Murió Estée Lauder, la reina de los cosméticos

Falleció en Nueva York a los 97 años
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26 de abril de 2004  

NUEVA YORK.- Estée Lauder, que en 1946 inició una pequeña empresa de cremas faciales y la transformó en uno de los mayores consorcios mundiales de cosméticos, murió anteanoche a los 97 años tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en su casa de Manhattan, anunció ayer la vocera de la empresa, Sally Susman.

Al explicar su éxito, la reina de los cosméticos dijo una vez: "Yo nunca he trabajado un día en mi vida sin vender. Si yo creo en algo, lo vendo. Y lo hago agresivamente".

La empresa Estée Lauder, con presencia en más de 120 países, vende sus productos principalmente en tiendas departamentales, cuanto más exclusivas, mejor. "La belleza es una actitud -decía Lauder-. No hay secretos. ¿Por qué son hermosas todas las novias en el día de su boda? Porque ese día se ocupan de su apariencia. No existen mujeres feas, solamente mujeres a las que no les importa o mujeres que no creen que son atractivas."

Una de sus técnicas preferidas para vender era cortejar a los ricos y famosos. "No la conozco mucho, pero me envía cosas constantemente", dijo la princesa Grace de Mónaco, que se convirtió en su amiga.

A Lauder le encantaba ofrecer lujosas fiestas en sus casas de Nueva York, Palm Beach, Londres y el sur de Francia. Pero su vida no siempre fue tan glamorosa. Josephine Esther Mentzer nació en el seno de una familia pobre en Queens. Pese a que nunca reveló su fecha de nacimiento, la vocera de su compañía indicó que tenía 97 años.

En 1930 se casó con el empresario textil Joseph Lauter (que luego cambió su nombre por Lauder) y tres años después tuvieron su primer hijo, Leonard. Se divorciaron en 1939, pero se volvieron a casar en 1942 y tuvieron a Ronald. Hoy en día, Leonard y Ronald manejan los negocios familiares.

Durante los años 30 Lauder comenzó a vender las cremas que su tío John Schotz, que era químico, mezclaba en un improvisado laboratorio en un establo detrás de la casa. Luego, ella misma empezó a experimentar y a ir a los salones de belleza, donde hacía demostraciones gratuitas para las mujeres que esperaban bajo los secadores de pelo. Su insistencia finalmente dio frutos en 1948, cuando Saks hizo un pedido de productos y los vendió en dos días.

Cincuenta años más tarde, en 1998, Lauder fue la única mujer que integró la lista de la revista Time de los 20 empresarios más influyentes del siglo.

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