Maduro refuerza el asedio contra la oposición y Guaidó llama a más protestas

Tras el arresto del número dos del Parlamento, tres diputados se refugiaron en sedes diplomáticas; hostigamiento a varios parlamentarios y su entorno
Tras el arresto del número dos del Parlamento, tres diputados se refugiaron en sedes diplomáticas; hostigamiento a varios parlamentarios y su entorno Fuente: AFP - Crédito: Juan Barreto
Daniel Lozano
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10 de mayo de 2019  

CARACAS.- "Vamos a por ti". La pintada, firmada por paramilitares chavistas, que apareció ayer en la fachada del hogar del diputado José Antonio Mendoza en Monagas, resume no solo la última embestida del gobierno de Nicolás Maduro contra los diputados que apoyan al presidente encargado Juan Guaidó, sino también 40 meses de asedio que serían perfectos para el spinoff de un Juego de Tronos contemporáneo.

La detención de Edgar Zambrano, vicepresidente primero del Parlamento democrático, estuvo acompañada de varios allanamientos y hostigamientos a residencias familiares y personales de diputados. "Todos están escondidos, incluso el equipo del presidente, en casas distintas", confirmó a LA NACION uno de los colaboradores más estrechos del líder opositor.

Tres de los diez diputados a quienes se les ha arrebatado la inmunidad de forma ilegal e inconstitucional consiguieron refugiarse en las residencias de los embajadores de Italia (Mariela Magallanes y Américo de Grazia) y de la Argentina (Richard Blanco). Las extremas medidas de seguridad de todos los demás incluyen al propio Guaidó.

En la oposición saben que hay orden de caza contra diputados y que las detenciones van a continuar. Así lo corroboran la captura de Zambrano y su ingreso en el Helicoide, una de las sedes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). El dirigente fue sorprendido el miércoles por la noche dentro de su vehículo en las inmediaciones de la sede de su partido. Al negarse a abandonarlo, la policía política trajo una grúa, cargó el coche y se lo llevó a la fuerza con todas las personas que iban en su interior.

"Es muy grave, también ridículo y absurdo que se lo lleven en una grúa. Lo hacen para generar terror", denunció ayer Guaidó, quien ha llamado a protestar mañana en las calles para defender al Parlamento. El presidente de la Asamblea Nacional (AN) realizó su pronunciamiento al país rodeado de diputados, todos ellos víctimas del hostigamiento revolucionario.

Del centenar de diputados, 25 principales y cinco suplentes ya sufren persecución judicial. Pero la lista final es interminable, y en ella cabe casi de todo: exiliados, asilados, torturados, desaparecidos, encarcelados, perseguidos, secuestrados y hostigados. Al menos 70 parlamentarios conforman esta lista.

Guaidó, ayer, tras una conferencia de prensa en Caracas
Guaidó, ayer, tras una conferencia de prensa en Caracas Fuente: Reuters - Crédito: Iván Alvarado

La ofensiva de esta semana se suma a una larga lista de acciones bolivarianas contra los diputados desde enero de 2016, que van desde los asaltos de extremistas al edificio del Parlamento, en connivencia con los militares que lo custodian, hasta las palizas a los parlamentarios, pasando por el acoso diario, que incluye robos, amenazas, lanzamiento de objetos y una especie de apartheid civil: los elegidos por el pueblo no cobran su sueldo por decisión presidencial; tampoco disponen de presupuesto, les retiran los pasaportes y encuentran todo tipo de dificultades para usar cualquier servicio del Estado, hasta para subirse a un avión.

Todo ello en una AN cuyos poderes legislativos le fueron arrebatados a través del Tribunal Supremo y entregados a la Asamblea Constituyente (ANC), órgano revolucionario que funge como una mezcla de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba y del Comité de Salud Pública de la Revolución Francesa. La guillotina no se ve, pero se siente.

Hasta gritos de paredón contra Guaidó han resonado en la ANC, que cumple dos años sin redactar una nueva carta magna, lo que debería ser su único cometido. La ANC resultó elegida con el aporte de más de un millón de votos fraudulentos, según la denuncia de la empresa encargada del sistema de voto electrónico. El desacato inventado de forma ilegal por el Tribunal Supremo ha logrado que ni una sola de las leyes aprobadas se haya puesto en marcha.

El acoso también se prolonga gracias a los medios chavistas, que emiten sin rubor conversaciones privadas o grabaciones clandestinas obtenidas por los servicios de inteligencia. Una práctica penada en cualquier país, pero que en Venezuela se lleva a cabo con absoluta impunidad.

Zambrano se ha unido a Juan Requesens, diputado recluido en el Helicoide, acusado de participar en el supuesto atentado contra Maduro de agosto pasado. Ayer mismo su familia denunció que los nuevos jefes del Sebin prohibieron la asistencia de sus abogados. Durante la jefatura del general Cristopher Figuera, destituido por Maduro y huido a un país vecino tras el 30 de abril, las condiciones humanitarias se multiplicaron en las mazmorras del chavismo. En cambio, el regreso del general Gustavo González López, acusado ante la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad, ha supuesto nuevas violaciones contra sus derechos y el recrudecimiento de la persecución.

Derechos de los que carece otro diputado, Gilber Caro, desaparecido hace 12 días y que se cree está recluido en alguna dependencia del Sebin. Este parlamentario ya sufrió un año y medio de cárcel sin ninguna prueba en su contra.

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