Los videos virales, el terror de los políticos

La cámara escondida de Romney confirma que ellos pueden arruinar campañas
Beth Fouhy
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22 de septiembre de 2012  

NUEVA YORK.- Después de esto, los políticos de todo el mundo van a tener que escuchar el mensaje.

Los comentarios del candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, grabados secretamente en un evento para recaudar fondos de campaña en Florida -y la indignación que generaron, confirman una realidad decisiva de la era de los medios digitales: el poder que tienen los videos virales (que se reproducen rápidamente en las redes sociales) para interferir o incluso alterar el desenlace de una puja electoral de gran trascendencia.

El video amateur que muestra a Romney definiendo al 47% de los estadounidenses como gente que se "victimiza" y se siente con derecho a la asistencia del gobierno causa furor en Internet, y es transmitido en continuado por la televisión por cable desde que fue divulgado, el lunes pasado, por la revista progresista Mother Jones.

Cuando apenas faltan siete semanas para las elecciones, el video hizo descarrilar la campaña del candidato republicano, que compite en una carrera cabeza a cabeza con el presidente, Barack Obama.

Mother Jones no reveló quién grabó la cinta. Una vocera de la revista dijo que hasta el miércoles, por la noche, el video completo y una serie de clips habían recibido cinco millones de visitas en el sitio web de la revista, y otros tres millones de visitas en YouTube.

En una carrera presidencial marcada por la intensidad de la publicidad televisiva Obama, Romney y sus aliados van en camino de gastar alrededor de 1100 millones de dólares en comerciales durante este año, el impacto del video ha sido particularmente fuerte.

Aunque ambos bandos han desplegado un arsenal de spots costosamente producidos, destinados a seducir al pequeño grupo de indecisos de los estados clave, el video de baja calidad que muestra a Romney criticando a quienes reciben asistencia del gobierno hizo más que ningún aviso para cambiar el eje de la discusión política nacional.

Sin dudas, los equipos de campaña seguirán confiando en los spots televisivos como una herramienta importante de su estrategia comunicacional. Pero no pueden ignorar la proliferación de los smartphones con cámaras y a los videastas aficionados, ansiosos por capturar imágenes de los candidatos cuando están desprevenidos o en situaciones potencialmente reveladoras.

"Es la democratización de la información. Un solo video puede borrar de un plumazo los millones de dólares invertidos en spots de campaña", dijo Darrell West, director del Centro para la Innovación Tecnológica de la Institución Brookings, en Washington.

"Actualmente, Internet es el gran ecualizador. Los videos se extienden como un virus y pueden ser vistos gratuitamente por millones de personas", agregó.

Los videos de aficionados han jugado un rol significativo en incidentes internacionales.

En Irán, un par de transeúntes captaron las imágenes del asesinato de una mujer llamada Neda Agha Soltan, durante las protestas contra la controvertida elección presidencial de 2009, en este país.

La cinta circuló ampliamente online y en las redes sociales, y se transformó en uno de los símbolos perdurables del enfrentamiento entre las fuerzas del gobierno y los activistas prodemocráticos.

Aunque no fue grabado por aficionados, el tráiler de la sátira sobre Mahoma L a i nocencia de los musulmanes también demostró el poderío que tienen las imágenes fuertes cuando circulan por el infinito de Internet. La película es vinculada con el estallido de las violentas protestas que sacudieron a Medio Oriente en estas últimas semanas y de la controversia que se generó en otras partes del mundo.

También Obama salió dañado de algunas grabaciones de aficionados. En 2008, durante un evento para recaudar fondos en San Francisco, Obama fue grabado cuando dejaba entrever que los votantes "amargados" de los poblados pequeños "se aferran a sus armas o a su religión o a la antipatía que sienten por los que no son como ellos".

Los comentarios fueron grabados cuando un donante de campaña del entonces senador demócrata se hizo pasar por un periodista de The Huffington Post. El episodio no hizo más que reforzar la desconfianza que siente por Obama la clase obrera blanca de Estados Unidos, una desconfianza que, según las encuestas, persiste todavía.

Desde la aparición del video de Romney, los republicanos han intentado volverlo en contra de Obama, y señalan una grabación de 1998 en la que Obama, entonces senador del estado de Illinois, parece apoyar la redistribución del ingreso "al menos hasta el punto de que todos tengan una oportunidad".

No queda claro si el contraataque alcanzará para mitigar el daño electoral que haya podido causarle a Romney el video "del 47%", que sirvió para confirmar, de boca del mismo Romney, la descripción de él que hacen los avisos de campaña del presidente Obama, en los que se pinta al candidato republicano como un rico empresario a quien no le importa la clase media.

La irrupción del imparable video llevó a algunos observadores políticos a sugerir que, a partir de ahora, las campañas serán más estructuradas y diseñadas que antes, y que los políticos, temerosos de la presencia oculta de una cámara o un celular, dejarán de decir espontáneamente, sin importar su audiencia.

Pero Rodell Mollineau, presidente de American Bridge, un grupo que respalda a Obama, dijo que los candidatos que no dicen cosas distintas ante públicos distintos no tienen por qué temerles a las grabaciones secretas. American Bridge hace un "seguimiento" en video de los candidatos republicanos, con la esperanza de registrarlos en situaciones potencialmente perjudiciales o cuando se salen del guión.

"A veces uno puede decir: «¡Te agarré!». Esos momentos ocurren. Pero lo más habitual es encontrar incoherencias en el discurso", dijo Mollineau. "Los políticos seguirán intentando decirle una cosa a uno y otra cosa a otro. Pero ya no les va a funcionar."

Traducción de Jaime Arrambide

Romney declara sus impuestos

  • Ante la creciente presión demócrata, ayer se divulgó una información que difícilmente ayude a Mitt Romney en su carrera a la Casa Blanca: su equipo de campaña reveló su declaración de impuestos de 2011, según la cual el candidato republicano pagó 1,9 millones de dólares sobre un ingreso de 13,7 millones, lo que equivale a una tasa impositiva efectiva del 14,1%, muy baja para la media norteamericana.
  • Romney pagó así menos impuestos de los que abonaría una familia con ingresos anuales por 50.000 dólares, una cifra media en Estados Unidos. Si bien el tipo impositivo máximo en el país es del 35%, existen fuertes deducciones para ganancias del capital, la principal fuente de ingresos del candidato republicano.
  • Por: Beth Fouhy

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