Nacionalismo y negocios

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10 de agosto de 2012  

Parece una amenaza de dejar a oscuras a la Argentina o a Brasil… o una revancha por la suspensión en el Mercosur. Pero el discurso de ayer del presidente Federico Franco apunta a encender el alma nacionalista detrás de un proyecto que resulta poco digerible para muchos paraguayos.

"¿Y a usted qué le parece mejor?... ¿Que le regalemos la energía a la Argentina y a Brasil o que se la vendamos a mejor precio a una empresa extranjera?" Palabras más, palabras menos, ése es el dilema lógico que plantea Franco una y otra vez.

Pero desde que la empresa canadiense Rio Tinto Alcan presentó, hace tres años, su plan de 3500 millones de dólares, la mayor inversión privada en la historia del país, para instalar una planta de fundición de aluminio cerca del río Paraná, el debate no parece resolverse con lógicas simplistas.

La polémica surge porque el proyecto demandaría muchísima energía, la mitad de lo que consume todo Paraguay actualmente, y los canadienses quieren obtener a cambio una tarifa eléctrica preferencial.

Durante estos tres años, Fernando Lugo insistió en que la empresa debería abonar "el precio legal que corresponde", entre 150 y 200 dólares el megavatio hora, que por cierto es mucho más que los 52 dólares que paga ahora Brasil.

Pero eso no es lo que quiere Rio Tinto. "La tarifa que estuvieron exigiendo significaba un subsidio de 14.000 millones de dólares en un plazo de veinte años", comentó telefónicamente a La Nacion Ricardo Canese, ex coordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos (CEBH).

Por eso, Canese sospecha que la caída de Lugo y el ascenso de Franco al poder "tienen olor a Rio Tinto".

Semanas atrás, en una entrevista con La Nación, Franco sostuvo, sin embargo, que "de ninguna manera habría un precio subsidiado para Rio Tinto".

Una nación industrializada

Pero quienes se oponen al proyecto van incluso más allá de la cuestión de la tarifa. "¿Quién es el que realmente saldrá ganando con este proyecto?", preguntó Canese, que forma parte del opositor Frente Guasu.

Según Canese, "Río Tinto generará apenas poco más de 1000 puestos de trabajo, cuando toda la industria paraguaya ofrece hoy 322.000 empleos, sin ningún tipo de subsidio".

"Ellos van a fabricar aluminio con energía subvencionada y luego venderán los lingotes fuera de Paraguay. Aquí no habrá ninguna industrialización", dijo Canese.

Del lado del presidente Franco también hay datos contundentes. "Sólo en concepto de IVA la empresa va a generar 1000 millones de dólares", dijo hace algunos días.

La lógica del presidente es que su país debe "cambiar el chip" y convertirse en una nación industrializada... una aspiración quizá desmedida para el año que le queda de mandato.

Mientras tanto, los paraguayos siguen debatiendo cuál es el camino.

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