México rechazó presiones de EE.UU.

Una propuesta del Congreso norteamericano para forzar la apertura del petróleo mexicano desató una fuerte controversia
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13 de mayo de 2003  

MEXICO.- En medio de una fuerte polémica que ha sacudido a la opinión pública del país, el presidente de México, Vicente Fox, rechazó ayer fuertes presiones de Estados Unidos para que el país abra su mercado petrolero y afirmó que la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) "no está ni estará en venta".

Así, el mandatario rechazó de plano la iniciativa aprobada por un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que, tras acusar de "despilfarro" a la petrolera estatal, propuso condicionar la firma de un acuerdo migratorio para los 4,5 millones de mexicanos que residen ilegalmente en Estados Unidos a que México abra Pemex a las inversiones extranjeras.

"Pemex forma parte de la economía y la historia de México" y pertenece a todos los mexicanos, enfatizó Fox, al rechazar la privatización de la compañía durante la apertura del proyecto de licitación de la refinería Lázaro Cárdenas, que requerirá una inversión de más de 1600 millones de dólares y busca modernizar la empresa.

La postura de Fox ya había sido adelantada anteayer por la oficina de la Presidencia, que en un comunicado admitió que el pacto migratorio ha sido una prioridad de la actual administración, pero aclaró que "de ninguna manera se aceptará negociar dicho acuerdo a cambio de la apertura de Pemex a inversionistas extranjeros".

Si bien no tiene repercusiones legislativas, la moción -aprobada gracias a la mayoría republicana y divulgada el viernes- cayó como un balde de agua fría en los planes de Fox de reanudar las relaciones privilegiadas con el gobierno de George W. Bush, enfriadas tras la negativa del mandatario mexicano a avalar en la ONU el ataque a Irak impulsado por la administración estadounidense.

"Muy pocas veces una absurda, descabellada e inaceptable pretensión de la mayoría de miembros del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes del Congreso (estadounidense) a nuestro país había unificado de manera tan inmediata y rotunda a los mexicanos", señaló un columnista del diario El Universal en su edición de ayer.

Además del gobierno mexicano, numerosos líderes políticos, empresariales y religiosos han criticado en los últimos días la propuesta de los legisladores estadounidenses, impulsada por el republicano Cass Ballenger.

Durante la presentación del proyecto de Lázaro Cárdenas -el más importante en infraestructura petrolera previsto por Pemex para este año-, se manifestaron también contra la iniciativa la presidenta de la Cámara Nacional de Industria de la Transformación, Yeidckol Polenvsky, y el secretario general del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps.

Polenvsky calificó como un "chantaje" la propuesta estadounidense y afirmó que México no puede mezclar temas de derechos humanos, como son los asuntos migratorios, por concesiones petroleras. Y señaló que las compañías estatales Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) son "la joya de la corona" deseadas por las empresas extranjeras.

Deschamps destacó la posición del gobierno de Fox de privilegiar las inversiones mexicanas para el desarrollo de la industria petrolera.

Igual postura sostuvieron los líderes del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) . Por su parte, el arzobispo de Ciudad de México, Norberto Rivera, advirtió que el país no puede ceder ante presiones ni "chantajes".

Visita de Bush padre

Según la prensa mexicana, la moción estadounidense señala que "cualquier acuerdo sobre los temas de migración entre Estados Unidos y México deberá incluir también un acuerdo para abrir Pemex a inversiones de empresas petroleras estadounidenses".

"El monopolio estatal de Pemex es ineficiente y plagado de corrupción y necesita una reforma sustancial y de inversión privada para ofrecer suficiente petróleo para México y Estados Unidos", dice el texto propuesto por Ballinger y criticado por los demócratas.

La polémica recrudeció en vísperas de la llegada al país del ex presidente de Estados Unidos George Bush, que hoy se reunirá con Fox en una señal de que a Washington también le interesa restablecer la relación cordial entre ambas naciones.

Un escaño para América latina

TOLEDO, España (EFE).- Uno de los grandes países de América latina debería estar sentado como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, para que la región esté en una mejor posición internacional, dijeron ayer dos ex cancilleres, el británico Robin Cook y el francés Hubert Védrine. "Así, toda América latina estaría en una mejor posición", afirmó Cook.

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