Mark Coleridge: "La credibilidad de los obispos está destruida"

Elisabetta Piqué
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26 de febrero de 2019  

ROMA.- Mark Coleridge, arzobispo de Brisbane y presidente de la Conferencia Episcopal Australiana, no tiene dudas: "La credibilidad de los obispos está destruida", al menos, en su país. Con gran experiencia en el horror de los abusos sexuales de menores en el clero, que golpeó especialmente a Australia, Coleridge, de 70 años, pronunció una homilía muy fuerte en la misa de cierre de la cumbre, el domingo. Reconoció: "A veces hemos visto a las víctimas como el enemigo y hemos sido nuestro peor enemigo", y planteó la necesidad de una "revolución copernicana" en la Iglesia para que pueda superar esta crisis. En una entrevista con LA NACION, destacó la importancia de la cumbre convocada por el Papa, que por primera vez logró que prelados de los cinco continentes entendieran el "sentido de urgencia" de medidas concretas para revertir algo que pone en juego la misión de la Iglesia. Consultado sobre el caso del cardenal George Pell, exzar de las finanzas del Vaticano que está siendo procesado en su país, Australia, prefirió excusarse ya que hay una orden judicial que impide hacer declaraciones al respecto.

-Aunque la cumbre fue sin precedente, los grupos de víctimas quedaron decepcionados...

Puedo entender que haya gente muy decepcionada ante la falta de directrices y políticas claras de este encuentro. Pero es como dar vuelta el Queen Mary, una nave enorme. La nave en verdad empezó a moverse hace años, pero aún sigue moviéndose, y pienso que este encuentro fue un momento muy significativo en el movimiento de la nave. Pero hará falta tiempo.

-En su sermón de la misa de cierre dijo que no tienen tiempo "para siempre"...

Exacto. No tenemos tiempo para siempre, por eso debe haber un sentido de urgencia. Creo que el encuentro ayudó a crear más conciencia de la urgencia en todos los obispos del mundo. Otra cosa que dije es que no podemos permitirnos fracasar, porque lo que está en juego es la misión de la Iglesia, no solo la credibilidad y la confianza, que son centrales para ello.

-¿Cuánto ha sido dañada la credibilidad de la Iglesia en Australia por los abusos?

El otro día en una entrevista dije que "la credibilidad de la Iglesia está hecha pedazos", aunque eso es cierto solo hasta cierto punto porque nuestras escuelas, hospitales, centros de ayuda retuvieron gran credibilidad. En verdad, es la credibilidad de los obispos la que ha sido en verdad destruida. Por eso no estoy tan seguro sobre cuánto ha sido dañada la credibilidad de la Iglesia en el resto del mundo. Creo que una figura como la del papa Francisco tiene gran credibilidad en el mundo, más allá de los cuestionamientos sobre la manera en la que respondió al tema de los abusos. En este sentido, pienso que algunas de las críticas son injustas. Pero en Australia en este momento la gente asocia las palabras "Iglesia Católica-abusos"; "cura católico-pedófilo"; "obispo católico-peor que pedófilo, mentiroso o encubridor".

-Todos los asistentes a la cumbre quedaron impactados con los testimonios de las víctimas... ¿Usted también, aunque ya tenía larga experiencia en esa clase de escucha?

Absolutamente. Eso fue lo más fuerte del encuentro. Aunque ya en el pasado, desde 1990, he venido escuchando a muchas víctimas, había una fuerza especial porque era un escenario diferente, con participantes de todo el mundo y la presencia del Papa, algo muy fuerte.

-Muchos dijeron que de los nueve discursos que hubo, los de las tres mujeres fueron los mejores, los más directos y vibrantes. ¿Coincide?

Sí. Algunos dijeron que fue como un soplo de aire fresco, pero fue más. Fue como escuchar los testimonios de las víctimas. Las tres mujeres hablaron en un hall donde había una gran mayoría de varones. Y su voz tuvo mucho poder. Escuchándolas me convencí de que no solo debemos escuchar más a las mujeres, sino que debemos incluirlas más incisivamente en los procesos de toma de decisiones.

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