París fue un infierno: calor como en Bagdad y registros de 58°C en la autopista

El termómetro escaló a cifras desconocidas en la capital francesa
El termómetro escaló a cifras desconocidas en la capital francesa Fuente: AFP
Luisa Corradini
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25 de julio de 2019  • 15:36

PARÍS.- En medio de una ola de calor sin precedentes que se extiende sobre toda Europa, París batió hoy su récord absoluto de temperatura máxima. Los 42,4°C registrados poco después las 15 (hora local) colocaron a la capital francesa en el primer puesto del podio de las ciudades más calurosas del continente, delante de Lisboa y Madrid.

"Algo jamás visto desde que comenzaron las mediciones", indicó el organismo de previsión meteorológica. La marca anterior era de 40,4°C el 28 de julio de 1947.

Un cartel electrónico marcó 42,5°C en París
Un cartel electrónico marcó 42,5°C en París Fuente: AFP

A esa altura, los pobres habitantes de la región parisina, medio fascinados y medio aterrados, se habían enterado de que 43°C corresponde a la temperatura máxima promedio de Bagdad, en Irak, en pleno julio. Que, sin humedad ambiente, el cuerpo humano puede soportar hasta 100°C, pero con humedad generalmente no va más allá de los 50°C. Que desde anteayer todo o gran parte del país fue colocado bajo "alerta roja canícula" y que, cuando están a punto de desvanecerse al tratar de cruzar una calle sintiendo que un yunque hirviendo les aplasta la cabeza, pueden consolarse pensando que el resto del continente no está mejor.

Mientras el país era bombardeado con mensajes de prudencia a través de todos los medios de comunicación, los récords de calor cayeron en Francia uno detrás de otro: Estrasburgo, en el este; Orly, al sur de París; toda la corona suburbana; Rouen, en el noroeste; Lille, en el norte; el departamento del Hérault en el sur. ¿Para qué seguir?

Los parisinos se refrescaron como pudieron ante el calor extremo
Los parisinos se refrescaron como pudieron ante el calor extremo Fuente: Reuters

Simultáneamente, y a pesar de todas las medidas de precaución, los servicios de urgencia de los hospitales se vieron desbordados desde anoche. En la capital la empresa de subtes y ómnibus recomendó a los usuarios "limitar los desplazamientos" y redujo la velocidad de sus transportes para evitar que rieles y otros materiales metálicos se deformen con el calor extremo. Lo mismo hizo la empresa de ferrocarriles (SNCF) que, en plenas vacaciones de verano, sugirió a los usuarios "aplazar" sus viajes en la medida de lo posible.

A pesar de que los vagones más modernos del subte tienen aire acondicionado, utilizar la red subterránea fue un ejercicio difícil de ejecutar. "Es simple. La gente se desmaya del calor", reconoció una agente de la red metropolitana (RATP).

Pero subirse al auto tampoco fue una solución. Circulando por el boulevard periférico que circunvala la capital, entre el asfalto, las carrocerías que reflejan el sol, los eternos embotellamientos y los motores, algunos automovilistas registraron 58,5°C. Un infierno.

La Torre Eiffel, testigo del calor asfixiante
La Torre Eiffel, testigo del calor asfixiante Fuente: AFP

El calor también tiene sus aspectos positivos. En Bélgica, la policía de Amberes recibió ayer un llamado de dos hombres que se quedaron "atrapados" en un contenedor bajo el sol en el puerto. Dos horas fueron necesarias para encontrar el habitáculo. Los dos individuos, al borde de la asfixia, se dejaron detener sin resistencia. Según las autoridades, los agentes habrían hallado "centenares de kilos de droga".

Al mediodía, el ministro francés del Interior lanzó un llamado a "la responsabilidad individual y colectiva". Christophe Castaner recordó una vez más las medidas de precaución y prevención durante la canícula: atención a los shocks términos y al sitio en que uno se baña.

Desde comienzos de julio, la imprudencia costó la vida de 60 personas. Atención también a dónde se arrojan materiales inflamables, como fósforos, colillas de cigarrillos o botellas de vidrio: desde principios de mes, las llamas devoraron 3600 hectáreas de bosques resecos por la intensa sequía.

Y como, a medida que sube el termómetro, el medioambiente se hace más y más presente en la gente, aquí van algunas sugestiones para los episodios caniculares: una cantimplora es una excelente solución. Son cuatro kilos menos por año de plástico en la naturaleza. La secretaria de Estado, Brune Poirson, las distribuyó en cantidad en las ferias de la capital. Puestos a elegir, es mejor en bicicleta que a pie. Según algunos fanáticos, pedaleando sin precipitación se va tres veces más rápido que un peatón. "Se produce así más aire para refrescarse", afirmó uno de los ciclistas que participa en el mítico Tour de Francia. La etapa de hoy de esa tradicional competencia de julio se corrió durante más de cinco horas a casi 50°C. Ese consejo puede ser útil, sobre todo ahora, que, como en un sueño, las calles fueron totalmente abandonadas por la gente y los automovilistas.

La gente buscó refrescarse en las fuentes de la capital francesa
La gente buscó refrescarse en las fuentes de la capital francesa Fuente: AP

En el Jardín de Plantas de París, los empleados se adaptan: los orangutanes reciben frutas dentro de cubitos de hielo. Las panteras de las nieves comen carne encerrada en grandes cubos de agua congelada. Los pandas rojos, habituados a temperaturas más frescas, disfrutan de una lluvia artificial. En cuanto a los kéas, pequeñas cotorras de montaña, desde hoy tienen una pileta de agua fresca en la pajarera.

Cerca de las 8 (hora local), Franky Zapata levantó vuelo en su excéntrico " flyboard" desde Audinghen (Francia), con la intención de cruzar el Canal de La Mancha en 20 minutos. En ese momento había 26,6°C. Poco después cayó al agua. Nadie sabe si la canícula influyó en el fracaso.

Un poco más tarde, Emmanuel y Brigitte Macron llegaron al fuerte de Brégançon, en la Costa Azul, para pasar unas vacaciones "calmas y estudiosas" al borde del Mediterráneo, según el Elíseo. Como la mayor parte de los edificios históricos en Francia, el fuerte no está climatizado pero, desde 2018, cuenta con una pileta.

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