May salvó su cargo, pero tiene poco margen para evitar un Brexit sin acuerdo

Por una estrecha diferencia, la premier superó en el Parlamento la moción de censura presentada por el laborismo; llamó a buscar consensos antes del lunes próximo, cuando debe presentar un plan B
Por una estrecha diferencia, la premier superó en el Parlamento la moción de censura presentada por el laborismo; llamó a buscar consensos antes del lunes próximo, cuando debe presentar un plan B
Luisa Corradini
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17 de enero de 2019  

PARÍS.- Por un escaso margen de 19 votos -325 a favor y 306 en contra-, Theresa May ganó ayer tiempo a los pies del cadalso, al superar la moción de censura presentada por la oposición laborista. La primera ministra, que seguirá al frente de Gran Bretaña con la misión casi imposible de lograr una salida ordenada de la Unión Europea (UE) dentro de 71 días, sigue sin embargo bajo riesgo: la próxima amenaza llegará el lunes.

Apenas 24 horas después de la histórica derrota que sufrió anteayer cuando la Cámara de los Comunes rechazó categóricamente su texto de salida de la UE, May volvió a enfrentar a los diputados obligada por el líder laborista Jeremy Corbyn, que pretendía precipitar la caída del gobierno a fin de convocar a elecciones anticipadas para arrebatarle el poder al Partido Conservador.

Al término de una dramática sesión de intensos debates que duró más de seis horas, la moción de Corbyn fue votada por todos los legisladores laboristas, apoyados por nacionalistas escoceses y galeses, liberal demócratas y verdes. Pero tropezó con el bloque formado por la totalidad de diputados tories -incluyendo los 118 conservadores rebeldes que el martes habían votado contra la primera ministra-, a los cuales se sumaron sus aliados del partido unionista norirlandés del DUP.

"Seguiremos trabajando para cumplir la solemne promesa que hicimos al pueblo de este país de cumplir el resultado del referéndum y abandonar la UE", dijo May.

El recuento globular de ayer fue la primera vez que la Cámara de los Comunes debió pronunciarse sobre un voto de confianza desde 1993, cuando John Major era primer ministro.

Durante su duelo retórico con Corbyn, May logró perforar la defensa de su adversario al decir -por ejemplo- que el líder laborista no tenía la "competencia mínima necesaria para dirigir el país".

Pero May tiene aún pendiente una espada de Damocles sobre la cabeza. El lunes próximo deberá presentarse nuevamente ante los Comunes para exponer un plan B que permita evitar una salida de la UE sin acuerdo ( no deal) el 29 de marzo, y obtener la luz verde de los diputados.

Con ese objetivo, la premier invitó a todos los líderes de la oposición para discutir -desde anoche mismo- una fórmula de salida consensuada con los dirigentes de Bruselas que resulte aceptable para todos los partidos.

Corbyn, sin embargo, anunció que no abordará esa discusión hasta que May no descarte por completo la hipótesis de un Brexit sin acuerdo. Su posición fue respaldada por el resto de los partidos, que exigieron una declaración explícita de la primera ministra en ese sentido como condición para participar en las conversaciones.

May iniciará después una rueda de consultas con Bruselas. Se estima que, colocada entre la espada y la pared, la primera ministra buscará obtener una flexibilización de los puntos más conflictivos del proyecto de tratado internacional de 585 páginas negociado durante 17 meses con la UE.

Cláusula

El mayor obstáculo es el backstop (red de seguridad). Esa cláusula, que fue incluida en el proyecto de tratado para evitar el retorno de una frontera física entre Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte (Ulster), debe entrar teóricamente en vigencia en 2021 si Londres y la UE no consiguen llegar a un acuerdo sobre las futuras relaciones comerciales bilaterales. Quienes denuncian esa salvaguarda, exigida por la UE, reclaman una fecha límite de duración.

May también puede pedir a Bruselas una prórroga del plazo límite del 29 de marzo, definido de común acuerdo cuando Londres activó el artículo 50 que determina las modalidades de salida de la UE. De acuerdo sobre el principio, Bruselas tendría dificultades en prolongar ese plazo hasta más allá de julio próximo, ya que en ese momento entrará en funciones la nueva legislatura del Parlamento Europeo, en la cual el Reino Unido no estará representado.

Al igual que los otros socios del bloque, la canciller alemana, Angela Merkel , lamentó los resultados de la votación de los Comunes anteayer y expresó su deseo de hallar una solución para evitar una salida sin acuerdo: "Todavía tenemos tiempo de negociar. Pero ahora todos esperamos lo que May proponga", declaró.

El actual terremoto político británico multiplicó los temores de una salida desordenada. Alarmado por esa perspectiva, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, exhortó a Londres a "clarificar sus intenciones a la brevedad".

El jefe de los negociadores europeos, Michel Barnier, recordó que el proyecto de tratado había sido negociado "sobre la base de las líneas rojas" definidas por el gobierno británico. En otras palabras, reiteró que la UE no está dispuesta a realizar nuevas concesiones.

Para que no queden dudas, las autoridades de Bruselas decidieron intensificar los preparativos para un escenario de no deal. La República de Irlanda y Francia también activaron los planes de contingencia preparados para hacer frente a esa eventualidad.

Pero May no está sola en su desgracia. La moción de censura también fragilizó a Corbyn. Por lo menos 71 de sus diputados le exigieron abiertamente que reclame la convocatoria de un segundo referéndum. Interesado en provocar la caída de May mediante elecciones anticipadas, hasta ahora Corbyn se rehusaba obstinadamente a reclamar una nueva votación sobre el Brexit, a pesar de la creciente presión interna.

Los sondeos sobre esa perspectiva dejan a la luz una más de las múltiples contradicciones de este dramático proceso: una gran mayoría de británicos estima que un nuevo referéndum sería "antidemocrático". Sin embargo, llamados a decidir, también serían una mayoría quienes votarían por permanecer en la UE.

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