Maduro desafía a la región y promete ir la cumbre en Lima

El gobierno peruano descartó invitarlo a la cita de la Américas
El gobierno peruano descartó invitarlo a la cita de la Américas
Daniel Lozano
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16 de febrero de 2018  

CARACAS.- Después de que Perú desestimara en dos ocasiones invitar a Nicolás Maduro a la VIII Cumbre de las Américas, al líder del chavismo poco le importa que "llueve, truene o relampaguee" en Lima los días 13 y 14 de abril: el presidente venezolano aseguró ayer que asistirá, ya sea "por aire, tierra o mar".

La insistencia del "hijo de Chávez" obligó a Mercedes Aráoz, primera ministra peruana, a recordarle que "no puede entrar ni al suelo ni al cielo peruano. No está siendo bienvenido".

La mano derecha del presidente Pedro Pablo Kuczynski recordó los motivos que han llevado a su gobierno a tomar tal decisión tras la última declaración del Grupo de Lima, que reúne a 14 países del continente (la Argentina, Colombia, Brasil, Chile, Paraguay, Canadá, México, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Santa Lucía, Guyana y Perú): "Ha saltado todas las reglas del diálogo, que se ha roto hace dos semanas cuando anunció las elecciones en abril. Con ello impide que la oposición pueda participar en igualdad de condiciones".

El nuevo choque redobla el pulso entre los dos gobiernos con un hecho inédito, aunque dos polémicas maniobras anteriores de los dirigentes revolucionarios asemejan la actual crisis. Delcy Rodríguez, canciller bolivariana a finales de 2016, acudió a Buenos Aires pese a no estar invitada a un cónclave del Mercosur, incluso accedió al edificio de la Cancillería tras suspenderse oficialmente la reunión. En el forcejeo que provocó la delegación venezolana, la actual presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente denunció que le habían lesionado el brazo, incluso mostrándolo posteriormente en cabestrillo. Maduro premió su "heroicidad", pese a que tanto las autoridades argentinas como la oposición venezolana dejaron en entredicho tal "agresión".

El otro incidente tuvo lugar en Tegucigalpa, en 2009, cuando el entonces canciller Maduro acompañó al presidente Mel Zelaya en su plan de regreso a Honduras tras el golpe de Estado y expulsión de su propio país.

El intento "por aire" fracasó en aquella ocasión y el avión de Pdvsa en el que viajaban ambos aliados políticos no pudo aterrizar. En el exterior del aeropuerto se registraron graves incidentes entre seguidores del presidente apartado del poder y las fuerzas policiales.

Maduro aprovechó ayer su comparecencia ante los medios internacionales en el Palacio de Miraflores para enfrentar duramente a los presidentes del Grupo de Lima. "Tengan la seguridad (que asistiré). No aguantan las verdades nuestras, yo no le tengo miedo a ustedes", subrayó el jefe del Estado, que se siente tan maltratado como "nuestra hermana Cuba".

Pese a que moderó las habituales descalificaciones que acompañan sus discursos, el líder revolucionario definió a sus rivales políticos como el "autodenominado alias Grupo de Lima", y se refirió a los mandatarios que lo suscriben como un ejemplo de la "historia de la indignidad de este bodrio de Lima, que pretende sacar órdenes para que cumplamos. En Venezuela manda el pueblo, hay un presidente que se llama Maduro".

El líder chavista aprovechó para centrar sus críticas contra Mauricio Macri, Kuczinsky, Michel Temer y Juan Manuel Santos, atreviéndose no solo a medir sus grados de popularidad, incluso asegurando que él quiere al pueblo colombiano más que a su presidente.

"(Ellos) son los gobiernos de la oligarquía, los más impopulares del planeta: Kuczynski tiene un 75% de impopularidad y el 56% quiere que renuncie, hasta tiene dificultades para hablar español. Santos abandonará la presidencia con un 80% de rechazo, y Macri tiene un 66% de rechazo. Es un honor que hagan lo que hacen", destacó.

En la última encuesta de IVAD, el 58,4% de los venezolanos consideran pésima la gestión del mandatario venezolano y el 16,6% mala, para un total de 75% que desaprueba su acción gubernamental.

La posición firme del Grupo de Lima profundizó el aislamiento contra el gobierno bolivariano, que adelantó las presidenciales al 22 de abril sin garantías electorales: los principales partidos de la oposición apartados, sus líderes inhabilitados, el Consejo Nacional Electoral bajo control y el aparato y los fondos del Estado al servicio de la causa. Canadá y Estados Unidos se sumaron a la repulsa de los países de América Latina.

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