Murieron todos los marinos del Kursk

Los buzos de rescate descubrieron que todos los compartimientos del sumergible nuclear se inundaron tras una explosión
Los buzos de rescate descubrieron que todos los compartimientos del sumergible nuclear se inundaron tras una explosión
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22 de agosto de 2000  

MOSCU.- Un equipo de buzos noruegos logró ayer abrir una escotilla de emergencia del submarino nuclear ruso varado en el fondo del mar de Barents y descubrió que ninguno de los 118 tripulantes del navío sobrevivió al accidente.

Horas más tarde, Moscú anunció que se abandonaban definitivamente las tareas de rescate y volvió a insinuar que un sumergible británico habría estado involucrado en el accidente ocurrido hace diez días y que provocó una gran conmoción en todo el mundo.

"Nuestros peores temores han sido confirmados -dijo el vicealmirante Mikhail Motsak, de la Flota del Norte-. El agua inundó todos los compartimientos del submarino. Ningún tripulante ha sobrevivido."

Luego de abrir la escotilla de la popa e introducir una cámara en el compartimiento de emergencia, los doce buzos noruegos afirmaron que todos los sectores del Kursk estaban llenos de agua y que no habían registrado filtraciones nucleares. Con ello, las tareas de rescate llegaron a su fin.

La cámara acuática mostró el cuerpo de un tripulante atascado en el compartimiento, que los socorristas trataron de extraer con la ayuda de un robot. Sin éxito, anoche suspendieron sus operaciones. En un principio, los buzos planeaban abrir la escotilla para acoplar una manga de evacuación del minisubmarino británico LR5, que finalmente no fue usado.

La confirmación oficial de Moscú llegó unas horas más tarde junto con un pedido de disculpas a los familiares de los marinos muertos en el Kursk.

"Perdónenme por no haber podido salvar a sus hombres", dijo el almirante de la Flota del Norte, Viatcheslav Popov, a bordo del navío Pedro el Grande, desde donde se supervisaron las tareas de salvamento.

"La tristeza nos abate, pero la vida continúa", exclamó Popov, visiblemente consternado.

Unos 300 familiares de los tripulantes recibieron la noticia en Severomorsk, base de la Flota del Norte, rodeados de equipos de psicólogos enviados especialmente desde Moscú. Cansados después de más de una semana de incertidumbre, los parientes se concentraron ayer en la recuperación de los cuerpos de los marinos.

Las autoridades rusas solicitaron ayer a Noruega que sus equipos de rescate permanecieran en la zona para ayudar a retirar los cuerpos de los 118 tripulantes. El proceso demandaría por lo menos un mes y comenzaría sólo cuando el sumergible pueda ser elevado de la profundidad de 107 metros a la que se halla varado hasta una de 50 metros.

El almirantazgo ruso no decidió aún cómo ni cuándo reflotar el submarino, que tiene un desplazamiento de 24.000 toneladas, y recuperar sus dos reactores nucleares, pero aclaró que apelará a la ayuda internacional.

"No hay un solo país que pueda efectuar por sí mismo esta operación", dijo ayer el viceprimer ministro Ilia Klebanov, al mando de las operaciones de rescate.

La armadas rusas, británicas y noruegas participaron conjuntamente en las tareas de rescate del fin de semana. Tras superar las fricciones de los primeros días, las tres fuerzas llegaron ayer a una misma conclusión sobre el accidente.

Causas de las explosiones

El submarino fue completamente inundado tras una enorme explosión que lo echó a pique el 12 del actual, mientras participaba en las maniobras navales de la Flota del Norte en el mar de Barents. La mayoría de la tripulación habría muerto en los minutos posteriores al accidente.

Barcos norteamericanos y noruegos monitoreando las maniobras registraron, al momento del accidente, dos explosiones. Según esos registros, la segunda explosión fue equivalente a la de dos toneladas de nitroglicerina y se habría producido en el compartimiento de torpedos, donde había 30 ojivas. Pero la marina rusa informó ayer que sus navíos habían detectado un tercer estallido.

Las divergencias sobre el accidente surgen cuando llega el turno de las explicaciones sobre las posibles causas de esas explosiones. Algunos expertos navales estiman que el submarino chocó contra el lecho del mar durante las maniobras y que la colisión habría detonado las ojivas. Pero las autoridades rusas evocaron ayer nuevamente la teoría sobre una posible colisión con un sumergible británico.

Fuentes militares rusas afirmaron ayer que restos de una rampa de protección de un sumergible fueron encontrados a 330 metros del Kursk. El ministro de Defensa ruso, Igor Sergueyev, confirmó esa hipótesis y dijo que la tragedia del Kursk fue provocada por una "colisión con un objeto submarino no identificado".

Tanto Washington como Londres negaron ayer enfáticamente que sus submarinos hayan provocado el accidente. Pero la reacción de Moscú fue de escepticismo. "La OTAN desmintió la presencia de sus submarinos en la zona, pero se nos dijo que incluso si eso se hubiese producido, nunca lo reconocerían", afirmó Segueyev.

La pérdida del moderno y poderoso Kursk parece un golpe de gracia para la debilitada armada rusa, cuyo presupuesto fue diezmado en los últimos años. A esta tragedia, la marina rusa deberá ahora sumar la inactividad de los sumergibles Oskar II, a la que pertenecía el submarino accidentado. El Ministerio de Defensa ruso decidió ayer retirar de servicio a los 8 sumergibles de la clase Oskar II utilizados por la armada hasta que "se aclaren las circunstancias del hundimiento del Kursk".

Las posibles causas

La hipótesis de Moscú: el Kremlin y algunos medios rusos se concentran en la posibilidad de que un submarino británico encargado de espiar las maniobras navales haya chocado con el Kursk. Con la colisión, se detonaron­ los torpedos almacenados en la proa. Londres, por su parte, negó que algún sumergible inglés se encontrara en la zona en el momento del accidente. Otras versiones rusas atribuían la explosión al estallido de una mina de la Segunda Guerra Mundial.

La versión de los expertos navales: según los especialistas, la causa más probable de las explosiones en el Kursk fue el mal funcionamiento de los armamentos a bordo. Como parte de los ejercicios navales, el submarino ruso estaba a punto de disparar sus torpedos cuando uno de ellos estalló y produjo una colisión contra el lecho del mar. El choque causó una segunda y más potente explosión que destruyó la proa y provocó su inundación.

Los nueve días de tragedia

12 de Agosto: Sismólogos noruegos registran dos explosiones submarinas en el Mar de Barents. Localizan la nave en el fondo marino, a 108 metros.

13 de Agosto: Buques de rescate llegan a la zona del accidente. Los marinos atrapados emiten señales golpeando el casco. Dicen que el submarino se está inundando.

14 de Agosto: la Armada rusa hace público el accidente. Anuncia que sus barcos intentan ayudar al Kursk.

15 de Agosto: Cápsulas de rescate rusas intentan acoplarse a las escotillas del Kursk, pero fracasan. Dejan de oírse señales de la tripulación.

16 de Agosto: Rusia acepta la ayuda de Occidente. Un mini- submarino británico y buzos especializados noruegos viajan a sumarse a las operaciones.

17 de Agosto: El submarino se hunde más en el fondo marino. Los intentos de rescate rusos fracasan.

18 de Agosto: La Armada rusa estima que las reservas de oxígeno a bordo del "Kursk" se agotarán a lo largo del día.

19 de Agosto: La Armada rusa dice que lo más probable es que toda la tripulación del "Kursk" haya muerto.

20 de Agosto: Buzos noruegos y británicos estiman que podría haber sobrevivientes entre los tripulantes.

21 de Agosto: Los buzos occidentales abren la escotilla del submarino. El jefe de la Flota Norte rusa aseguró que "todas las secciones del submarino están inundadas y que no hay tripulantes con vida".

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