"No los querría para mis películas"

Para Woody Allen, ningún candidato tiene carisma, pero prefiere a Gore; "Bush no tiene cerebro", dice
Para Woody Allen, ningún candidato tiene carisma, pero prefiere a Gore; "Bush no tiene cerebro", dice
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23 de agosto de 2000  

NUEVA YORK (Corriere della Sera).- Es muy difícil sustraerlo por un instante a su laboriosa existencia, repartida entre la preparación de un nuevo film, su actividad cívica en contra de los cambios al paisaje urbano de Manhattan y los lánguidos paseos por el Central Park.

Por una sola razón, Woody Allen parece dispuesto a interrumpir su metódico quehacer estival: la política. El ambiguo ocaso de la era Clinton y la carrera electoral le han dejado un gusto amargo en la boca.

"La ensordecedora algarabía originada en el país por la candidatura de Joseph Lieberman es una vergüenza -explica el sexagenario Allen-. En Estados Unidos prevalece la fea costumbre de darse palmaditas en la espalda. Jactándose ante el mundo entero de cuán tolerantes y democráticos somos, mientras que en realidad es un país lleno de prejuicios y racismo. Que debería avergonzarse de no haber llevado nunca un afroamericano, una mujer o un gay a la Casa Blanca. Si triunfa Gore, la celebración autocongratulatoria será aún más aburrida e insoportable.

-Pero Gore también podría perder y muchos temen, en caso de una derrota suya, que el "judío Lieberman" se convierta en el chivo expiatorio del fracaso democrático.

-Existe la posibilidad de que luego de las elecciones los analistas descubran individuos que no hayan votado a Lieberman exclusivamente por su condición de hebreo. Pero francamente lo dudo. Lieberman es el producto de un frío y oportunista cálculo aritmético efectuado por los estrategas de Gore, conscientes de que los antisemitas y racistas no comulgan de todas maneras con los demócratas sino que han optado por el bando republicano. O por el de Buchanan.

-¿Qué opina de Lieberman?

-Considero que fue censurable el papel desempeñado por él durante el Sexgate. Con amigos como Lieberman, Clinton no tenía necesidad de enemigos. Religión aparte, decididamente no es mi modelo de líder. Es un republicano travestido y, al elegirlo, Gore ha logrado, de hecho, identificar dentro del Congreso al político demócrata más filosóficamente afín al partido rival. Por eso, francamente, no entiendo la argumentación de los que aplauden a nuestro vicepresidente porque hizo "una elección valerosa".

-Lieberman ha explicado que fue la gran amistad que lo une a Clinton lo que lo impulsó a criticar su relación con Lewinsky.

-El ala más extremista y palurda del Partido Republicano se había coaligado de tal modo para destituirlo por una bagatela, que Clinton tenía necesidad de toda la ayuda posible imaginable, no de una palmada en la espalda. Los demócratas habrían debido formar cuadro en torno de Bill, en vez de traicionarlo públicamente, como hizo Lieberman. En el fondo, la escapadita con la pasante no era otra cosa que una cuestión trivial, privada y de escasa importancia, como ocurre a veces con las chispas que dan origen a las grandes cruzadas.

-Y, sin embargo, con la reciente designación de un Gran Jurado que deberá revisar todo el affaire, parece que la cruzada no ha terminado de hecho.

-El Partido Republicano es, por tradición, muy, muy estúpido. Esa profunda y total estupidez explica cómo es posible que, después de haber sido categóricamente derrotados en la cuestión del impeachment y después de la clara victoria de Clinton en las últimas elecciones, los republicanos hayan tenido todavía el tupé de hacer la última indigna insinuación a los medios. Sacando a relucir la absurda historia del nuevo Gran Jurado justamente durante la convención demócrata. Pero en vez de perjudicar a Gore, lo han favorecido.

-Según el parecer de muchos analistas, los Estados Unidos no estuvieron nunca de su parte.

-En esto cabe manifestarse con cautela. El país es y sigue siendo tartufo y puritano. Cada vez que se toca el argumento "sexo", se convierte en una cuestión de Estado. La verdad es otra. En los Estados Unidos, hoy el dinero cuenta todavía más que el sexo, y Clinton ha salido indemne sólo a raíz de que la economía andaba viento en popa y la gente le estaba agradecida por ello. Su buena suerte estuvo asimismo en el hecho de tener enemigos republicanos tan torpes e incompetentes como para enajenarse el apoyo de una nación que estaba con ellos desde el principio. Pero que no ha tolerado una persecución tan injusta y virulenta que repugnaba hasta a los más encallecidos moralistas anticlintonianos.

-¿Cómo será recordado Clinton?

-Como un gran presidente. Las generaciones futuras se reirán con turbación de la tontería puritana de la nación en la era del sexgate. Si Clinton pudiese postularse nuevamente, sería reelegido.

-Como cineasta, ¿qué candidato le parece más interesante?

-Ninguno tiene el mínimo carisma. Bush es un bobo inculto que no tiene la materia gris requerida para conducir el país. Cheney es escuálido y anodino. Gore es mucho más preparado que Bush, pero sin personalidad ni carisma, y en Hollywood jamás encontraría un papel de protagonista. Lieberman es el gran censor de las artes y esto solo basta para descalificarlo. El único personaje verdaderamente intrigante, desde un punto de vista dramatúrgico, es Buchanan, tan indecente y extremista, estereotipo del malo, el Yago que gusta tanto a nuestros escritores.

-Y entre las aspirantes a primera dama, ¿a cuál de ellas elegiría?

-Ninguna de las dos tiene nada en especial. Todas ellas honradas señoras, ¡por favor!, pero nada sobresaliente. Lejos las dos, años luz de la Hillary Clinton que amamos y respetamos tanto porque es una dama y una política extraordinaria. Que sería sin duda una presidenta mejor que Gore y Bush, los dos juntos. Sin embargo, la primera dama suscita en la gente una antipatía irracional porque es la más inteligente y preparada de todas, y porque es mujer.

-¿Pondría a Tipper Gore y a Laura Bush en el mismo plano?

-El problema es que todo el contingente Bush me asusta. Incluso Laura. Me asustan George W., su hermano Jeb, su padre George Sr. y el sobrino lindo que tanto se parece a Ricky Martin. Serían todos un verdadero desastre para nuestro país. No olvidemos que Bush Sr. ha sido un pésimo presidente, que mintió en el asunto Irán Contras, y que su hijo ha demostrado como gobernador no tener el mínimo de cerebro. Los Gore, por el contrario, son un clan muy inteligente y, con sus defectos, son mejores para nuestra imagen en el exterior.

Traducción de Jorge Ortiz Barili

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