Marruecos, otro aliado de EE.UU. que la guerra dividió

El gobierno temía reacciones violentas
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18 de mayo de 2003  

CASABLANCA (DPA).- Horas antes de los sangrientos ataques suicidas en Casablanca, Estados Unidos y Gran Bretaña habían advertido sobre posibles atentados terroristas en Arabia Saudita y en siete países del este de Africa. Pero nadie se esperaba un atentado en Marruecos. El reino alawita, al menos, no aparecía en la lista.

Sin embargo, hubo quienes se temían algo así. La guerra de Irak causó un gran malestar entre la población marroquí, sobre todo entre los musulmanes, que estuvieron en jaque durante décadas bajo el dominio del rey Hassan II, muerto en 1999, y que ahora cobran nueva fuerza.

Así, el Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD, islámico moderado) se convirtió en la tercera fuerza política en las elecciones legislativas de septiembre pasado. Para evitar un avance mayor, alentado por las protestas contra la guerra en Irak, el gobierno aplazó hasta septiembre próximo los comicios municipales, previstos inicialmente para junio. Para entonces, según el cálculo oficial, los ánimos se habrán calmado.

Pero mientras que en Rabat y Casablanca cientos de miles de personas protestaban en las calles contra la guerra de Irak, incluso lanzando loas a Saddam Hussein, de parte del gobierno no hubo una sola palabra crítica a la ofensiva de Estados Unidos.

Y es que, como país moderado, Marruecos es uno de los aliados más importantes de Washington en el mundo árabe, y a la vez busca una relación cada vez más estrecha con la Unión Europea. No en vano el gobierno de Rabat fue uno de los primeros en condenar los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Durante el reinado de Mohammed VI, hijo de Hassan, Marruecos se muestra orgulloso de apoyar la lucha de Washington contra el terrorismo. Pero este acercamiento, junto a la precaria situación económica, da impulso también a los radicales islámicos.

"Durante años se subestimó la influencia de los fundamentalistas islámicos, pero en la clandestinidad hay numerosas agrupaciones que esperan su gran momento", opinó un analista local.

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