Obama se mete de lleno para detener al magnate

Josh Lederman
Josh Lederman MEDIO: Agencia AP
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7 de abril de 2016  

WASHINGTON.- El presidente Obama acaba de inaugurar su campaña presidencial definitiva contra Donald Trump.

Poco a poco, Obama va ocupando su rol anti-Trump, usando el contraste entre sí mismo y el fanfarrón millonario para pintarlo como cualquier cosa menos alguien presidenciable.

Una victoria de Trump en las presidenciales de noviembre implicaría una abrumadora muestra de rechazo hacia Obama y el probable retroceso de muchas de sus políticas. Y a Obama le toca cada vez más la responsabilidad de atacar a Trump de un modo en que ningún otro demócrata podría hacerlo.

Durante meses, Obama y sus colaboradores han evitado verse arrastrados a la contienda o permitir que la campaña los distraiga de la agenda de gobierno. La Casa Blanca esquivaba toda pregunta referida a las controversias generadas por Trump.

Pero ahora las críticas a Trump parecen llegar con más frecuencia y soltura. El martes, cuando le preguntaron si las propuestas de campaña de Trump ya estaban dañando las relaciones internacionales de Estados Unidos, Obama respondió inequívocamente. "Sí."

Sin embargo, al hacer hincapié en las posiciones de Trump, la Casa Blanca corre el riesgo de darle aún más relevancia y, al mismo tiempo, servirles en bandeja a los opositores de Obama una nueva razón para encolumnarse detrás del magnate.

Obama ha dicho repetidamente que no cree que Trump vaya a ganar, pero en los últimos días prácticamente no ha dejado pasar ocasión de castigar a Trump, especialmente en cuestiones de política exterior, donde la condición de comandante en jefe que ostenta el presidente le confiere una estatura sin parangón a la hora de echarle tierra encima al republicano. La semana pasada, en el cierre de la cumbre de seguridad nuclear, Obama dijo que la sugerencia de Trump de que Corea del Sur y Japón deberían fabricar armas nucleares "habla de una persona que hace declaraciones sin saber demasiado de política exterior, ni de política nuclear, ni de la península de Corea".

"Ni del mundo en general", agregó Obama socarronamente.

En su más reciente crítica, Obama descargó munición gruesa sobre la propuesta de Trump de obligar a México a pagar la construcción de un muro fronterizo bajo la amenaza de cortar de cuajo las remesas de dinero que los inmigrantes mexicanos envían a su país. Obama se ocupó de rechazar la idea punto por punto. "Suerte con eso", disparó Obama.

Los palos públicos de Obama hacia Trump se remontan a 2011, cuando el presidente se ocupó de atenderlo durante una cena en la Casa Blanca. A Trump se lo vio visiblemente humillado, mientras Obama descargaba chiste tras chiste sobre el magnate y por televisión abierta.

Haciéndose eco del mensaje más amplio que buscaron transmitir los demócratas durante este año, Obama ha recalcado que Trump no es el único republicano que tiene un discurso "draconiano" sobre los mexicanos, los musulmanes y otras minorías. Pero el grueso de las críticas de Obama hace blanco en Trump, que lleva la delantera en la interna republicana.

La Casa Blanca dijo que no bien los demócratas terminen de elegir candidato, Obama se meterá de lleno en la campaña, ya sea para recaudar fondos como para movilizar a sus propios seguidores.

Agencia AP

Traducción de Jaime Arrambide

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