Maduro pide al chavismo defender la revolución en las calles

Condenó la muerte del estudiante de 14 años, pero dijo que la oposición "prepara jóvenes para la violencia"
Daniel Lozano
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26 de febrero de 2015  

CARACAS.- El asesinato a sangre fría de Kluiverth Roa, de 14 años, a manos de un policía bolivariano durante una protesta en la que el adolescente no participaba conmocionó a Venezuela y provocó una cadena de acciones y reacciones que enrarecen aún más el clima social y político del país.

A la reacción airada del movimiento estudiantil, por todo el país y con nuevos heridos, respondió de inmediato Nicolás Maduro. "Si funcionarios de la derecha tratan de llegar al poder por la vía de la violencia, le doy la orden al pueblo, junto con las fuerzas armadas, de salir a las calles a defender la revolución", clamó ayer durante un acto obrero en Puerto Ordaz, en el este del país.

El presidente añadió que no va a permitir que la oposición se presenta a las elecciones parlamentarias si está involucrada en promover la violencia. Todas las encuestas reflejan que el gobierno perdería hoy, de forma amplia, las trascendentales elecciones a la Asamblea Nacional.

Siguiendo el guión habitual de la narrativa revolucionaria, Maduro aseguró que grupos paramilitares de Colombia habrían ingresado en Venezuela para organizar hechos de violencia en los estados de Zulia y Táchira, en cuya capital, San Cristóbal, se produjo el martes el crimen de Roa. La misma explicación que se buscó el año pasado con las protestas masivas que convirtieron a esta ciudad en el epicentro de las famosas "guarimbas" (piquetes).

La presencia de testigos y la grabación de videos facilitaron que en pocas horas se supiera la verdad de lo ocurrido en San Cristóbal, cuando en Venezuela propaganda y vehemencia se suelen combinar contra la verdad. "Mi hijo estaba saliendo del colegio, estudiaba a dos cuadras de donde se realizaba la manifestación. Estaba pasando para ir a la parada del transporte. Era un chico de 14 años, ni protestas ni nada", explicó Erick Roa, el padre de la víctima. El joven jugaba al básquet y pertenecía a la asociación de scouts locales.

Testigos presenciales aseguran que Roa se topó con los enfrentamientos y quiso huir, pero los policías nacionales bolivarianos lo persiguieron, lo alcanzaron y el oficial Javier Mora, uno de ellos, le disparó a bocajarro un perdigón de goma con una escopeta de calibre 12. El agente bolivariano confesó el crimen.

Maduro también aportó su propia explicación: "Se produjo un hecho inverosímil. Pasaron unos policías por allí, se enfrascaron en una pelea; dicen los policías que fueron rodeados, golpeados y atacados con piedras. Uno de los policías accionó la escopeta de perdigones y asesinó a este muchacho".

Maduro condenó el asesinato y ordenó capturar a los responsables, pero lanzó nuevas cortinas de humo: "La derecha está preparando muchachos para que generen violencia, les llenan el alma de odio y de deseos de venganza. [Estos jóvenes] son captados por sectas de la derecha".

Táchira vivió ayer una jornada de luto que también asemejó un paro general. En Mérida, cinco estudiantes resultaron heridos, tres de ellos con disparos de metra (bolas metálicas) en piernas y brazos. Barinas, Zulia, Carabobo y otros estados también se sumaron a las protestas.

Y en Caracas, un grupo nutrido de estudiantes logró acercarse a la sede del Ministerio de Interior, en el centro de la capital, para exigir justicia. Llevaron cuadernos pintados con manchas rojas, que simbolizaban la sangre del chico asesinado, y en sus camisas un mensaje que hoy parece imposible: "Reconciliemos al país". Los jóvenes activaron lo que ellos definen como "operación comando" para acceder en secreto hasta la zona ministerial ante la prohibición de manifestaciones. Ni medios ni redes.

"El gobierno quiere callar las voces que piden cambio. A veces tras las rejas y otras bajo tierra. ¡No más hermanos caídos!", clamó Hasler Iglesias, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela.

Los estudiantes exigen la destitución del director de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Manuel Pérez, y que se derogue la muy polémica resolución 008610 del Ministerio de Defensa, que permite el uso de armas de fuego en las manifestaciones.

Asesinado "por el odio"

Al ritmo de cánticos como "Por qué, por qué nos asesinan, si somos el futuro de América latina", los jóvenes consiguieron ser escuchados por las autoridades. Los recibió el viceministro Giuseppe Cacioppo, quien les aseguró que por el asesinato ya hay nueve personas detenidas, incluido el oficial de la PNB que disparó al joven Roa.

La fiscal Luisa Ortega también informó que Mora fue imputado por los delitos de homicidio intencional, calificado por motivos fútiles e innobles, con el agravante de que es un adolescente, uso indebido de arma orgánica y quebrantamiento de pactos y convenios internacionales.

"Los venezolanos no queremos venganza, queremos justicia. Si usted les da todo el día al odio y a la confrontación, tiene un resultado como el del martes", denunció el gobernador opositor Henrique Capriles.

Una palabra que también se escuchó en labios de la madre de Kluiverth: "A mi hijo me lo asesinó el odio".

Del editor: cómo sigue. Con su explicación del asesinato de Kluiverth Roa, Maduro pareció dar excusas para la violencia y para la radicalización de su gobierno.

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