Más allá de los hitos, una historia de desigualdad

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20 de agosto de 2014  

Washington.- Cincuenta años después de que el presidente Lyndon B. Johnson firmara la ley de derechos civiles y cinco años y medio después de que Barack Obama hiciera historia al convertirse en el primer presidente negro de su país, Estados Unidos no logra superar sus problemas raciales.

La esclavitud y la segregación racial pasaron a formar parte de los libros de historia. Sin embargo, la tensión entre blancos y negros sigue presente, como quedó demostrado esta semana en Ferguson.

Ferguson es, según Elizabeth Kneebone, del Brookings Institution, una localidad donde se reflejan bien las profundas divisiones raciales y la desigualdad entre blancos y negros.

El paisaje urbano de Ferguson, una localidad de 21.000 habitantes, se convirtió en las últimas décadas. En 1980, el 85% de la población era blanco; ahora, el 67% es negro. El desempleo pasó de menos del 5% en 2000 a más del 13% en 2012.

La pobreza se duplicó en Ferguson, donde uno de cada cuatro habitantes vive por debajo de ese umbral.

Pero la desigualdad no se limita a Ferguson. Es patente en otras ciudades. Para verlo sólo hay que pasearse por ciudades como Washington, donde blancos y negros viven en barrios separados y donde las diferencias económicas saltan a la vista.

Sólo uno de cada cuatro afroamericanos (26%) considera que la vida de los negros mejoró desde que Johnson firmó la ley de derechos civiles. Si se les pregunta a los blancos, está de acuerdo con esta afirmación el 35%, según una encuesta de 2013 del Pew Research Center.

Menos de la mitad de los estadounidenses (45%) considera que Estados Unidos hizo avances hacia la igualdad racial y el 49% piensa que todavía queda mucho por hacer.

Según los datos del censo, en 1959 la tasa de pobreza entre los afroamericanos era del 55,1%, tres veces más que entre los blancos, y sigue afectando desproporcionadamente a los afroamericanos. En 2011, el 27,6% de los hogares negros vivía en la pobreza, casi tres veces más que los hogares blancos (9,8%).

En 1972, la tasa de desempleo de los jóvenes afroamericanos era 2,04 veces la de los blancos. En 2003, era 2,02 veces superior. Además el 38% de la población carcelaria es negro.

La llegada de Obama al poder no parece haber mejorado la situación de los afroamericanos ni las tensiones raciales. A diferencia de lo que ocurrió en 2013, cuando Obama declaró que el joven negro Trayvon Martin, "podría haber sido yo", ahora el presidente no se identificó con Michael Brown.

Obama sabe, por experiencia, que hablar de raza suele ser terreno resbaladizo. En 2009, lo criticaron cuando dijo que el policía que detuvo en su propia casa al profesor de Harvard Henry Louis Gates "actuó estúpidamente" al confundir a este catedrático afroamericano con un ladrón.

Ante la polémica suscitada por sus dichos, Obama se retractó e invitó a los protagonistas a tomar cerveza en la Casa Blanca, en lo que fue descrito como una "cumbre cervecera" para ahogar la controversia racial.

Beatriz Juez

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