Para el FA, no fue la economía, fue la política

Nelson Fernández
Nelson Fernández MEDIO: Corresponsal en Uruguay
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28 de octubre de 2019  

Montevideo.- No fue la economía, fue la política. No fue la inseguridad, fue la política. El Frente Amplio fue la construcción de izquierda más exitosa de Sudamérica en cuanto a unidad y diversidad partidaria, mediante una estrategia de alianzas inteligente que comenzó a despuntar en 1962, que se consolidó en 1971 y se superó en 1994, pero se aisló en los últimos tiempos y se sintió tan fuerte como para desafiar a todos los demás.

Ganó en 2004 con mayoría absoluta sin necesidad de ballottage, y ratificó en 2009 y 2014 la victoria nacional con mayoría propia en ambas cámaras, y por acostumbrarse a esa condición tan favorable se olvidó de tender puentes con otros sectores partidarios y quedó solo.

Y de esa forma, se revirtió la escena política: de 2005 a 2014, el Frente Amplio tocó la música que todos debieron bailar, y todos los partidos de oposición quedaron en una posición poco relevante.

Todo lo que importaba era lo que pasaba dentro del Frente, porque, como tenía mayoría, la discusión interna era lo que importaba. Eso cambió en 2015, cuando tras el gobierno de José "Pepe" Mujica los partidos de oposición comenzaron una serie de denuncias por sospechas de corrupción, y algunos casos terminaron con procesamientos.

El caso emblemático fue el del vicepresidente de la república, Raúl Sendic, hijo del histórico guerrillero fundador del Movimiento Tupamaro, que terminó procesado y perdió el cargo.

Sendic era el ahijado político de Pepe Mujica, al que se veía como presidenciable en estas elecciones. Eso fue un golpe duro para la izquierda, que había llegado al gobierno con la bandera de la ética y el reproche a los partidos fundacionales, Nacional y Colorado, de ser causa de la corrupción.

El Frente no supo manejar ese y otros casos, lo que irritó a sus votantes. A eso se sumaron otros conflictos, como la puesta en duda de convicciones democráticas debido a los vínculos con el PT de Brasil, y fundamentalmente el chavismo de Venezuela.

El gobierno de Tabaré Vázquez y el Frente Amplio como partido priorizaron un vínculo ideológico y quedaron como defensores de gobiernos sin legitimidad democrática. Solo una parte chica del Frente se animó a decir que eso era "una dictadura" cuando tuvieron un informe lapidario de la socialista chilena Michelle Bachelet.

Todo eso fue pesando en la cabeza de decenas de miles de votantes, que le dieron la espalda al Frente. También jugó el aumento del delito, porque la principal preocupación de los uruguayos desde fines de 2008 es la seguridad pública.

Y también pesó la economía, porque desde 2015 se frenó el crecimiento y bajó el empleo, y eso se notó en el bolsillo de muchas familias.El Frente Amplio sufrió una derrota, curiosamente pese a seguir siendo el principal partido político de Uruguay, el que vistió de sus colores la capital del país en los últimos días.

Sigue en carrera porque su candidato Daniel Martínez va al ballottage con el nacionalista Luis Lacalle Pou, que ya anoche tuvo el respaldo de otros lemas, el Partido Colorado, Cabildo Abierto, el De la Gente y el Independiente. El Frente aspiraba a tener 46% y tuvo apenas 40% (o menos); el Partido Nacional estaba cerca de 30%; el Colorado, en 13%, y Cabildo, en 10%, o más, mientras que los otros dos partidos están en el 1% cada uno.

Comienza un tiempo de negociaciones, pero es diferente para cada candidato. El del Frente va en repecho y sin socios a la vista. El opositor ya consiguió varios socios, todos los relevantes para tener mayoría en el Parlamento.

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