Melania empieza a asumir su papel de primera dama

La mujer de Trump ganó protagonismo en los últimos días con galas y reuniones
La mujer de Trump ganó protagonismo en los últimos días con galas y reuniones
Darlene Superville
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12 de marzo de 2017  

Melania, en la reunión que organizó por el Día de la Mujer, en la Casa Blanca
Melania, en la reunión que organizó por el Día de la Mujer, en la Casa Blanca Fuente: AP - Crédito: Pablo Martínez

WASHINGTON.- La invitación de Melania Trump a un grupo de 50 influyentes mujeres del país para un encuentro por el Día Internacional de la Mujer, que fue organizado el miércoles pasado en la Casa Blanca, iba más allá de la comida a servir o del motivo formal de la cita.

Fue una suerte de presentación en sociedad para la primera dama de Estados Unidos, siete semanas después de que comenzó el gobierno de Donald Trump . Tras pasar unas semanas en el edificio de la familia en el centro de Manhattan mientras el presidente iniciaba su mandato, la ex modelo, que según su marido es "una persona muy reservada", da sus primeros pasos en su nuevo papel.

Melania llegó al comedor oficial para su primer acto en solitario en la Casa Blanca después de que un funcionario recitara: "Damas y caballeros, la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump". Fue recibida por el grupo de invitadas entre las que había embajadoras, miembros del gabinete y una senadora.

La Casa Blanca permitió que unos pocos periodistas observaran como invitados la llegada de la primera dama para la comida del miércoles, pero después fueron acompañados a la salida cuando Melania empezó a hablar. "Trabajaré con ustedes para asegurar que el género de nacimiento de alguien no determine el trato que recibe en sociedad'', dijo a las invitadas, según un tuit de un empleado de la Casa Blanca.

En las últimas semanas, Melania ayudó a preparar el primer gran acto social en la residencia oficial, una cena anual de gala para los gobernadores de Estados Unidos. Al día siguiente, viajó a Mount Vernon, la antigua finca de George Washington en Virginia, donde fue recibida por las mujeres de los gobernadores.

La primera dama hizo otras apariciones discretas, por ejemplo, en actos de firma de decretos de su marido, y lo acompañó al Capitolio para un discurso ante el Congreso.

También llevó a sus pares de Japón e Israel a visitas culturales, y no tardó en descubrir la carga que suponen el protocolo y el nuevo escrutinio al que está sujeta, cuando fue criticada por no estar en la Casa Blanca para recibir a la mujer del primer ministro de Japón, Shinzo Abe. En cambio, se reunió con Abe y su esposa, Akie, en la base Andrews para tomar un vuelo en el Air Force One a Florida.

"Ahora vemos su presencia física", señaló Jean Harris, profesora de ciencias políticas y estudios de mujeres en la Universidad de Scranton, en Pensilvania. Todas las primeras damas pasan por un periodo de adaptación en el que determinan cómo gestionar uno de los cargos más ingratos de la política norteamericana. A diferencia de muchas de sus predecesoras, que tenían experiencia en política por haber estado casadas con gobernadores o congresistas, Melania está casada con un veterano empresario que nunca ejerció un cargo electivo hasta ser designado presidente.

Divididos

Una complicación para su estreno en el papel ha sido la decisión de la pareja de que la primera dama continúe con su vida en la Trump Tower hasta que su hijo de 10 años, Barron, termine el año escolar. No se espera que se instale por completo en la Casa Blanca hasta dentro de varios meses, lo que deja a Trump en gran parte por su cuenta y sin una fuente tradicional de apoyo moral.

Melania también ha ido despacio a la hora de contratar al personal para el Ala Este de la Casa Blanca, donde está la oficina de la primera dama. Por ahora sólo nombró a una secretaria social y una jefa de gabinete. El presidente dijo que no quiere llenar cientos de puestos vacantes en el gobierno porque son "innecesarios", una posición que podría incluir el Ala Este.

La popularidad de la primera dama subió 16 puntos desde la investidura del 20 de enero pasado. Según sondeos recientes de CNN, pasó de 36 a 52%. Según Kate Andersen Brower, autora de un libro sobre las primeras damas, First women, el público percibe a Melania como una influencia apaciguadora y como a alguien que se entregó a su papel de madre.

"En realidad es el polo opuesto a él", señaló Brower, e indicó que la primera dama apenas tuitea, a diferencia de las publicaciones diarias de su esposo. Tampoco apareció en público durante varias semanas después de la investidura, mientras que el presidente está ante las cámaras la mayoría de los días.

"Creo que a la mayoría de la gente le parece adorable que ella no busque atención de la forma en que él claramente sí", comentó Brower.

Según la politóloga Jean Harris, el público le está dando "un pequeño período de luna de miel", pero advirtió que el ánimo podría cambiar si no se instala en la Casa Blanca.

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