Obama llega a Brasil para abrir una nueva relación

En su encuentro con Rousseff, buscará dejar atrás las tensiones surgidas con Lula
Alberto Armendáriz
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17 de marzo de 2011  

RIO DE JANEIRO.- Brasil rebosa de expectativas ante la llegada del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, este fin de semana. El gobierno de Dilma Rousseff confía en que la esperada visita del jefe de la Casa Blanca no sólo sirva para reencauzar las olvidadas relaciones de Washington con América latina, sino que ratifique también el peso de Brasil en la región y afirme su rol como ascendente potencia global.

Obama llegará a Brasilia pasado mañana, como inicio de su primera gira por la región, que incluye también Chile (el 21) y luego El Salvador (el 22). Vendrá acompañado por su familia, una nutrida comitiva de funcionarios y más de un centenar de empresarios interesados en hacer negocios en la pujante economía brasileña, donde los chinos vienen ganando terreno en los últimos años (de hecho, China sobrepasó el año pasado a Estados Unidos como principal socio comercial de Brasil).

"Es un reconocimiento a Brasil y a América del Sur. Parece que finalmente Estados Unidos se está dando cuenta de la importancia que tiene la región para sus intereses, porque hasta ahora no existía una definición", señaló a La Nacion Marco Aurelio García, principal asesor de la presidenta Rousseff en temas internacionales.

García resaltó también que el viaje de Obama ofrece la oportunidad de comenzar una nueva página en la relación Brasilia-Washington después de las diferencias públicas que enrarecieron el vínculo durante la administración de Luiz Inacio Lula da Silva.

El gobierno de Lula, del que García participó en la misma calidad de consejero, se resintió por la poca presión que ejerció Obama para devolver el poder al presidente de Honduras Manuel Zelaya luego de que fuera destituido por un golpe militar, en 2009. En tanto, el año pasado la Casa Blanca rechazó -y hundió- la mediación de Lula ante Irán en torno a su polémico programa nuclear.

"Es una clara señal de interés y respeto norteamericano por Brasil, por Rousseff y el deseo de reforzar nuestra emergente sociedad global, que será cada vez más importante a medida que Brasil consolide su posición de líder mundial", apuntó el embajador de Estados Unidos en Brasilia, Thomas Shannon.

De acuerdo con la agenda que vienen preparando el Palacio de Itamaraty y el Departamento de Estado, en la capital brasileña, Rousseff y Obama firmarán acuerdos de cooperación en las áreas de comercio bilateral, energía, ciencia y tecnología para aumentar la competitividad y la productividad de la industria brasileña.

Ya al día siguiente, en Río de Janeiro, Obama aprovechará para hacer un poco de turismo y dar ante una multitud un discurso histórico hacia los pueblos latinoamericanos, del mismo estilo de los que dio en Berlín y El Cairo para renovar las relaciones de Estados Unidos con Europa y el mundo árabe, respectivamente.

Su mensaje a América latina coincidirá con el 40º aniversario del discurso de John F. Kennedy que en 1961 lanzó la iniciativa regional de la Alianza para el Progreso.

El sábado, en Brasilia, Obama hablará también ante un foro de ejecutivos de ambas naciones tras su reunión privada con la presidenta brasileña en el Palacio del Planalto. Con Rousseff tratarán sobre varios asuntos internacionales, entre los cuales se encuentra la dilatada reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, en el cual Brasil aspira a tener un asiento permanente.

Después de que en su visita a Nueva Delhi, en noviembre último, Obama hiciera público el apoyo de Washington a que India se incorpore eventualmente al Consejo de Seguridad como miembro permanente, todas las esperanzas de Brasilia están puestas en obtener un resultado similar, aunque no lo quieran admitir de manera abierta.

Definición

"Nosotros queremos un cambio en el Consejo de Seguridad, que no se ajusta a la realidad política del mundo actual -apuntó García-. Es una decisión de Estados Unidos decir si apoyan que Brasil forme parte del nuevo consejo. Sería positivo que hubiese una definición, pero si no, no significa ningún problema. Ya tenemos a dos de los cinco miembros permanentes, Francia y Gran Bretaña, que dieron un respaldo explícito, mientras que Rusia y China tienen una posición de simpatía. Si Obama nos apoya, significaría el espaldarazo de otro país importante que hasta ahora se mantuvo discreto ante el asunto".

Según fuentes diplomáticas, la delegación empresarial norteamericana pretende utilizar el viaje para discutir su participación en la exploración de los enormes yacimientos petrolíferos descubiertos recientemente, así como en las obras para el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, que se celebrarán en Río de Janeiro, y la venta de cazabombarderos a la fuerza aérea brasileña.

En tanto, Brasil -que tienen déficit comercial con Estados Unidos- empujará por mecanismos para compensar las medidas proteccionistas de Washington, sobre todo en lo relativo a las barreras a los biocombustibles.

Por otro lado, la ausencia de una parada en la Argentina dentro de la primera gira de Obama por América del Sur provocó también sorpresa entre los funcionarios brasileños. "No sé con qué criterio se organizó el viaje y prefiero no especular. Pero hubiera sido muy útil que la Argentina hubiese sido incluida, por la relación estrecha que tiene con Brasil en el Mercosur", señaló Marco Aurelio García.

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