"Mr. Palmira", una vida entera dedicada a "la novia del desierto"

Alberto Zanconato
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20 de agosto de 2015  

BEIRUT.- El arqueólogo Khaled al-Asaad, decapitado anteayer por Estado Islámico, se había ganado el sobrenombre de "Mr. Palmira", después de una vida enteramente dedicada -y finalmente sacrificada- a la ciudad donde había nacido 81 años atrás.

Así lo definió ayer Amr al-Azm, un ex dirigente del Departamento de Museos y Antigüedades sirio, actualmente docente en una universidad estadounidense, quien destacó las cuatro décadas de Al-Asaad como director del sitio arqueológico de la conocida como "la novia del desierto".

Nacido en 1934 en Tadmur -el nombre árabe de Palmira, derivado del original arameo de Tadmor, que significaba "palmera"-, Al-Asaad se graduó en 1962 en la Universidad de Damasco para comenzar a trabajar al año siguiente en el Departamento de Museos y Antigüedades como responsable de proyectos de estudio e investigación.

En 1963 fue nombrado director del sitio arqueológico y el museo de Palmira, cargo que ejerció hasta 2003.

Entre 1962 y 1966 -recordó ayer la agencia gubernamental Sana-, Al-Asaad participó en una importante campaña de excavaciones que permitió recuperar una parte de la Via Colonnata romana y el hallazgo de diversas tumbas.

Tras su retiro, siguió trabajando como experto en el Departamento de Museos y Antigüedades, así como en la colaboración con estudiosos extranjeros.

Entre sus libros figuran Las esculturas de Palmira, Los principales escritos tadmúricos en Palmira y en el mundo y Zenobia, reina de Palmira y de Oriente, dedicado a la soberana que en el siglo III después de Cristo desafió al Imperio Romano y fue finalmente derrotada.

Antes de que los milicianos de Estado Islámico se adueñaran de Palmira, el pasado mayo, Al-Asaad había colaborado para evacuar y poner a salvo numerosas piezas custodiadas en el museo local.

Luego, pese a los consejos de sus colegas y amigos, que intentaron convencerlo de irse para no correr riesgos, eligió permanecer en Palmira.

Entre algunos colegas de Al-Asaad circulaba ayer la hipótesis de que el anciano arqueólogo fue arrestado hace un mes -y luego bárbaramente asesinado- en un intento de obligarlo a revelar la ubicación de eventuales escondites de piezas históricas en los territorios que pasaron a estar bajo control de Estado Islámico.

Además de acusarlo de traición y de ser un colaborador de los servicios secretos del régimen de Bashar al-Assad, los jihadistas pensaban que el ex jefe de los arqueólogos de Palmira había sido el cerebro de la evacuación de muchas piezas del museo de Palmira.

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