Los tres líderes de línea dura detrás del nuevo desafío guerrillero

Iván Márquez, el guerrillero de las FARC que pasó de negociar la paz a retomar las armas
Iván Márquez, el guerrillero de las FARC que pasó de negociar la paz a retomar las armas Fuente: AFP
Iván Márquez, Hernán Velásquez yJesús Santrich son figuras con amplia influencia entre muchos excombatientes
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30 de agosto de 2019  

BOGOTÁ (AFP).- De línea dura y con influencia en las antiguas tropas guerrilleras, Iván Márquez, Jesús Santrich y Hernán Darío Velásquez, conocido como el Paisa, anunciaron que retomaron las armas tras haber firmado en 2016 un acuerdo de paz aplaudido por el mundo que pretendía terminar con un conflicto de medio siglo en Colombia.

Aunque el grueso de los 7000 combatientes que se desarmaron en 2017 se mantienen en la legalidad, el regreso a la lucha de un sector de las FARC desafía seriamente el pacto, de la mano de tres hombres sobre cuyo real compromiso con la paz hubo sospechas desde el inicio de las negociaciones, en 2012.

Márquez, el cabecilla

El verdadero nombre de Iván Márquez es Luciano Marín. Tiene 64 años y antes de empuñar las armas por primera vez, en la década de 1980, fue seminarista, estudió Filosofía y militó en el Partido Comunista.

Márquez fue el jefe negociador de los rebeldes en las conversaciones de paz iniciadas hace siete años por el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos, que culminaron con la firma del histórico pacto. Para entonces, era el segundo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), por detrás de Rodrigo Londoño (Timochenko), presidente del partido FARC, surgido de lo acordado en Cuba.

En su libro Revelaciones al final de una guerra, el jefe del gobierno en las negociaciones, Humberto de la Calle, asegura que la designación de Márquez como su contraparte fue una estrategia de Londoño para comprometerlo con la paz frente a su escepticismo y militarismo.

Márquez desapareció hace un año, tras denunciar incumplimientos estatales de lo acordado. Nunca ocupó el escaño como senador dispuesto en el acuerdo y desde entonces lideró una división política dentro del partido FARC.

Ahora inicia la "continuación de la lucha guerrillera en respuesta a la traición del Estado a los acuerdos de paz de La Habana", dijo anteayer, de verde militar, al lado de hombres y mujeres armados.

Bajo su figura, coinciden analistas, podrían agruparse los disidentes de la exguerrilla, que según inteligencia militar son 2300 combatientes, hasta ahora sin unidad de mando y que se han dedicado al narcotráfico y la minería ilegal.

Santrich, la mano derecha

Jesús Santrich, uno de los negociadores en La Habana, era desconocido para los colombianos antes de la firma de la paz. Su nombre se hizo famoso cuando comenzaron los diálogos y empezó a dar muestras de actitudes desafiantes y mordaces. Nacido en 1967, Santrich fue detenido en 2018 por sospechas de conspirar para traficar cocaína a Estados Unidos. Estuvo un año detenido y desapareció en julio, tras ser liberado por orden judicial. Siempre alegó inocencia y achacó los cargos a "montajes".

Considerado la mano derecha de Márquez, la situación de Seusis Pausivas Hernández, su nombre de pila, detonó el paso a la clandestinidad de Márquez y avivó las críticas a los opositores al acuerdo.

Santrich, que padece una aguda deficiencia visual que lo obliga a usar lentes oscuros, alcanzó a asumir su escaño como congresista. Apareció junto a Márquez en el video en el que anuncian su regreso a las armas con un fusil en la mano y el cuello cubierto por una bufanda palestina.

El temido Paisa

El nombre Hernán Darío Velásquez Saldarriaga se hizo célebre en Colombia por la dureza de sus acciones armadas.

El Paisa -su nombre de guerra- comandó durante más de dos décadas la principal fuerza de elite de la disuelta guerrilla marxista, conocida como la columna Teófilo Forero. Acusado de múltiples asesinatos y secuestros, tiene en su contra diez condenas por homicidio y terrorismo, y 27 por secuestro. Además, se le atribuye estar involucrado en el peor atentado urbano de las FARC: un coche bomba en el club social El Nogal, en Bogotá, que dejó 36 muertos en febrero de 2003.

Márquez, Santrich y el Paisa son requeridos por la Justicia Especial surgida del acuerdo para juzgar los peores crímenes cometidos durante el conflicto armado. Ese sistema había ordenado su captura por incumplir citaciones.

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