Más de 400 argentinos estuvieron presentes

Peregrinos: cientos de compatriotas, en su mayoría jóvenes, siguieron la misa ofrecida por el Pontífice a orillas del Mar de Galilea.
Peregrinos: cientos de compatriotas, en su mayoría jóvenes, siguieron la misa ofrecida por el Pontífice a orillas del Mar de Galilea.
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25 de marzo de 2000  

KORAZIM, Israel (De una enviada especial).- También muchos argentinos asistieron ayer a la misa del Papa en el Monte de las Bienaventuranzas. Entre ellos, no sólo estuvo el embajador argentino en Israel, Vicente Espeche Gil, junto a su esposa, sino también unos 400 peregrinos, sacerdotes y monjas.

Espeche Gil, que en unos días se convertirá en el nuevo representante diplomático de la Argentina ante la Santa Sede, definió la misa como "muy linda", y contó a La Nación que asistirá también a la de hoy, en Nazaret, y a la de mañana, en la iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén.

El padre Marcelo Gallardo, de Buenos Aires pero que vive hace seis años en el seminario del Patriarcado Latino de Beit Jala, cerca de Belén, donde enseña filosofía, también se manifestó "muy emocionado" por la celebración. Como la mayoría, para llegar hasta aquí, Marcelo, de 37 años y de la Congregación del Verbo Divino, viajó toda la noche, acompañado por otros nueve sacerdotes y dos hermanas argentinas.

Junto con otras amigas, Agustina Lanusse, periodista de 29 años, también estuvo y, como todos, tuvo que padecer el barro, el frío y la llovizna. "Igual valió la pena -dijo-. No podía perderme algo así. Fue lindísimo. Aunque estoy muerta, estoy contentísima de haber venido."

"El Papa tiene un imán y una conexión con los jóvenes muy fuerte -agregó-, y a mí me llega muchísimo. Creo que asistir a estos encuentros de jóvenes es una forma de alimentar mi fe. Me encantó cuando enfatizó que Jesús es nuestra fuerza, cuando habló en español y cuando al final se paró y miró a la multitud, contemplándonos".

Revolucionario

Rodolfo Colautti, parte de un grupo de cien jóvenes de la parroquia de San Juan Bosco, de La Plata, dijo por su parte que lo que más lo impresionó es que el Papa "nos invita a amar a nuestros enemigos. Esto es revolucionario".

María Luján Iturbide, de 16 años, que destacó que en realidad vino porque quería visitar Tierra Santa en el año del Jubileo, dijo que "el hecho de pasar por los lugares donde vivió y caminó Jesús hace que me sienta más cerca de El".

Paula Barrios, de 16 años, que tenía una bandera argentina y trataba de sintonizar la radio para escuchar la misa en español, afirmó que "lo que más me atrae del Papa es su voluntad de hacer las cosas. Es una persona que dio su vida por la Iglesia, y me parece increíble que haya decidido venir a este lugar, lleno de conflictos, para dar su mensaje de amor".

"Un momento histórico para los judíos"

KORAZIM, Israel (De una enviada especial).- La misa de ayer en el Monte de las Bienaventuranzas fue transmitida en directo por las dos cadenas de televisión israelíes, y seguida por muchos judíos. Entre ellos, Marcelo "Tato" Salimson, un argentino que vive en el kibbutz Nir Oz, en el Negev.

Consultado por La Nación telefónicamente, Tato contó que "todo el pueblo israelí está superemocionado, pendiente y colgado de la televisión por el Papa".

"A mí me emociona muchísimo, y no tengo palabras para definir lo que siento cuando lo veo", dijo. "Este es un momento histórico para los judíos, que estamos muy emocionados por la visita, por todo lo que dijo en el museo de Yad Vashem, por cómo se portó con los sobrevivientes del Holocausto y por su bondad."

El encuentro de ayer fue la celebración litúrgica más multitudinaria de la historia de Israel. En números, un evento superado solamente por los funerales del ex premier israelí Yitzahk Rabin, asesinado por un extremista judío hace cinco años, en los que participaron unas 400.000 personas, en Tel Aviv.

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