Muro Verde: el avance de los ecologistas, una espina para populistas y ultraderechistas

Los progresos electorales de las formaciones Verdes en Europa impidieron el ascenso al poder de agrupaciones con plataformas antisistema
Luisa Corradini
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2 de marzo de 2020  

PARÍS.- Segundos entre los partidos más votados en Alemania, terceros en Francia, miembros de la coalición gobernante en Austria, pero también influyentes en otros países de la Unión Europea, los movimientos ecologistas se convirtieron en un fuerte polo de atracción, capaz de bloquear el avance del populismo y de la extrema derecha.

"Los Verdes alemanes podrían adoptar el pato como emblema: así como la lluvia resbala sobre las plumas del palmípedo, los Verdes son impermeables al tumulto de los paisajes políticos nacionales provocados por la progresión de la extrema derecha", analiza con justeza Jean-Dominique Giuliani, director de la Fundación Robert Schuman.

El domingo de la semana pasada, con el 24,2% de los votos en las elecciones de Hamburgo, los ecologistas duplicaron su caudal de precedentes comicios. Y la ola no deja de crecer. Los Verdes participan en 11 de los 16 gobiernos regionales del país, compartiendo el poder con los socialdemócratas (SPD), pero también con los demócratas cristianos (CDU) e incluso en coaliciones tripartitas.

En Austria, al abrirles la puerta de un gobierno de coalición, el canciller Sebastian Kurz pudo prescindir del Partido de la Libertad (FPÖ), de extrema derecha. Ese pragmatismo parece ser una de las claves del éxito de la ecología política. "Somos independientes. No nos definimos en función de las alianzas, sino del resultado que nos permiten obtener", advierte el eurodiputado Verde Reinhard Bütikofer.

Por otra parte, sus prioridades nunca estuvieron tan a tono con la época. "El suceso de los ecologistas se explica por la modificación de la agenda política en Europa", observa Martin Koopmann, director de la Fundación Genshagen. "Temas que nos eran exclusivos en los años 80, como la ecología, pero también la defensa de los derechos de la mujer o de las minorías, son actualmente centrales en las preocupaciones de la sociedad", agregan por su parte Robert Habeck y Annalena Baerbock, los carismáticos líderes de los Grünen (Verdes) alemanes.

En Francia, el voto de la urgencia climática catapultó al líder de la lista francesa de los Verdes, Yannick Jadot, al tercer lugar en las elecciones europeas, con el 13,5% de los votos en 2019. En Finlandia, la formación ecologista quedó segunda. En Irlanda y Holanda, los Verdes superaron el 10% de los votos. En cuanto a Gran Bretaña -como contrapunto del ultraderechista Brexit Party-, el Partido Verde logró en esas elecciones un resultado histórico de 11,8% (casi 5 puntos más que en las anteriores europeas).

Pero los Verdes no siempre tuvieron el viento de popa. Su evolución duró casi medio siglo. La ecología se convirtió a la política en los años 70, cuando comenzó la crisis medioambiental. En 1972, la ONU organizó en Suecia la primera conferencia sobre la cuestión. El país que vio nacer el primer partido ecologista fue probablemente Gran Bretaña, en 1972, y emergió de los movimientos sociales, que fueron algo así como los ancestros del Green Party inglés, que aún existe, pero que, debido al sistema político británico, tuvo serias dificultades en hacerse un lugar.

En Francia, el Partido Verde nació en 1984. En la década anterior, el movimiento no estaba institucionalizado. "Sus militantes tenían organizaciones que calificaban de 'biodegradables'. Es decir que se presentaban a las elecciones y desaparecían. Todavía existía la idea de que no había que ir a los comicios para institucionalizarse, sino para dar testimonio de que algo no funcionaba, y nada más", según Daniel Boy, director del Cevipov, especialista en la ecología política. El primer ecologista que se candidateó a una presidencial fue René Dumont, que hizo toda su campaña en bicicleta en 1974.

Pero la verdadera apertura hacia la institucionalización se produjo en Alemania. Los Grünen crecieron en los 70 en Alemania Occidental, nacieron oficialmente en 1980 y entraron al Bundestag (Parlamento) en 1983.

"Hasta ese momento, los gobiernos y partidos tradicionales europeos consideraban a los ecologistas idiotas útiles de Moscú. Eso se terminó en 1998, cuando el ecologista Joschka Fischer fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno del socialdemócrata Gerhard Schroeder", relata Boy.

El factor económico también gravita en el desarrollo de la ecología en Europa. En España, Grecia e Italia, por ejemplo, los Verdes son mucho más débiles que en el norte del continente. "Para decirlo rápidamente, en los países nórdicos la situación económica y social es más sólida. En el sur, ese bienestar llegó mucho más tarde. De modo que sus habitantes estaban más preocupados por el crecimiento económico que por la protección del medio ambiente. En cierta medida, sigue siendo así en la actualidad", explica Giuliani.

Esa división quedó en evidencia en el momento de la ampliación de la UE hacia el este, después del derrumbe de la URSS. Aún hoy hay desiertos de ecología política en Europa. Sobre todo en los países del este, como en Polonia, que no tiene diputados ecologistas europeos debido a la debilidad de los Verdes. Los Verdes solo están representados en 17 de los 27 países de la UE. A pesar de no haber podido llegar al poder, el avance de los Verdes es un mensaje de esperanza para aquellos que buscan una forma de obstaculizar la extrema derecha y el populismo europeos.

"Los resultados históricos que hemos obtenido en las últimas elecciones demostraron que se puede hacer un muy buen escore evitando caer en una espiral de odio y rechazo, cuando se defiende una visión proeuropea y tranquilizadora del porvenir, en vez de alimentar miedos", reflexiona Katharina Schulze, líder de los Verdes en Bavaria.

Jadot confirma: "Los ecologistas aparecemos hoy como un verdadero refugio frente al discurso violento de la extrema derecha". A juicio de los especialistas, las recientes victorias son una traducción de la tendencia heimat de los ecologistas europeos, un concepto alemán que pretende promover la preservación de las identidades y de los territorios.

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