Lula, desde prisión: "Brasil está gobernado por una banda de locos"

El expresidente brasileño dio su primera entrevista desde su detención, el 7 de abril del año pasado
El expresidente brasileño dio su primera entrevista desde su detención, el 7 de abril del año pasado Fuente: AP
Alberto Armendáriz
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26 de abril de 2019  • 17:27

RÍO DE JANEIRO.- En su primera entrevista desde la prisión en Curitiba donde cumple condena por corrupción y lavado de dinero, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva , máximo líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), calificó al gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro como "una banda de locos" y advirtió que si el actual mandatario no logra poner orden en sus filas, no resistirá.

"Vamos a hacer una atocrítica general en el país. Lo que no puede ser es que el país esté gobernado por esa banda de locos. El país no merece eso y, sobre todo, el pueblo no merece eso", subrayó Lula, de 73 años, en una entrevista conjunta a los diarios Folha de S. Paulo y El País, de España, que había sido tramitada desde que el popular exmandatario quedó detenido, el 7 de abril del año pasado, luego suspendida por la Justicia y finalmente autorizada por el Supremo Tribunal Federal (STF) la semana pasada.

La primera entrevista a Lula da Silva en la prisión de Curitiba - Fuente: El País

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Durante las dos horas y diez minutos en que duró la conversación en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, Lula reiteró varias veces su inocencia; en julio de 2017, en el marco de la Operación Lava Jato, el juez Sergio Moro –hoy ministro de Justicia y Seguridad Pública de Bolsonaro- lo halló culpable de haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá a modo de soborno en especie a cambio de garantizar a la compañía contratos con la empresa petrolera estatal Petrobras durante su gestión (2003-2010).

"Sé muy bien qué lugar me reserva la historia. Y sé también quién estará en el basurero. Reafirmo mi inocencia, comprobada en diversas acciones. Tengo la certeza de que duermo todos los días con mi consciencia tranquila", destacó el expresidente quien fue especialmente duro con el exjuez que en su fallo original lo sentenció a nueve años y seis meses de reclusión.

"Moro no sobrevive en la política", aseguró Lula, mientras que, sobre Bolsonaro, contó que sigue con atención las diversas luchas internas que hay en su administración –entre militares, ideólogos y economistas neolibereales, así como entre los miembros del oficialista Partido Social Liberal (PSL)-, y advirtió: "O él construye un partido sólido o no perdura".

También cuestionó los vínculos que han sido revelados por la prensa entre uno de los hijos del actual jefe del Estado, el senador Flavio Bolsonaro, y grupos paramilitares en Río de Janeiro. "Imagínese si los milicianos de Bolsonaro fuesen amigos de mi familia", señaló el expresidente.

No se privó tampoco de criticar el rumbo de la diplomacia brasileña actual, al mando del canciller Ernesto Araújo y totalmente alineada con los Estados Unidos de Donald Trump. "Es el nivel más bajo de política externa que he visto en mi vida", afirmó.

En la charla, Lula no evitó reprochar la falta de unidad de los partidos de izquierda que fueron divididos a las elecciones del año pasado, para las que él era el candidato favorito hasta que quedó detenido; el PT luego lo reemplazó por el exalcalde de San Pablo Fernando Haddad, quien fue derrotado por Bolsonaro en segunda vuelta. Según él, es necesario que haya más diálogo entre las fuerzas de izquierda que hoy están en la oposición.

En los dos últimos años, las batallas judiciales de Lula han atravesado varias etapas. En enero del año pasado, al apelar la sentencia de Moro al Tribunal Regional Federal de la 4ª región, en Porto Alegre, la pena de prisión del exmandatario fue extendida a 12 años y un mes. Y, la semana pasada, el Superior Tribunal de Justicia (STJ), consideró el castigo excesivo y la redujo a ocho años, diez meses y 20 días, con lo cual a partir de septiembre podría pasar a beneficiarse con un régimen semiabierto o incluso un arresto domiciliario.

"Me quedo preso 100 años. Pero no cambio mi dignidad por mi libertad", dijo convencido y con voz firme, aunque durante la entrevista, por momentos, sus manos temblaban y se quebró en lágrimas al recordar los peores momentos vividos hasta ahora tras las rejas: las muertes de uno de sus hermanos y uno de sus nietos, de siete años; para esta última ocasión, en marzo, la Justicia permitió que Lula acudiera escoltado al funeral.

"A veces pienso que sería mucho más fácil que yo hubiese muerto. Yo ya viví 73 años, podría morir y dejar a mi nieto vivir", reflexionó frente a los periodistas que grabaron toda la entrevista también en video y la subieron a las páginas de Internet de sus periódicos.

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