Para Cameron, un tsunami que llegó sin advertencia

Guy Faulconbride
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26 de abril de 2012  

LONDRES.- El primer ministro británico, David Cameron, soportó ayer el peor día de su mandato, cuando se reveló que el país volvió a caer en la recesión y él se vio obligado a defender a un ministro que supuestamente había conspirado con el imperio mediático de Rupert Murdoch.

La noticia de que la economía británica, de 2500 billones de dólares, cayó en recesión durante el primer trimestre del año coronó semanas de errores garrafales sobre cambios impositivos que obligaron a un miembro de su propio partido a desestimarlo como "un arrogante chico copetudo".

Enfrentado a lo que parece ser el fracaso parcial de lo que él mismo definió como su prioridad, es decir, conducir a Gran Bretaña de regreso a la salud económica, los vínculos de Cameron con el más poderoso magnate mediático del mundo fueron sometidos a un renovado escrutinio. Fue después de que se reveló que un ministro conspiró con News Corp para llevar a cabo un negocio de 12.000 millones de dólares.

Tan dramático fue ese día tumultuoso, en el que las rugientes respuestas de Cameron a las preguntas parlamentarias sobre la economía y sobre Murdoch fueron ahogadas por las burlas, que algunos llegaron a hablar de una ola gigantesca que engullía al gobierno.

"Es como un tsunami. No creo que sea una tormenta perfecta. Es más como un tsunami sangriento, que llegó sin ninguna advertencia ni alarma previa", dijo el legislador Mike Hancock, miembro de los demócratas liberales, socios de los conservadores en la coalición. "Hemos llegado hasta aquí porque en todos los niveles más altos del gobierno hay una carencia absoluta de sentido práctico político."

Hancock dijo que la difícil situación podría debilitar las perspectivas de la coalición en las elecciones locales del 3 de mayo, un importante barómetro sobre el estado de ánimo del país.

Para Cameron, no podría haber un peor momento para que se difundieran los datos sobre la recesión. Una economía en contracción significa que Cameron y su ministro de Finanzas, George Osborne, tendrán muchas más dificultades para reducir el déficit presupuestario, la principal promesa de campaña del gobierno.

Si se percibe que el gobierno ha fracasado en su intento de reducir el déficit, que alcanzó un pico superior al 11% del producto bruto interno en 2009-2010, seguramente deberá enfrentar problemas en las elecciones de 2015.

"Esperamos que la economía siga teniendo un bajo desempeño, dados los vientos de frente por varios factores y la escasa disponibilidad de créditos", dijo el economista del Citi Michael Saunders en una nota dirigida a sus clientes.

El plan de austeridad del gobierno se basa en predicciones de crecimiento del 0,8% este año y del 2% en 2013, aunque la mayoría de los pronósticos se fundaban en el presupuesto de una modesta recuperación en el primer trimestre de 2012.

Esto es un mal augurio para el gobierno, que les dice a los votantes que Gran Bretaña es una isla que funciona como refugio seguro de prudencia económica comparada con la derrochadora eurozona, que está empantanada en una crisis de deuda.

"Estas son cifras muy decepcionantes, verdaderamente", le dijo Cameron al Parlamento. "En este gobierno no hay ninguna autocomplacencia cuando se trata de enfrentar una situación muy dura que, francamente, se ha puesto aún más dura."

El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, trató de avivar las llamas al mencionar los privilegiados antecedentes de Cameron, calificando al primer ministro de arrogante chico copetudo empantanado en cosas turbias.

Miliband, que ha logrado cierta simpatía de los votantes debido a su dura postura ante el escándalo Murdoch, se burló de Cameron con los resultados de una investigación sobre la ética de los medios, que reveló que uno de sus ministros posiblemente se confabuló con News Corp en la planeada absorción de 12.000 millones de la plataforma BSkyB.

El secretario de Cultura, Jeremy Hunt, hasta ahora considerado una estrella en ascenso en el Partido Conservador, ha negado haberle dado a Murdoch acceso especial, pero su principal asesor, Adam Smith, renunció ayer.

Acosado durante horas por uno de los más importantes abogados de Londres, Murdoch negó haber usado su imperio mediático para jugar al titiritero de una secuencia de primeros ministros británicos.

Pero legisladores conservadores dijeron que la investigación ha irritado a los medios, incluyendo al influyente diario de Murdoch, The Sun, el periódico con mayor circulación del país.

Algunos políticos esperaban que el magnate -cortejado durante décadas por primeros ministros y presidentes- prendiera el ventilador, tras haber estado a la defensiva durante casi un año debido a un escándalo que ha convulsionado su imperio (ver aparte).

Pero Murdoch se mostró lacónico, desestimando a Cameron con apenas tres palabras. Cuando le preguntaron si, tal como se decía, al principio Cameron le había parecido un individuo superficial, Murdoch replicó: "No. No en ese momento".

Traducción de Mirta Rosenberg

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