay otra cosa sin la que no pueden vivir: un sitio donde cargar su celular.

"Cada vez que paso por un nuevo país, me compro una tarjeta SIM para activar Internet y descargarme el mapa para saber dónde estoy", dice Osama Aljasem, un profesor de música de 32 años proveniente de Deir al-Zour, Siria, sentado en un banco de una plaza de Belgrado, sin despegar la vista de su smartphone, desde el cual pergeña su siguiente movimiento hacia el norte de Europa.

"Sin mi celular, no habría llegado jamás a destino", agrega Deir.

Esta crisis de refugiados lleva la marca transformadora de la innovación tecnológica, que ha facilitado los movimientos de millones de personas. También ha intensificado el tráfico en las rutas probadamente exitosas, como esta que atraviesa los Balcanes, por donde cruzan la frontera de Grecia a Macedonia unas 3000 personas al día.

Los mapas satelitales de los teléfonos, los sistemas de GPS, las aplicaciones de redes sociales y el WhatsApp se han convertido en herramientas indispensables de esta migración de la era moderna.

Los migrantes cuentan con esas herramientas para postear en tiempo real la actualización de las mejores rutas, arrestos, movimientos de las guardias fronterizas y posibilidades de transporte, así como lugares donde alojarse. Además, les permiten mantenerse en contacto con familiares y amigos. Lo primero que hacen muchos no bien logran realizar con éxito la difícil travesía de Turquía a Grecia es sacar el celular y enviarles un mensaje de tranquilidad a sus seres queridos.

Estos cambios se deben en gran medida a las decenas de miles de sirios de clase media expatriados por la guerra. Pero son también parte de la vida de los migrantes de África, otros países de Medio Oriente, Afganistán y Paquistán.

Los traficantes de personas publicitan sus servicios en Facebook como cualquier agencia de viajes legítima, con fotografías dinámicas de las ciudades de destino y generosas ofertas online.

En el grupo de Facebook en idioma árabe Trafficking to Europe, un traficante ofrece un 50% de descuento para menores de cinco años. La tarifa de 1700 euros que cuesta el viaje desde Estambul hasta Salónica, Grecia, incluye el trayecto en auto a la frontera y una caminata de dos horas para cruzarla.

"Salidas diarias", se jactan los traficantes en la página. El grupo Trafficking to Europe tiene 6057 miembros y es apenas un pequeño rincón de todo ese mundo de redes sociales a las que pueden recurrir los sirios y otros migrantes.

Foros de discusión

Grupos como Smuggling into the EU o How to Emigrate to Europe tienen foros de discusión públicos y privados. Los migrantes comparten fotos y videos tomados con sus celulares a lo largo del trayecto.

Los usuarios de estos grupos son tanto quienes viajan solos como quienes lo hacen con traficantes. De hecho, la tranquilidad y la autonomía que proporcionan esas aplicaciones tal vez estén conspirando contra el negocio del tráfico de personas que en estos últimos años ya debió reducir sus tarifas.

"Los traficantes están perdiendo su negocio, porque gracias a Facebook la gente encara el viaje por su cuenta", dijo Mohamed Haj Alí, de 38 años, voluntario de la Agencia Adventista de Desarrollo y Alivio de Belgrado, capital de Serbia y una de las principales escalas de los migrantes.

Oriundo de Siria, hace tres años que Alí vive en Belgrado, donde brinda ayuda a los migrantes y escucha sus historias de vida. Al principio, dice Alí, la mayoría de los que pasaban a través de Serbia le habían pagado a algún traficante por parte o la totalidad del trayecto. Pero cuando decenas de miles lograron llegar a destino, empezaron a compartir su experiencia en las redes sociales, con detalles precisos de las coordenadas de GPS de cada paso a lo largo del camino, que en algunos celulares inteligentes quedan registradas automáticamente.

La única parte del trayecto por la que la mayoría de los migrantes sigue pagándoles a los traficantes es para el cruce de Turquía a Grecia. Pero a partir de allí, muchos se sienten en condiciones de seguir viaje solos, con ayuda de sus celulares equipados con GPS.

Mientras se detiene a cargar su celular en un quiosco de diarios de Belgrado, Mohamed Salmoni, un joven de 21 años de Afganistán, asegura que su teléfono le salvó la vida. Lo utilizó para orientarse durante las 40 horas de caminata a través de la provincia afgana de Nimruz, hasta la ciudad iraní de Zahedan. "Fue muy peligroso", recuerda.

Traducción de Jaime Arrambide

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