Coronavirus: París y Berlín ofrecen un plan de medio billón de euros para la economía de la UE

La Comisión Europea se endeudaría por esa suma y transferiría los fondos a los Estados y regiones más apremiados
La Comisión Europea se endeudaría por esa suma y transferiría los fondos a los Estados y regiones más apremiados Fuente: Archivo
Luisa Corradini
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19 de mayo de 2020  

PARÍS.- Tras semanas de ardua negociación, Francia y Alemania propusieron ayer un plan de reactivación europea de 500.000 millones de euros destinados a los Estados, regiones y sectores de la Unión Europea (UE) más afectados por la pandemia. Si bien el proyecto debe ser ahora aprobado por los otros 25 países del bloque, el acuerdo representa una auténtica revolución.

El anuncio del plan, que prevé que la Comisión Europea (CE) se endeude por esa gigantesca suma y transfiera después el dinero a los miembros del bloque que más lo necesiten, fue realizado por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, al término de una reunión bilateral por videoconferencia.

"Se trata de un esfuerzo colosal", declaró Merkel, para quien "ahora Europa debe unirse". El presidente francés, por su parte, habló de un "avance mayor". No es para menos, para llegar a ese acuerdo bilateral, Alemania aceptó por primera vez el principio de una mutualización de la deuda europea.

Desde hace semanas, esa simple idea y su eventual instrumento financiero -los coronabonos o eurobonos- envenenaban la relación franco-alemana y amenazaban con ahondar las divergencias políticas dentro de la UE. Francia, Italia y España defienden la idea de empréstitos europeos garantizados con la firma de los 27 socios, que permitirían sobre todo a Roma y Madrid refinanciar a menor costo sus necesidades de inversión.

Los países del norte del bloque -en particular Alemania y Holanda- rechazaban dar un cheque en blanco a esos países considerados "laxistas", garantizando en común esos empréstitos. El anuncio de ayer demostró que esa dificultad parece haber sido zanjada: finalmente será el dinero europeo, contenido en el presupuesto comunitario, que servirá de garantía, y no una parte de los presupuestos nacionales.

Será entonces la comisión quien aportará su firma para obtener los 500.000 millones de euros en el mercado, una garantía que tranquilizará a los inversores, permitiendo al bloque obtener muy bajos intereses. La suma será destinada a las regiones más necesitadas y los Estados destinatarios no deberán reembolsarla: lo hará el dinero común de la UE.

"Se trata de un nuevo camino adoptado en una crisis inédita", dijo Merkel. Las modalidades precisas de las atribuciones y los reembolsos aún deben ser negociados. Pero a partir del plan franco-alemán, la Comisión Europea -que estaba encargada de hacer propuestas para lograr esa reactivación económica- hará sugerencias a los Estados miembros.

"Ese fondo reforzará la resiliencia, la convergencia y la competitividad de las economías europeas, y aumentará las inversiones, sobre todo en las transiciones ecológica y numérica y en la investigación y la innovación", precisa el texto publicado después de la conferencia de prensa. "Ese fondo de reactivación será un complemento excepcional, (...) con un volumen y una fecha de expiración claramente especificados", agrega el comunicado franco-alemán.

"Gracias al camino escogido, ya no se trata del dinero de Alemania o de La Haya que está en juego. Pasar por el presupuesto europeo permite salir de la discusión interminable de los coronabonos", analiza el economista francés Philippe Dessertine. Esos 500.000 millones de euros se sumarán a los ya aprobados 540.000 millones que serán utilizados a través de otros instrumentos, como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES) o los préstamos del Banco Europeo de Inversiones.

Soberanía europea

Macron y Merkel también desean que Europa adopte un instrumento de control de las inversiones, para evitar que empresas de sectores estratégicos, como la salud, la energía o la defensa, sean adquiridas por extranjeros.

Ambos dirigentes también expresaron su voluntad de construir "una Europa de la salud" -terreno que, hasta ahora, no es competencia de la UE-, constituyendo sobre todo stocks estratégicos comunitarios de barbijos, medicamentos y otros equipos. Pero también armonizando datos entre los 27 que, durante la pandemia, contabilizaron, por ejemplo, los decesos cada uno con su método. También se trata de negociar con los laboratorios para evitar que ciertos países no europeos se apropien de las vacunas en prioridad.

"Esta Europa de la salud nunca existió. Ahora debe transformarse en una prioridad", declaró Macron.

Merkel y Macron también se comprometieron a acelerar la transición ecológica e incrementar la soberanía económica europea, con el objetivo de reducir la dependencia de China.

"Estamos frente a una batalla. Peleamos por defender el ideal europeo", insistió la canciller, que parece decidida a reasumir su histórico papel de principal líder del bloque.

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