Militarizan Perú por una ola de huelgas

El presidente Toledo declaró el estado de emergencia por 30 días; hay 15 heridos, 68 detenidos y denuncias de represión policial Se registraron choques en seis ciudades Los maestros advirtieron que mantendrán la huelga La popularidad de Toledo se encuentra en su nivel más bajo
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29 de mayo de 2003  

LIMA.- En un intento por detener la escalada de protestas y huelgas que jaquea desde hace más de dos semanas al gobierno, el presidente peruano Alejandro Toledo decretó anteanoche el estado de emergencia por 30 días en todo el territorio peruano y ordenó la intervención de las fuerzas armadas.

Sin embargo, el clima de incertidumbre y convulsión social continuaba anoche en todo el país, e incluso ciertos informes indicaban que hubo incidentes entre la policía y los manifestantes, con un saldo de varios heridos.

"Hasta aquí llegamos", explotó el presidente peruano al cabo de una jornada en la que agricultores y campesinos bloquearon con piedras más de 35 rutas del país, impidiendo el tránsito y aislando a la capital peruana.

"No voy a permitir que se ponga el peligro la inversión y la estabilidad económica", añadió Toledo en un mensaje televisado a toda la nación, en el que denunció que la ola de manifestaciones y reclamos sociales responde a una "sincronizada" acción que intenta desestabilizar a su gobierno.

La figura constitucional del estado de emergencia permite al gobierno, entre otras cosas, entregarle el control del orden público a los militares -Perú amaneció ayer con tropas y tanques en las calles-, practicar detenciones sin orden judicial, ingresar en domicilios sin autorización, restringir la movilización personal y prohibir las reuniones públicas.

"Se viene el argentinazo"

Ayer, en el primer día de vigencia, la medida generó choques entre manifestantes y militares en al menos seis ciudades del país, dejando al menos 13 policías y dos civiles heridos y 68 manifestantes detenidos. En Lima, decenas de militares con chalecos antibalas custodiaban el Congreso, tras desalojar a cientos de maestros públicos en huelga.

Los enfrentamientos más graves se produjeron en la ciudad norteña de Chiclayo, donde cerca de cinco mil profesores en huelga tomaron la plaza principal de la ciudad y fueron dispersados con gases lacrimógenos por la policía antimotines.

Asimismo, según imágenes mostradas en vivo por el canal de cable N, militares y policías dispararon contra cientos de pobladores y campesinos que bloqueaban la carretera Panamericana Norte en la localidad de Barranca, unos 250 kilómetros al norte de Lima. No había en principio precisiones sobre víctimas.

En Lima, en tanto, los maestros en huelga reiteraron que continuarán con su medida de fuerza y se declararon decididos a un enfrentamiento frontal. Los profesores gritaban en coro "ya se viene el argentinazo", en clara alusión a las revueltas populares que precedieron a fines de 2001 a la renuncia del presidente argentino Fernando de la Rúa. "Y va a caer...y va a caer...Toledo va a caer", exclamaban los maestros en un local sindical.

La ola de huelgas, de hecho, se inició hace 17 días con el poderoso gremio de maestros, al cual se sumaron esta semana agricultores, campesinos, médicos, enfermeras y el poder judicial. Las distintas agrupaciones exigen aumentos de salarios y la revisión del sistema tributario, al que califican de abusivo.

Las protestas encontraron a Toledo en el peor momento de sus casi dos años de gobierno y con el apoyo de apenas un 14% de la población, según los sondeos más recientes.

Los peruanos están decepcionados con Toledo, pues sienten que no ha cumplido con su promesa de reducir la pobreza, que alcanza a poco más de la mitad de los 27 millones de habitantes, y el desempleo, que bordea el 10% de su población laboral.

Además, el presidente ha sido acusado por algunos sectores de insensibilidad ante las demandas populares y de obediencia total a los organismos financieros internacionales, mientras que otros sectores le atribuyen un manejo blando e irresoluto.

No obstante, la decisión de declarar el estado de emergencia fue aplaudida por los empresarios, los mayores perjudicados con el bloqueo de rutas que afectó el comercio.

"Es una gran medida para controlar definitivamente el país", declaró el presidente de la Confederación Nacional de Empresas e Instituciones Privadas (Confiep), Leopoldo Scheelje.

La última vez que Toledo declaró el estado de emergencia fue en junio de 2002, pero la medida se limitó a las ciudad sureña de Arequipa, en medio de protestas contra la privatización de dos empresas eléctricas.

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