Para EE.UU., la Triple Frontera aún es una zona de alto riesgo

Desde allí se financiaría a terroristas, según funcionarios norteamericanos
Desde allí se financiaría a terroristas, según funcionarios norteamericanos
Jorge Elías
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23 de septiembre de 2005  

PILAR, Paraguay.- Por más que no sea considerada un factor de desestabilización regional, el gobierno de los Estados Unidos no ha quitado el ojo de la Triple Frontera (compartida por la Argentina, Brasil y Paraguay). "Sabemos que existen allí actividades ilegales y que se financian grupos terroristas -admitió el ministro consejero de la embajada norteamericana en Asunción, Kevin Johnson-. No tenemos evidencias de células operativas, pero nos preocupa."

También admitió Johnson, durante una entrevista con LA NACION, que el secuestro de Cecilia Cubas, la hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas que fue hallada muerta en febrero en las afueras de Asunción, derivó en un pedido de cooperación del presidente Nicanor Duarte Frutos al gobierno de George W. Bush, sobre todo por la participación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

De ahí, la apertura ("en 2007, en principio") de una oficina del FBI en la embajada de los Estados Unidos que, explicó Johnson, "será un enlace con su contraparte paraguaya, como sucede desde la década del noventa en Buenos Aires y en Santiago, Chile, entre otras capitales".

Cerca del límite con Formosa, en esta ciudad de 27.000 habitantes, de los cuales 5000 son argentinos, Johnson asistió al final de un ejercicio de alistamiento médico y veterinario (medrete, por las siglas de Medical Readiness Training Exercise) que realizaron reservistas norteamericanos y militares paraguayos.

Johnson, funcionario de la embajada norteamericana en Buenos Aires en la década del ochenta, señaló que "estos ejercicios se realizan desde 1948", que "mi gobierno no tiene interés en montar una base militar en el Chaco paraguayo" y que "hay un buen trabajo de inteligencia, como quedó demostrado con la detención en Paraguay de Carlos Iván Méndes Mezquita [brasileño, vinculado con las FARC, sobre el cual pesaba un pedido de extradición de los Estados Unidos]".

Sus definiciones, más allá de la preocupación por la Triple Frontera, indican que el gobierno de Bush opta en el Cono Sur por el poder blando (la diplomacia), según la distinción que estableció el teórico norteamericano Joseph Nye con el poder duro (la confrontación). Indican, también, que procura valorar los medretes, a cargo de reservistas civiles (ginecólogos, odontólogos, oftalmólogos, pediatras y veterinarios) que se inscriben para prestar servicios en el exterior. E indican, a su vez, que no deja de ser inquietante el cóctel explosivo entre el narcotráfico y grupos marginales como las FARC y el terrorismo islámico.

En Pilar, Johnson anunció una donación de libros para la biblioteca municipal por valor de 8.200.000 guaraníes (unos 1350 dólares). En todo el departamento de Ñeembucú, en forma gratuita, habían sido atendidos 4959 personas y 3969 animales, habían sido distribuidos 977 pares de anteojos, y habían sido extraídos 706 dientes, resumió el general paraguayo Julio Cardozo a LA NACION.

Sorpresa de Washington

Esa es la imagen que insiste en transmitir el gobierno de Bush, sorprendido por la reacción generada por la aprobación en el Congreso de Paraguay de 13 ejercicios combinados que permitirán el ingreso de unos 400 norteamericanos (reservistas y soldados) hasta diciembre de 2006. De los 13, sin embargo, 11 son militares.

"Debemos desmitificar el concepto en boga sobre la intención de los norteamericanos de instalar una base militar en el Chaco paraguayo y usar la pista de aterrizaje de Mariscal Estigarribia como si fuera un portaaviones -dijo a LA NACION el intendente de Pilar, Darío Encina-. Esa no es la idea, sino la cooperación entre dos países independientes."

Convengamos en algo: un poco de ruido no vino mal al gobierno de Duarte Frutos, de modo de fortalecerse en la faz interna, expresar diferencias con sus socios del Mercosur, en especial con Brasil, y acercarse aún más a los Estados Unidos a poco de realizarse en Mar del Plata, con la presencia de Bush, la Cumbre de las Américas.

Antes de apelar a nuestras escasas habilidades con las vituallas militares (bolsas con fideos, galletas y postre que uno debe preparar según las instrucciones), Johnson destacó que Paraguay participa en misiones de paz en Chipre, bajo el mando argentino, y en Haití, donde envió cinco oficiales, pero no cuenta con financiamiento para una brigada. En unas semanas, dijo, policías y militares paraguayos asistirán en Washington a un seminario de contraterrorismo que dictarán el Departamento de Estado y el FBI.

A manos del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, nunca habría llegado el memorando de uno de sus colaboradores que, días después de la voladura de las Torres Gemelas y en vísperas de la guerra contra el régimen talibán en Afganistán, sugería un ataque sorpresivo contra terroristas en América del Sur (la Triple Frontera, en realidad) o el Sudeste Asiático, según supieron los miembros de la comisión del Capitolio que investigó las fallas de inteligencia que facilitaron los atentados. Era una apelación al poder duro, como en Irak, en donde evidencias (de las armas de destrucción masiva) tampoco tenían.

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