Para Barak, el Likud es su tabla de salvación

(0)
21 de octubre de 2000  

JERUSALEN (De una enviada especial).- Para cualquier observador, el proceso de paz israelí ya estaba "en coma" desde hace días, cuando la peor oleada de violencia de las últimas décadas en Medio Oriente no daba señales de amainar.

Y si el premier israelí, Ehud Barak, decidió ayer hablar oficialmente de su suspensión, muy probablemente fue por un instinto de supervivencia política. Sólo tirando por la borda todo lo hecho durante siete años por sus predecesores, el laborista Barak tiene la posibilidad de formar un gobierno de emergencia nacional, junto al Likud, el principal partido de oposición, que lidera el halcón Ariel Sharon.

De lo contrario, le quedarían pocos meses en el gobierno, ya que deberían realizarse elecciones anticipadas: la coalición de Barak no tiene mayoría en el Parlamento desde hace meses.

Cuando comenzó la escalada de violencia, el premier israelí llamó a un gobierno de unidad nacional, su tabla de salvación. Pero el controvertido general Sharon, el mismo que para muchos es el culpable de la actual situación al visitar la Explanada de las Mezquitas, el miércoles último anunció que participaría de este gobierno de unidad sólo si Barak revocaba los Acuerdos de Oslo.

Ayer, Barak y Sharon mantuvieron una reunión. Poco más tarde el premier anunció la suspensión del proceso de paz, por lo que resulta evidente que Barak cedió a las condiciones impuestas por Sharon, para poder sobrevivir políticamente. Y es más que probable que en unos días más se anuncie formalmente un gobierno de unidad nacional.

Una "cortina de hierro"

Formar un gobierno de este tipo con Sharon, odiado por los palestinos no sólo por la "provocación" del 28 de septiembre, sino también por la masacre de palestinos que protagonizó en el sur del Líbano en 1982, significa levantar una "cortina de hierro" entre israelíes y palestinos, y la muerte del proceso de paz.

Quizá Barak terminó de convencerse de que debía optar por este camino -un camino que para los israelíes significará sobrellevar todo lo que significa un conflicto permanente-, cuando ayer por la mañana sus colaboradores le alcanzaron los resúmenes de prensa.

Un sondeo publicado por el diario Maariv consignó que si hubiera elecciones hoy, el ex premier de derecha, Benjamin Netanyahu, tendría el 48% de los votos, mientras que Barak, el 27por ciento.

También el actual líder del Likud, Ariel Sharon, resultó más popular que Barak: el primero obtuvo el 41% de las preferencias, y el segundo el 31%. Pero no sólo eso: ante una consulta sobre los acuerdos de Oslo, que significaron el reconocimiento mutuo entre Israel y la OLP, en 1993, el 67% de los entrevistados los consideró un fracaso.

Sólo el 16 por ciento, en cambio, un éxito.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.