Coronavirus: miles de jóvenes de la región pasan de las protestas a la ayuda social para mitigar la pandemia

Muchos estudiantes que desde el año pasado salieron a las calles para manifestarse en varios países ahora están en la primera línea de apoyo civil
Muchos estudiantes que desde el año pasado salieron a las calles para manifestarse en varios países ahora están en la primera línea de apoyo civil Fuente: Archivo
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8 de mayo de 2020  

CIUDAD DE MÉXICO.- De las máscaras caseras antigás a los tapabocas. Estudiantes de la Universidad del Cauca, en Colombia, aprendieron -por las malas- a respirar con la nariz y la boca tapadas. Hasta hace unos meses, el movimiento estudiantil de esa región esquivaba gases lacrimógenos en medio de las protestas que se vivían en el país. La pandemia de coronavirus obligó a posponer los planes del movimiento al menos los primeros meses de 2020, pero los jóvenes no se han quedado quietos.

Se volvieron a cubrir la cara -esta vez con tapabocas- para ponerse al frente de otra primera línea: la ayuda en la crisis. Los estudiantes organizaron colectas para los barrios adonde no ha llegado el Estado y desde las universidades participaron en la producción de material de protección o de diagnóstico.

"Ahora todos estamos sintiendo lo vulnerables que somos ante Estados que no ofrecen garantías en atención de salud", apunta José Daniel Gallego, estudiante de Filosofía de la Universidad del Cauca y miembro de la Unión de Estudiantes de Educación Superior. Ante el grito desesperado que se escuchó en toda Colombia con trapos rojos como señal de hambre, estudiantes como José Daniel están actuando. "Empezamos a entregar mercadería y ayuda económica, motivados por el sentimiento de solidaridad que marca al movimiento estudiantil".

En Santiago de Chile, Ayelén Salgado habla del 18 de octubre como el día en que los estudiantes demostraron que podían con todo. Ella fue vocera durante 2019 de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), una de las fuerzas que hicieron de aquella fecha el inicio de las revueltas sociales más grandes del país. "La pandemia no nos hace olvidar lo que logramos", dice desde el lugar en donde hace cuarentena con otros cinco jóvenes.

Los estudiantes de ACES se han agrupado en comités para ayudar a la gente mayor a hacer las compras. Están disponibles también para acompañar o hacer diligencias para quien no pueda, mientras continúan con sus clases de forma remota. "Hay rabia y saldremos con más fuerza", dice Ayelén.

Las universidades también han atendido la emergencia. La Universidad de Chile, la pública más importante del país, tuvo un papel fundamental para controlar la pandemia. El centro enfoca sus esfuerzos para la docencia en línea, realizan 12.000 clases para 26.000 estudiantes, mientras sus especialistas realizaron operativos de testeo del Covid-19 en las cárceles.

Exigencias

"El movimiento no está paralizado", advierte Brenda Medina, profesora auxiliar de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La pandemia se atravesó en las protestas que cientos de alumnas mantuvieron en el centro desde octubre de 2019 para denunciar la violencia de género y exigir a las autoridades universitarias soluciones, pero las demandas se mantienen intactas.

Algo similar sucedió en la Argentina, donde la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se puso en pie de guerra en 2019 por un proyecto de ley que empeoraba las condiciones de los médicos residentes. Con la llegada de la pandemia y la suspensión de las clases, las protestas quedaron en pausa, a excepción de unas pocas asambleas virtuales, y muchos estudiantes se volcaron en otra movilización: colaborar en la emergencia sanitaria.

La UBA, la universidad más grande del país, encabeza la campaña solidaria con unos 7000 voluntarios, que compaginan las clases virtuales con tareas de prevención, diagnóstico y cuidados en la capital.

En Perú, los estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo se unieron con los profesores para ofrecer asesoría jurídica gratuita o reparar ventiladores mecánicos. En otras instituciones, los alumnos confeccionan protectores faciales y los donan al personal sanitario. El presidente de la Federación Universitaria de Cusco, Guillermo Ramos Anahue, estudiante de Antropología, dice que han conseguido que la universidad exonere del pago de matrícula a los alumnos y que les otorgue un subsidio de 17 dólares para el pago de internet.

La pandemia también dejó al descubierto las grietas en el sistema educativo. La mitad de las universidades públicas empezarán sus jornadas a distancia. Sin embargo, según Ramos, "ninguna está en condiciones de dar las clases por medios virtuales y los profesores y estudiantes tampoco tienen facilidad por carecer de una conexión adecuada". Para solucionarlo, 400 alumnos serán voluntarios para capacitar a docentes y compañeros.

En Ecuador, los estudiantes de Medicina de la Universidad de Guayaquil protestaban hace un año por las dificultades para cumplir sus internados en hospitales de la red de salud nacional. Había un problema de cupos y después se sumó un intento del gobierno de reducir a casi la mitad el pago por las residencias. "La falta de planificación académica dejó sin plazas a los estudiantes, no había garantías para todos", rememora Christian Flores Cuenca, presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), que canalizó varias iniciativas para colaborar en medio de la epidemia, especialmente cruenta en Guayaquil. "No solo con estudiantes de Medicina, sino también de otras carreras".

Sally Palomino, Sara España, Jacqueline Fowks, Rocío Montes y Mar Centenera - El País

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