“Cuando vaya al cielo, iré con mi diploma de inocente”, dijo Lula en el funeral de su nieto

El expresidente de Brasil, Lula da Silva, se dirige al cementerio para asistir al funeral de su nieto de 7 años, en Sao Bernardo do Campo, Brasil, el 2 de marzo.
El expresidente de Brasil, Lula da Silva, se dirige al cementerio para asistir al funeral de su nieto de 7 años, en Sao Bernardo do Campo, Brasil, el 2 de marzo. Fuente: Reuters - Crédito: Amanda Perobelli
Alberto Armendáriz
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2 de marzo de 2019  • 15:59

RIO DE JANEIRO.- Bajo una fuerte custodia policial, pero con el apoyo de miles de simpatizantes, un emocionado Luiz Inacio Lula da Silva asistió en São Bernardo do Campo al funeral de su nieto Arthur, de siete años, quien había fallecido ayer, víctima de una meningitis meningocócica. Se trató de la primera vez que la Justicia autorizó que el popular expresidente brasileño saliera de la cárcel en Curitiba, donde está preso desde el 7 de abril último, en cumplimiento de una condena a 12 años de reclusión por corrupción y lavado de dinero en el marco de la Operación Lava Jato.

A pesar de que los abogados de Lula, la jueza federal de Curitiba Carolina Lebbos y los fiscales del Ministerio Público había acordado no revelar los detalles del viaje del exmandatario, una multitud lo esperaba desde temprano frente al cementerio Jardim da Colina, en las afueras de la localidad paulista de São Bernardo do Campo. "¡Fuerza, Lula!" y "¡Lula, guerrero del pueblo brasileño!" le gritaron sus seguidores entre aplausos. Ante el temor de que ocurriese algún desborde, la Policía Federal reforzó el operativo de seguridad y al final 275 agentes integraron la masiva escolta que incluyó un traslados en helicóptero, avión y camionetas.

Según personas que participaron del velatorio de Arthur –hijo de Sandro Luis da Silva, uno de los cinco hijos de Lula–, el expresidente aprovechó para reafirmar su inocencia dentro de la capilla del cementerio. "Voy a probar mi inocencia y cuando vaya al cielo, lo haré llevando mi diploma de inocente. Voy a probar quién es ladrón en este país y quién no lo es. Quien me condenó no puede mirar a los ojos como yo te miraba", dijo Lula frente al ataúd de su nieto, según testigos que prefirieron no identificarse.

Tras la cremación del cuerpo de Arthur, al salir del cementerio para abordar una camioneta rumbo al aeropuerto de San Pablo, Lula fue vivado por la gente allí reunida que coreaba "¡Lula, libre!". El expresidente agradeció las muestras de cariño, saludó al público y llegó a apretar las manos de algunas personas, en medio de recriminaciones de los agentes policiales.

El expresidente de Brasil, Lula da Silva, se va del cementerio donde asistió al funeral de su nieto de 7 años, en Sao Bernardo do Campo, Brasil, el 2 de marzo.
El expresidente de Brasil, Lula da Silva, se va del cementerio donde asistió al funeral de su nieto de 7 años, en Sao Bernardo do Campo, Brasil, el 2 de marzo. Fuente: AP - Crédito: Nelson Antoine

Además de familiares y amigos, estuvieron allí otros líderes del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), como la expresidenta Dilma Rousseff; la presidenta de la agrupación, la diputada Gleisi Hoffmann; y el exalcalde de San Pablo Fernando Haddad, quien reemplazó a Lula en la candidatura presidencial petista del año pasado y fue derrotado por el ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL).

"Lula está muy triste, dice que nunca esperó una noticia como esta. Dijo que debería estar prohibido que un padre entierre a su hijo o que un abuelo entierre a su nieto", señaló por su parte Hoffmann, quien se mostró satisfecha de que finalmente la Justicia autorizase esta vez la salida del expresidente de la cárcel para el funeral de un pariente.

El mes pasado, cuando murió uno de los hermanos de Lula, Gerival, la defensa del expresidente enfrentó una larga batalla judicial para que se cumpliera una de las disposiciones de la Ley de Ejecución Penal que permite que los presos en régimen cerrado sean autorizados a dejar la cárcel, escoltados, en caso de muerte o enfermedad grave de un cónyuge, compañero/a, familiar ascendente o descendente, o hermano/a. En aquel momento, tanto la Policía Federal como el Ministerio Público y la jueza a cargo se opusieron, y la autorización por vía de la Corte Suprema llegó solo unos minutos antes del funeral, por lo que Lula al final no salió de su celda en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba. Para amplios sectores de la sociedad brasileña, la actitud de la Justicia entonces fue innecesariamente inhumana.

Junto a sus padres, el pequeño Arthur había visitado a su abuelo en la prisión dos veces. Ni bien se supo la noticia de su fallecimiento ayer, en las redes sociales simpatizantes de Lula comenzaron a presionar para que esta vez la Justicia sí le permitiera estar con su familia en el funeral de su nieto.

Sin embargo, opositores al líder petista expresaron su rechazo a la decisión judicial. El más notorio de ellos fue el diputado Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del presidente, quien consideró "absurda" la autorización. "Lula es un preso común y debería estar en un presidio común. Cuando el pariente de otro preso muera, ¿también será escoltado por la Policía Federal al entierro? Absurdo imaginar eso; sólo deja al ratero en evidencia haciéndose pasar por un pobrecito", escribió en su cuenta de Twitter, mensaje que fue muy criticado.

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