Manning: "Soy mujer, llámenme Chelsea"

El soldado condenado anteayer por la filtración a WikiLeaks sorprendió al anunciar que quiere cambiar su sexo
Silvia Pisani
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23 de agosto de 2013  

WASHINGTON.- El desconcierto cunde en todo Estados Unidos ante el ex soldado Bradley Manning, que después de ser condenado a 35 años de prisión por la masiva filtración de documentos secretos a WikiLeaks sorprendió al anunciar que piensa someterse a un tratamiento hormonal para cambiar de sexo. "Llámenme Chelsea", pidió desde la prisión.

La sorprendente revelación fue confirmada por su abogado, David Coombs, que, además, mostró fotos del ex soldado vestido de mujer, en las que se lo ve con una peluca rubia, el rostro maquillado y los labios pintados de un rojo ardiente.

"Éste es mi problema. En realidad, soy mujer", dijo Manning a sus superiores castrenses, según relató su abogado, que precisó que ese diálogo ocurrió poco antes de que el ahora ex militar acometiera la que se considera la mayor filtración de documentos reservados sobre las guerras de Irak y de Afganistán, así como cables diplomáticos secretos que, durante más de un año, tuvieron a mal traer al Departamento de Estado y abrieron cortocircuitos con un centenar de países.

"Ella sufrió mucho", dijo el abogado Coombs a la cadena NBC. El letrado fue el primero en asumir el cambio de género de su defendido, al que se refirió en todo momento en modo femenino, ante el tartamudeo de los conductores del popular programa Today , que no parecían saber muy bien qué política gramatical aplicar en el caso.

De 25 años, Manning hizo esta revelación en el primer día de su condena a 35 años de prisión por una veintena de cargos, entre ellos, la violación de normas de seguridad por la revelación de información reservada.

"Ahora que empiezo una nueva etapa en mi vida, quiero que todos sepan que, en realidad, soy mujer. De modo que, por favor, de ahora en adelante llámenme Chelsea Manning", dijo el joven, ícono de la resistencia al poder para muchos militantes a favor de los derechos civiles.

En el mismo texto, el ex soldado, que hace apenas 48 horas sufrió la baja deshonrosa del grado militar, pide también que se le aplique un tratamiento con hormonas para iniciar la "transición" hacia lo que afirma que es su verdadero sexo.

Ése fue el otro embrollo del día. Puestas en la disputa mediática, autoridades militares y carcelarias afirmaron que ese tratamiento "no está disponible" para los presos condenados por fuero castrense. "Nosotros tratamos por igual a los hombres y a las mujeres", aclaró el Pentágono.

Pero el "no" castrense no desanimó al abogado. Coombs insistió una vez más en apelar al presidente Barack Obama para que resuelva el entuerto. No sólo mediante la intención de pedirle la gracia del perdón, sino también que se le otorgue el tratamiento médico que solicita.

"No darle lo que necesita es una actitud criminal", dijo ayer a la cadena CNN Lauren McNamara, un transexual que declaró tener "amistad" con Manning y que comprendía "perfectamente" por lo que estaba pasando.

Nacido hombre, Lauren apeló a citas científicas para asegurar que, si no se le otorga el cambio de sexo que solicita, Manning podría sufrir "síndromes suicidas" y que eso hay que tratarlo "con la misma atención que requeriría una diabetes o una depresión".

Entidades de derechos humanos se sumaron a la defensa del pedido de Manning. Entre ellas, la Asociación por los Derechos Civiles (ACLU, por su sigla en inglés). Pero otros que en un primer momento reaccionaron en contra de la dura condena que recibió parecían ayer más remisos. Anoche, por caso, no había comunicado de Reporteros Sin Fronteras, una de las entidades que más ha venido defendiendo al ex soldado.

No está claro aún qué impacto puede tener este nuevo elemento en la estrategia de la defensa de Manning. Le espera ahora la prisión militar de Fort Leaventworth, en Kansas. Si no hay cambios, deberán pasar siete años antes de que pueda pedir libertad bajo fianza. Mientras, autoridades del establecimiento aclararon también que no se provee allí de tratamiento para cambio de sexo.

La conjetura es que el abogado Coombs podría sumar este elemento como una prueba más, y bastante contundente, del carácter conflictivo y atormentado de la personalidad del soldado. Por lo pronto, podría valerle para un cambio de establecimiento carcelario.

"Si en Fort Leavenworth no pueden suministrarle la terapia de hormonas, haré todo lo que esté a mi alcance para asegurarme de que se le otorgue", señaló, aunque aclaró que eso no significaría, en primera instancia, llegar a una cárcel de mujeres.

La foto de Manning caracterizado como mujer fue de lo más repetido en los informativos locales. La imagen fue casi siempre acompañada de otra en la que el ex soldado aparecía en uniforme de gala y con condecoraciones.

Durante el proceso, el abogado intentó presentar al joven como una personalidad "tímida, atormentada y solitaria"; alguien que optó por la vida militar como una "vía de escape" para intentar superar limitaciones personales, entre ellas, la de un cuerpo pequeño y frágil. El abogado buscó demostrar que los problemas de adaptación continuaron y que, de alguna forma, coadyuvaron a su decisión de colaborar con WikiLeaks y lograr el robo de más de 700.000 documentos reservados.

Defensa de Scotland Yard

Un vocero de Scotland Yard, la policía metropolitana de Londres, reveló ayer que los documentos que tenía el brasileño David Miranda, detenido durante nueve horas el domingo, en el aeropuerto de Heathrow, contienen material sensible que, de ser revelado, "podría poner vidas en riesgo".

"Un examen inicial del material requisado reveló contenidos altamente sensibles", advirtió el vocero policial. Miranda es novio del periodista británico Glenn Greenwald, que divulgó las informaciones secretas filtradas por el ex agente de la CIA Edward Snowden.

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