Para sumar presión, Guaidó avanza con el plan de ayuda humanitaria

Fuente: Reuters
Un equipo opositor está al frente del campamento en la frontera con Colombia para almacenar alimentos y medicinas; denuncian que el chavismo planea secuestrar la mercadería; la UE dará más asistencia
Daniel Lozano
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6 de febrero de 2019  

CARACAS.- El Parlamento venezolano avanza en la jugada clave de su desafío contra Nicolás Maduro : la ayuda humanitaria. En las próximas horas se instalará un campamento en el puente fronterizo de Las Tienditas, en el departamento colombiano de Norte de Santander, cerca de Cúcuta. La ONU y la Cruz Roja ya han anunciado que no participarán al no existir acuerdo previo entre los dos países.

Varios diputados, con José Manuel Olivares, Ismael García y Gaby Arellano -los tres exiliados-, y Omar Lares, exalcalde de Voluntad Popular (VP), están al frente del primer corredor humanitario. Los otros dos se instalarán en Brasil y en una isla del Caribe, que será Curaçao. La gran pregunta, clave del actual momento político, es cómo se introducirá esa ayuda del exterior para que el Parlamento, en colaboración con las ONG, la repartan entre los primeros damnificados con "riesgo de muerte" (enfermos sin quimioterapia, sin diálisis y sin otros tratamientos), en torno a 250.000 personas.

El equipo del presidente encargado, Juan Guaidó, cuenta con información, suministrada desde dentro del Ejército, según la cual el Alto Mando pretende "secuestrar" la ayuda para luego distribuirla de forma arbitraria a través de sus redes comunales. "Vamos a pedir al pueblo una gran movilización para resguardar la ayuda humanitaria. Vamos a ir a ayudar a los más necesitados", adelantó el jefe del Legislativo.

"Es evidente que existe descontento en las Fuerzas Armadas. Y en los próximos días ellos tendrán una decisión importante en sus manos: seguir al lado de quien no protege a nadie o ponerse del lado de la humanidad y de los pacientes que necesitan la ayuda", advirtió Guaidó.

Distintos gobiernos europeos y Canadá (con 53 millones de dólares) anunciaron que también contribuirán con fondos para paliar la emergencia humanitaria vigente en Venezuela. La UE anunció ayer una ayuda adicional para la emergencia, valorada en 5 millones de euros.

Las ayudas recibidas hasta el momento proceden de los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, además de empresas venezolanas radicadas en el país cafetero. Incluye "medicamentos de ayuda humanitaria, suministros quirúrgicos y suplementos nutricionales dirigidos a quienes hoy corren riesgo de vida o muerte", informó la Comisión Especial de Seguimiento a la Ayuda Humanitaria, creada en el Parlamento.

La jugada de la oposición es clara: presionar a las Fuerzas Armadas para que incumplan las órdenes, permitan la entrada de la ayuda y se sumen a la causa. "¿Intervención militar? Venezuela es soberana y se tomará la decisión que se deba tomar para lograr que sea una transición pacífica", afirmó taxativo Guaidó a preguntas de los periodistas.

El presidente reconocido por casi toda la región y por una veintena de países europeos descartó la posibilidad de la guerra civil, recurrente en los discursos de Maduro: "¿Quién se inmolará por alguien que no tiene apoyo político ni social ni internacional?".

Mientras tanto, el oficialismo actúa duramente contra los militares sospechosos de rebelión. El coronel Ovidio Carrasco, jefe de Comunicaciones de la Guardia de Honor Presidencial, fue degradado y expulsado de ese cuerpo en un acto de repudio en el patio de su brigada. "Tenía cinco años aportando información confidencial a Julio Borges (actual embajador especial del Parlamento ante el Grupo de Lima) y al gobierno de Estados Unidos. Se espera que le dicten 30 años de prisión por traición a la patria", según información oficial de las FANB.

La Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim) llevó a cabo la operación contra el guardia de honor presidencial, el mismo cuerpo que habría torturado al sargento Luis Bandrés, cabecilla de la rebelión en el Cuartel de Cotiza al frente de 26 guardias nacionales. "Hacemos un llamado urgente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la ONU y a la OEA. Tememos por la vida de mi hermano", denunció Rosángel Bandrés.

Desde hoy, la revolución comenzará una recogida de firmas "para entregarlas en la Casa Blanca, junto al pueblo de Estados Unidos rechazando las amenazas. Vamos a firmar millones para que se escuche la voz de Venezuela y se vaya levantando como ya se ve un ola pacifista", arengó Maduro. El chavismo pretende repetir una fórmula que le dio cierto resultado en 2015, cuando se recogieron 10 millones de firmas contra el famoso decreto emitido por Barack Obama. Una cifra inflada que se usó como arma propagandística con la que hoy pretenden sustituir las cada vez más lánguidas concentraciones revolucionarias.

"No queremos intervención gringa, queremos paz con democracia y libertad", aseguró Maduro, que de nuevo amenazó a su rival: "¿Va a continuar en su mandato virtual? ¿Hasta 2025 también? ¿O hasta que termine en la cárcel por mandato del Tribunal Supremo de Justicia?", remató el líder bolivariano.

Maduro: "No voy a pasar a la historia como un traidor"

En medio de la fuerte presión internacional para que convoque a elecciones libres en Venezuela, el presidente Nicolás Maduro dijo que no pasará a la historia "como un traidor". "No me importa cómo voy a pasar a la historia. No voy a pasar como un traidor, como un débil, como un hombre que les dio la espalda a sus compromisos históricos, a su pueblo", dijo Maduro en una entrevista con el canal ruso RT. Además, afirmó que "en Venezuela no habrá guerra, ni intervención militar". "Eso no quiere decir que no nos preparemos para defender nuestra tierra, que es sagrada. Yo aprovecho cada medio de comunicación para pedir al mundo entero que salga en paz a denunciar y detener la locura de Donald Trump", indicó.

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