Para EE.UU., Al-Qaeda resurgió

La guerra contra el terrorismo la golpeó, pero se reorganizó durante el conflicto en Irak
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18 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- Líderes y activistas de Al-Qaeda han reorganizado bases de operaciones en por lo menos media docena de lugares, entre ellos en Kenya, Sudán, Paquistán y Chechenia, según afirmaron esta semana altos funcionarios de la lucha antiterrorista en Washington.

Los líderes de la red comenzaron seriamente a reclutar nuevos miembros, a entrenar seguidores y a planificar nuevos ataques contra objetivos occidentales, según estos funcionarios.

Como evidencia de ello destacaron los arrestos secretos en Estados Unidos, en los últimos dos meses, de dos árabes sospechados de haber sido enviados por importantes líderes de Al-Qaeda para explorar objetivos para nuevos ataques terroristas.

Los dos hombres capturados realizaban actividades de "previgilancia". Formaban parte de un grupo más grande de seis integrantes de Al-Qaeda, arrestados en meses recientes, cuya presencia en Estados Unidos llevó a las autoridades a la conclusión de que la red terrorista sigue determinada a llevar a cabo ataques en suelo norteamericano.

Estos arrestos, junto con los atentados en Marruecos y Arabia Saudita, que llevan el sello de Al-Qaeda, son fuertes indicios de que la red de Osama ben Laden sigue siendo una gran amenaza pese a reveses como la captura, en marzo pasado, de Khalid Sheik Mohammed, importante comandante operativo de la red.

"Definitivamente, su capacidad ha sido erosionada", indicó un importante funcionario estadounidense, al hablar de la habilidad de Al-Qaeda para llevar a cabo ataques. "Pero aún son una amenaza, todavía son sofisticados, siguen luchando y aún tratan de dar un golpe en Estados Unidos."

Pese a que el papel de Al-Qaeda en los ataques de Riad del lunes pasado aún no fue confirmado, funcionarios entrevistados en Estados Unidos y Europa afirmaron que sospechan que esos ataques marcaron el fin de un período de inactividad que comenzó con la invasión norteamericana a Irak.

Los funcionarios citaron señales preocupantes de que Al-Qaeda ha abierto nuevos puestos de avanzada en el este de Africa y que ha reforzado su ofensiva de reclutamiento. También aseguraron que había nuevos datos de inteligencia que indican que la red está en las etapas finales de preparación de ataques, posiblemente relacionados con vuelos comerciales.

Un funcionario señaló que tales evidencias de actividad renovada indicaban un furioso intento de "restablecerse y enviar fuertes mensajes" a Occidente. Agregó que creía que las bombas en Riad eran un importante primer paso en ese objetivo. Otro funcionario estimó que Al-Qaeda cuenta con unos 3000 miembros, mucho menos que a fines de los 90, cuando 20.000 personas se entrenaban en sus campos en Afganistán.

Posibles objetivos

Varias de las personas arrestadas en Estados Unidos se habrían dedicado a estudiar posibles lugares para ataques a camiones cisterna o a puentes colgantes. Otros estaban en el país esperando órdenes como "posibles células dormidas" o habían transferido fondos a otros sospechosos.

En meses recientes, funcionarios antiterroristas evaluaron posibles blancos de atentados. Concluyeron, a partir de entrevistas con detenidos y trabajo de inteligencia, que Al-Qaeda sigue muy interesada en utilizar el sector del transporte o de la industria de la aviación como blanco.

Además, varios expertos afirmaron que la red busca desarrollar materiales difíciles de detectar para colocar en zapatos o equipaje que serían utilizados para volar un avión de pasajeros. Es poco probable que un equipo de terroristas siga el ejemplo de los secuestradores del 11 de septiembre, pasando meses en Estados Unidos antes de un nuevo ataque. Es más factible que permanezcan en el exterior hasta que sea tiempo de atacar. El grupo mantuvo seguidores activos en varios países, del norte africano y Asia. Se estima que algunos son grupos locales autónomos que adhieren a Al-Qaeda. Otros están ligados a la jerarquía del grupo, sostenidos a través de una comunicación y un apoyo financiero debilitados pero que aún funcionan.

Al-Qaeda ha retornado especialmente a Africa Oriental, donde floreció a mediados de la década del 90. El grupo habría comenzado a entrenar a nuevos reclutas en Sudán, donde la cooperación con Estados Unidos es limitada, y también habría logrado establecer una base fuerte en Kenya.

Algunos funcionarios aseguran que ven a Al-Qaeda ingresando en una nueva fase más agresiva, agrupándose en unidades más pequeñas pero más disciplinadas, bajo el control de una nueva generación de líderes. A principios de este año parecía que el grupo había sido irreparablemente afectado: sus líderes habían sido arrestados o estaban escondidos. El reclutamiento había caído y le faltaban recursos o fuerza numérica para llevar a cabo grandes ataques.

Pero desde la invasión norteamericana a Irak, la red experimentó un fortalecimiento, según los funcionarios. "Existe un crecimiento del fundamentalismo en todo el mundo", indicó un funcionario con base en Europa. "Pero si eso significa que más jóvenes se pasarán a Al-Qaeda, no sé si es seguro."

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