Mesa desconoce el resultado en Bolivia y llama a redoblar las protestas

El líder opositor calificó de "fraude" el conteo oficial que le dio el triunfo a Evo en primera vuelta; los manifestantes siguen en las calles
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27 de octubre de 2019  

LA PAZ.- Bolivia seguía sumida en una ola de protestas en rechazo de la reelección de Evo Morales en primera vuelta, resultado que el aspirante opositor Carlos Mesa desconoció ayer como un "fraude".

El candidato centrista, que gobernó Bolivia entre 2003 y 2005, leyó un documento ante periodistas para "rechazar y desconocer el cierre del cómputo nacional de las elecciones generales y las consecuencias políticas y jurídicas del mismo por ser este el resultado del fraude y el incumplimiento".

Por su parte, Evo, que ayer cumplió 60 años, instó desde un cuartel militar en la región del Chapare, su cuna política, a quienes cuestionan su triunfo que demuestren el presunto fraude.

"No ocultamos, no mentimos. Menos pensar en fraude. Y tampoco presentan pruebas", dijo cuestionando a sus oponentes y a la comunidad internacional. "Si hay fraude, al día siguiente convocamos a la segunda vuelta".

Mesa dijo, asimismo, que las manifestaciones, que se desataron desde la misma noche de la elección del domingo pasado, se intensificarán a partir de mañana. Miles de personas continuaron manifestando ayer en las calles de las principales ciudades bolivianas, con barricadas en las esquinas para impedir el paso de vehículos y de personas.

Las protestas en La Paz se localizaron principalmente en la zona sur, donde están asentadas las residencias de las clases media y alta.

En el área urbana de Santa Cruz, centro del desarrollo boliviano y convertido en el eje de las protestas, la gente abarrotó los supermercados para aprovisionarse en reacción a que el Comité Cívico regional, que convocó la huelga general comenzada el miércoles, anunció que se extendería indefinidamente.

En medio de las protestas de Santa Cruz, una turba quemó esta semana las oficinas regionales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y del Servicio de Identificación, por lo que la fiscalía regional libró detención domiciliaria contra 31 ciudadanos. Además, "están prohibidos de asistir a convocatorias de marchas y de usar redes sociales bajo la supervisión del [fiscal] asignado al caso".

"Nos necesitamos entre todos, para luchar por la segunda vuelta y nuestra democracia", arengó desde su cuenta de Twitter Luis Fernando Camacho, presidente del comité de derecha que lidera la protesta.

Un cabildo público en Sucre decidió anteayer convocar a un "gran cabildo nacional" en La Paz, "para cercar el palacio de gobierno", informó el presidente del Comité Cívico de Chuquisaca, Rodrigo Echalar.

En países con importantes colonias bolivianas, como España y Perú, hubo manifestaciones frente a las legaciones diplomáticas de su país, con estribillos y pancartas que decían: "Mi voto se respeta. No al fraude".

Evo, que fue pastor de llamas en su infancia, se catapultó a la presidencia en 2006, acunado por un poderoso sindicato de productores de coca, del cual todavía es su líder, y según los controvertidos resultados oficiales habría logrado su cuarto mandato.

El Tribunal Supremo Electoral proclamó anteayer ganador a Evo con el 47,08% de los votos contra el 36,51% de Mesa, más de los diez puntos de diferencia que precisaba para ganar en primera vuelta.

La autoridad electoral había anunciado la noche del domingo pasado, tras un conteo preliminar, una tendencia que anticipaba un ballottage. Pero luego se mantuvo en silencio por unas 20 horas, para entonces anunciar, generando sospechas y suspicacias, resultados que vislumbraban una victoria de Evo en primera vuelta. El mandatario ya era blanco de cuestionamientos por desconocer el resultado de un referéndum en 2017, que le negó la reelección, algo que luego avaló el Tribunal Constitucional, al argumentar que postularse era un derecho humano.

Además de la oposición boliviana, la ONU, la Unión Europea (UE), Estados Unidos y otros países -entre ellos, la Argentina- cuestionaron los resultados e instaron a celebrar un ballottage. Evo propuso entonces a la Organización de los Estados Americanos (OEA) realizar una auditoría del proceso, que su titular, Luis Almagro, aceptó.

"Hemos escuchado las posiciones de las cancillerías de Colombia, la Argentina, Brasil y Estados Unidos. Invito a esos y otros países a participar de la auditoría que hemos propuesto. Que se revisen todas las actas. Si a la conclusión del proceso se prueba el fraude, vamos a la segunda vuelta", tuiteó Evo.

Agencias AFP y Reuters

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