Mujica vs. Astori: máxima tensión en el Frente Amplio

Se acentúan las diferencias entre el presidente y su vice, que criticó públicamente la gestión
Nelson Fernández
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17 de julio de 2012  

MONTEVIDEO.- La relación política y personal entre el presidente José Mujica y el vicepresidente Danilo Astori empeoró considerablemente en los últimos días, y agitó aún más a la interna del gobierno uruguayo, en momentos en que la oposición intensifica las críticas a la gestión por la fallida privatización de la aerolínea Pluna, que amenaza con derivar en juicios millonarios contra el Estado.

Luego de realizar consultas en su entorno, el vicepresidente entendió que era el momento de hacer un pronunciamiento público, serio, firme, con el objetivo de expresar una advertencia sobre los riesgos que percibe en la gestión de Mujica.

Astori y los dirigentes de los grupos políticos que lo apoyan consideran que el presidente pierde tiempo sin ejecutar planes fijados para el quinquenio, que su acción dentro del Mercosur debilita la institucionalidad, y que los permanentes gestos de amistad y concesiones a la presidenta argentina, Cristina Kirchner, lo exponen a quedar ligado a una imagen contraria a la recepción de inversiones.

En el entorno de Astori también hay preocupación por el avance que Mujica hizo sobre la gestión de la política económica. Antes de las elecciones de 2009, el Frente había acordado que esa área quedaría reservada al vicepresidente y a su equipo de economistas.

En la vereda de enfrente, Mujica relativiza el duelo, se encarga de explicar que las diferencias son entendibles. Públicamente critica a su vice, pero también lo elogia.

Mujica y Astori comparten la pertenencia al Frente Amplio, que gobierna Uruguay desde marzo de 2005, una larga militancia en la izquierda, pero poco más.

Mujica se crió en un hogar de la zona rural de Montevideo, no terminó sus estudios preuniversitarios, incursionó en grupos de izquierda radical y tras un breve pasaje por el tradicional Partido Nacional, pasó a la clandestinidad de la acción guerrillera, fue detenido cuatro veces, y pasó 14 años en prisión. Cuando volvió la democracia y quedó en libertad, ya tenía 50 años.

Astori se formó en un hogar de clase media, urbano y con influencia católica, fue excelente estudiante, joven decano de la estatal Facultad de Ciencias Económicas, principal referente económico del Frente Amplio, y el dirigente de la izquierda que en los 90 impulsó el aggiornamiento a una socialdemocracia. En los dos gobiernos de la coalición se erigió como el garante de una política económica cuidadosa de los equilibrios, la estabilidad y la seguridad jurídica para inversores.

Las diferencias entre ambos fueron notorias en mucho tiempo.

A inicios de 2011, tuvieron discrepancias importantes sobre medidas para redistribuir la riqueza. A mitad del año, Astori salió al cruce de la propuesta de Mujica para crear un impuesto a la tierra, que el vicepresidente consideró perjudicial para la economía y que afectaba las reglas de juego que se habían asegurado a los productores del campo. Y a fin de ese mismo 2011, Astori amenazó con retirar su equipo de gobierno si Mujica concretaba -como había anunciado- el incumplimiento de la promesa electoral de rebaja del IVA.

Pronunciamiento

En los últimos días, Astori publicó un pronunciamiento que tituló "Mercosur: silencios imposibles y peligrosos", en el que cuestionó a Mujica por haber dicho que el aval al ingreso de Venezuela al bloque se daba por razones políticas, por encima de normas jurídicas.

Astori calificó de grave esa afirmación, e incluso denunció que Uruguay cambió la postura respecto al tema, sin que se informara de los argumentos. "¿Qué cambió durante la cumbre para revertir la posición que llevaba la delegación uruguaya? No lo sabemos", dijo Astori.

"Lo jurídico tiene que estar al servicio de lo político; la política es el arte de las relaciones humanas", respondió Mujica.

El politólogo Adolfo Garcé dijo a LA NACION que las diferencias entre Mujica y Astori son entendibles y que, por lo menos, por ahora no aparecen riesgos de ruptura.

Garcé añadió que el retorno del ex presidente Tabaré Vázquez -que impulsó sin éxito la candidatura presidencial de Astori- al liderazgo del Frente Amplio es lo que puede limitar su impacto.

"El problema de que las peleas se vuelvan más explícitas" es que eso fortalece a la oposición, que para criticar al presidente le basta con utilizar los argumentos que expone públicamente el vicepresidente.

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