May pierde el control del Brexit y el Parlamento analiza un plan B

Con una resolución, los diputados se apropiaron de la agenda y votarán hoy escenarios alternativos al acuerdo pactado por la debilitada premier con la UE, que ya fue rechazado dos veces
Con una resolución, los diputados se apropiaron de la agenda y votarán hoy escenarios alternativos al acuerdo pactado por la debilitada premier con la UE, que ya fue rechazado dos veces Fuente: Reuters
Luisa Corradini
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27 de marzo de 2019  

PARÍS.- En el último episodio del drama shakespeariano que vive Gran Bretaña desde hace dos años y medio tratando de dejar la Unión Europea (UE), la primera ministra Theresa May sufrió una nueva humillación: los diputados británicos se apoderaron de la agenda parlamentaria, hasta ahora controlada por el gobierno, y hoy se pronunciarán sobre una serie de escenarios alternativos.

Fue un nuevo fracaso para May. En un gesto totalmente inédito, el Parlamento asumió anteayer el poder sobre el Brexit , cuando los diputados aprobaron por 329 votos contra 302 una enmienda que da esa posibilidad a la Cámara de los Comunes y podría permitir hallar una solución a la parálisis actual.

El bloqueo institucional era tan absoluto, en verdad, que incluso tres de los secretarios de Estado de May desobedecieron su orden de votar en contra y renunciaron a fin de apoyar esa enmienda: Richard Harrington, responsable de la Industria; Alistair Burt, de Relaciones Exteriores, y Steve Brine, a cargo de Salud Pública.

Hoy, en lo que en la jerga parlamentaria se califica de "voto indicativo", los diputados propondrán y se pronunciarán sobre escenarios de Brexit alternativos al acuerdo obtenido por la jefa del gobierno con la UE y rechazado dos veces por los Comunes. Si una opción obtiene la mayoría, podría imponerse como solución.

Antes de esta nueva manifestación de censura, la primera ministra conservadora había lanzado una advertencia: semejante decisión sería "un precedente inoportuno y peligroso" que "invertiría el equilibrio de las instituciones democráticas". May se negó, además, a asumir el compromiso de aplicar el resultado de esa votación, argumentando que el mismo "podría contener disposiciones inaceptables para el Partido Conservador o para la Unión Europea".

En todo caso, con esa decisión los diputados aumentaron considerablemente las chances de obtener un Brexit mucho más moderado que el propuesto por la primera ministra, o incluso obligarla a partir y convocar a elecciones legislativas.

Mientras el acuerdo negociado por May con la UE prevé la salida del país del mercado único y de la unión aduanera, los diputados votarán hoy tanto formas más radicales -como un simple acuerdo de libre comercio o una salida sin acuerdo- como otras destinadas a preservar los lazos con el bloque.

Por ejemplo, la organización de un segundo referéndum, la anulación simple y llana del Brexit o el mantenimiento en la unión aduanera de la UE, con una asociación similar a la de Noruega, bautizada "Brexit 2.0" o "Noruega plus".

Todo parece indicar que esta última opción podría recoger la mayoría de votos, pues cuenta con la preferencia tanto de diputados conservadores como laboristas.

Un escenario que, de ser adoptado, impedirá a Gran Bretaña establecer sus propios acuerdos comerciales y lo obligará a permanecer en el mercado único, respetando la libre circulación de personas. Exactamente lo contrario de lo que perseguían los euroescépticos cuando promovieron el Brexit.

Pero los "votos indicativos" también podrían ser incapaces de resultar en una mayoría o aprobar una solución rechazada por el gobierno. Convencida de que así será, la primera ministra no renuncia a volver a presentar por tercera vez su acuerdo, en caso de que obtuviera un apoyo hipotético y poco probable para hacerlo.

May reunió ayer a su gabinete para analizar los pasos a seguir. "Tuvieron una larga discusión tanto en relación a las votaciones de la pasada noche como sobre el trabajo en marcha para lograr apoyo al acuerdo gubernamental que nos permita dejar la UE de manera ordenada lo antes posible", dijo su vocero. "Si podemos celebrar y ganar una votación esta semana, entonces podremos salir de la UE en menos de dos meses con un acuerdo, que es lo que la primera ministra cree con firmeza que quiere la gente", señaló.

Su gran problema es que el tiempo apremia. La UE fijó el 12 de abril como fecha límite para que Gran Bretaña anuncie sus intenciones. Si los diputados persistieran en su rechazo, Theresa May no tendrá otra posibilidad que solicitar al bloque una nueva postergación, probablemente de larga duración, para renegociar totalmente el Brexit sobre otras bases.

En ese caso, Gran Bretaña deberá organizar las elecciones europeas, un proyecto difícil de explicar ante la opinión pública. Último dolor de cabeza para May: una prórroga sin fecha del Brexit -rechazada por la primera ministra hasta ahora- provocaría sin duda una moción de censura parlamentaria y elecciones generales, aventurando al país aún más en lo desconocido.

Un aliado clave se aleja de la primera ministra

El pequeño partido norirlandés DUP, aliado clave de Theresa May, anunció ayer que no votará a favor del acuerdo de Brexit negociado con Bruselas, lo que pone seriamente en peligro la capacidad de la primera ministra para lograr la aprobación del texto.

"No permitiremos que la primera ministra o la horda de parlamentarios partidarios de permanecer en la UE nos obliguen a respaldar un acuerdo de Brexit tóxico", tuiteó Sammy Wilson, diputado del Partido Unionista Democrático a cargo del dosier del Brexit.

En opinión de Wilson es preferible verse "empujados" a un aplazamiento del Brexit de "un año" para poder "al menos hacerse oír" que firmar "una versión sin cambios" del acuerdo cerrado por May con la UE. El anuncio debilita aún más a la premier cuando busca el voto de los diputados a un texto que ya fue rechazado en enero y en febrero pasados.

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