Medio Oriente y el terrorismo, eje de la cumbre del G-8

Alerta máximo por temor a protestas Es la primera reunión desde los atentados en EE.UU. Se discutirá también la situación económica mundial Quedarán en segundo plano América latina y la ayuda a Africa
Alerta máximo por temor a protestas Es la primera reunión desde los atentados en EE.UU. Se discutirá también la situación económica mundial Quedarán en segundo plano América latina y la ayuda a Africa
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26 de junio de 2002  

KANANASKIS, Canadá.- Los dirigentes del Grupo de los Ocho (G-8) se reunirán hoy y mañana en Kananaskis -una aldea de montaña canadiense de sólo 462 habitantes y rodeada por osos y pumas-, para analizar la situación de la economía mundial y la lucha contra el terrorismo, aunque la búsqueda de un plan de paz para Medio Oriente será el tema dominante de la agenda.

En esta cumbre de los países más ricos del mundo quedarán en segundo plano las discusiones sobre la ayuda al desarrollo para Africa -un tema que Canadá quisiera convertir en la estrella del encuentro- y la situación de América latina, pese a la grave situación argentina y a los signos de contagio a otros países de la región.

Protegidos por la mayor operación de seguridad en la historia de Canadá, los dirigentes de los Estados Unidos, Canadá, Japón Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Rusia podrán evitar hechos similares a los de la cumbre del año pasado en Génova, donde las masivas protestas de 200.000 personas provocaron la muerte de un manifestante.

Sin embargo, Calgary, la ciudad que se halla a una hora por tierra, se preparó para las inevitables manifestaciones antiglobalización que cada año acompañan a estas cumbres. La primera protesta se realizó el domingo, en forma pacífica, cuando 2500 activistas tomaron las calles.

El tema principal

El asunto de Medio Oriente, impulsado por la nueva propuesta del presidente George W. Bush -que exige un nuevo liderazgo palestino que haga posible la creación, en tres años, de un Estado palestino- acaparará mucha de la atención de los líderes del G-8, a quienes se sumarán el jefe del gobierno español, José María Aznar, como presidente de turno de la Unión Europea; Kofi Annan, secretario general de la ONU, y los presidentes de Senegal, Nigeria, Sudáfrica y Argelia.

El plan de Bush fue rechazado por muchos dirigentes árabes y probablemente resulte problemático para otros líderes del G-8, que sostienen que Occidente no tiene más opción que negociar bajo la dirigencia de Arafat, elegido en forma democrática.

Seguridad v. economía

Por otra parte, en la primera reunión tras los atentados del 11 de septiembre, los Ocho revisarán el progreso realizado en los últimos meses en materia de seguridad, las formas de mantener la presión sobre los grupos terroristas y las medidas para impedir que adquieran armas de destrucción masiva.

Washington quiere que el G-8 se comprometa con un plan para financiar la destrucción de armas nucleares en Rusia, un programa que costaría 20.000 millones de dólares en la próxima década.

A diferencia de la primera reunión cumbre de 1975 en Rambouillet, Francia, a la que asistieron seis de los países actuales -todos menos Canadá y Rusia- esta vez no será la preocupante situación económica mundial la que acapare toda la atención.

Sin embargo, como es tradición, antes de invitar al presidente ruso, Vladimir Putin, a sumarse a ellos, el resto de los líderes discutirá sobre la economía internacional y tendrán dificultades para convencer a los mercados acerca del vigor de la recuperación económica mundial, así como para eludir la caída del dólar, que comienza a amenazar la recuperación.

Para desaliento de los activistas, el costo de la cumbre -más de 325 millones de dólares sin contar el gasto de los miles de soldados desplegados en Kananaskis- es tres veces mayor que la cantidad anunciada por Washington en concepto de ayuda a la educación en el continente.

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