Lula desató nuevas críticas por un exiguo aumento de salarios

Incrementó 20 reales el sueldo mínimo
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30 de abril de 2004  

SAN PABLO.- El presidente Luiz Inacio Lula da Silva había prometido un "salariazo" durante su campaña electoral, garantizando que en cuatro años duplicaría el valor del sueldo mínimo de los brasileños. Ayer, en cambio, Lula tuvo la incómoda misión de anunciar un salarinho: un dólar y treinta centavos de aumento por encima de la inflación anual fue todo lo que el profundo ajuste fiscal vigente le permitió ofrecer.

Una vez al año, en una fecha que cae siempre alrededor del 1° de mayo, el gobierno tiene que realizar un ajuste del salario mínimo para recomponerlo según la inflación que haya existido durante los 12 meses anteriores. El salario mínimo era hasta ayer de 240 reales.

Después de tensas reuniones mantenidas durante las últimas dos semanas en que el sector económico del gobierno pedía que el aumento fuera el menor posible y el sector político defendía que se aumentara todo lo posible para contener las demandas sociales, Lula optó por privilegiar la visión económica, defendida por su ministro de Hacienda, Antonio Palocci.

Para equiparar el salario a la inflación, el aumento tendría que haber sido de 16 reales. Como el gobierno decidió aumentarlo 20 reales -cifra similar en pesos-, el aumento real del salario mínimo concedido por Lula fue de 4 reales, o un poco más de un dólar.

El valor del salario mínimo en Brasil no es un dato menor, sino toda una referencia. Según un estudio de la Confederación Unica de Trabajadores, afecta directamente a 15 millones de trabajadores que perciben ese monto, y otros 20 millones de trabajadores -de los 70 millones de empleados brasileños- reciben múltiplos del valor del salario mínimo. La mitad de toda la masa de trabajadores de Brasil gana como máximo tres salarios mínimos -y la mitad de ellos se encuentra en el noreste pobre, región en la que nació Lula-.

Después de mucha discusión se impuso el criterio de Palocci, considerado hoy el hombre más fuerte del gobierno y un defensor acérrimo de la ortodoxia fiscal. La decisión fue elogiada por la industria y el mercado financiero, a raíz del pulso firme que el gobierno viene mostrando en la defensa de la responsabilidad fiscal, pero profundiza el frente de los conflictos sociales.

Reacciones

Las primeras reacciones de protesta ante el ínfimo aumento surgieron del propio Partido de los Trabajadores. Paulo Paim, senador del oficialismo, dijo que el aumento era "frustrante" y que "nadie esperaba que fuera tan bajo". En la oposición, la reacción no fue menos crítica. El diputado socialdemócrata Valter Feldman le dijo a la Agencia Estado que el nuevo salario mínimo es "pequeño, insuficiente y productor de desesperanza".

Otro opositor, José Carlos Aleluia, del derechista PFL, hizo suya la crítica de los sectores sociales que llevaron a Lula al poder: "Se derrumba una nueva columna del gobierno. La sociedad ve que el Lula candidato no tiene nada que ver con el Lula presidente". Por su parte, el presidente de la Central Unica de los Trabajadores, Luiz Marinho, calificó el aumento como lamentable, y advirtió: "El equipo económico venció una vez más, pero los movimientos sociales continuarán presionando en busca de un salario mínimo mayor".

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