Merkel y Sarkozy advierten que si cae Italia, cae el euro

Los líderes de Alemania y Francia, sin embargo, dijeron tener "plena confianza" en Monti
Elisabetta Piqué
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26 de noviembre de 2011  

ROMA.- "Un derrumbe financiero y económico de Italia llevaría inevitablemente al fin del euro."

La advertencia se la hicieron la canciller alemana, Angela Merkel , y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, al flamante premier italiano, Mario Monti, según indicó ayer un comunicado del gobierno italiano, que dio detalles de la crucial cumbre que los tres mantuvieron, anteayer, en Estrasburgo.

Allí, el dúo "Merkozy" , como se los llama en este país, expresó "plena confianza en el premier Monti y en su gobierno", pero al mismo tiempo dijeron ser "conscientes de que un derrumbe de Italia llevaría inevitablemente al fin del euro, lo que provocaría un estancamiento en el proceso de integración europeo de consecuencias impredecibles".

En otra jornada negra para los títulos públicos, Italia se vio de nuevo obligada a pagar tasas de interés del 7,8% en una subasta de bonos a dos años, un nuevo récord histórico desde el nacimiento del euro, en 1999. También tuvieron niveles nunca vistos los bonos a seis meses, que en otra subasta vendió con tasas que se dispararon al 6,5%. En octubre, la tasa de interés fue del 3,5%.

Según todos los analistas, se trata de un costo de financiación insostenible para la tercera economía de la eurozona, agobiada por una deuda pública de 1,9 billones de euros (120% del PBI), que en 2012 tiene previsto un programa de emisiones de deuda de 400.000 millones de euros.

Pese al nerviosismo que esto provocó, la Bolsa de Milán cerró en positivo, con ganancias del 0,12%, y se recuperó de una caída de más del 2%. Las otras grandes bolsas europeas, en tanto, aprovecharon un rebote técnico después de varios días a la baja y cerraron con ganancias tras operar en rojo por la mañana.

Pero hubo más malas noticias para Italia: por la noche, la agencia Fitch informó que "Italia probablemente ya está en recesión", y comunicó una baja de la calificación a ocho bancos medianos. Antes, fue la agencia Standard and Poor's la que rebajó un escalón la calificación de Bélgica, de AA+ a AA, con perspectiva negativa (es decir, contempla volver a degradarla), a causa del riesgo de que el país, muy endeudado, vuelva a emplear dinero público para apoyar a su sector financiero.

Confianza

Pese a este marco catastrófico y a las presiones, el gobierno técnico de Monti , que prometió rigor, crecimiento y equidad, también recibió un fuerte respaldo de parte de la Unión Europea (UE).

"Los desafíos que Italia debe enfrentar hoy son dramáticos. Pero Italia tiene las cartas para superar la crisis. Los pilares económicos son sólidos y las prioridades fijadas por Monti son correctas y las apoyo plenamente", dijo el comisario de Asuntos Económicos europeo, Olli Rehn, luego de mantener una reunión de dos horas con Monti en el Palacio Chigi, sede del gobierno.

Rehn llamó al país, al borde de la cornisa por su deuda pública y estancado desde hace diez años, a "tener una actitud agresiva en cuanto a las reformas estructurales".

"El anterior gobierno se ocupó menos de reformas estructurales", indicó Rehn, en alusión al Ejecutivo de Silvio Berlusconi. Además, reclamó rapidez en la puesta en marcha de medidas de ajuste, descartó un "derrumbe del euro" -tal como plantearon Merkel y Sarkozy- y dijo que Italia es clave para la moneda única y para la UE.

Más allá de este respaldo, lo que todo el mundo teme es que Monti, que cuenta con el apoyo del 70% de los italianos, según diversos sondeos de opinión, tenga problemas en el Parlamento. Si bien la semana pasada obtuvo, con números récord, el voto de confianza de las dos cámaras para gobernar Italia, el gran temor es que tenga dificultades a la hora de aprobar las medidas de austeridad más impopulares que se vienen.

Entre ellas, un impuesto al patrimonio (que el partido de Berlusconi no quiere), otro a la primera casa (que el Cavaliere había anulado hace tres años) y un aumento del IVA.

El gran temor de los analistas, de hecho, es que Berlusconi, que sigue teniendo la sartén por el mango en cuanto a números en el Senado, pueda hacer caer a Monti, un escenario improbable, pero no imposible.

La xenófoba Liga Norte, que desde que asumió "Supermario" pasó a la oposición, ya comenzó a hacerse oír. Su líder, Umberto Bossi, ayer dijo que el actual gobierno técnico -formado por un banquero, varios profesores universitarios y expertos-, "es un asco".

"Son unos improvisados", opinó el verborrágico senatur , que se opone a una reforma del sistema de pensiones, que deberá ponerse en marcha. Bossi, que vaticinó que el gobierno no llegará a 2013, denunció que "este Ejecutivo es lento y sus contenidos son lágrimas y sangre".

Para terminar de pintar un panorama poco alentador, el presidente del Banco Central italiano, Ignazio Visco, volvió a destacar el drama de los jóvenes.

"Los salarios de ingreso al mercado del trabajo están hoy en términos reales en niveles equivalentes a los de hace algunas décadas", advirtió Visco, que reiteró la necesidad de que el país "vuelva a crecer".

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